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Esto no afecta solo al artista, también al público.... y a ti

Desde el Krusty BurgerAdministración. Valls lo pone difícil para recuperar el dinero de 
las entradas y Reus se ve forzado a hacer un Trapezi descafeinado

DAVID SANCHO

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El Trapezi fue descafeinado en las escuelas para que actuasen las compañías y pudiesen cobrar. FOTO: CEDIDA

El Trapezi fue descafeinado en las escuelas para que actuasen las compañías y pudiesen cobrar. FOTO: CEDIDA

Sentado en un Krusty Burger cualquiera me dio por celebrar mis 15 años como trabajador autónomo. Sí, esas bestias pardas a las que no nos corresponde ni el derecho a enfermar en condiciones ni el de recibir una caricia cariñosa del Ministerio de Trabajo pero que, por lo visto, somos el motor de un país (dicen, a saber quiénes). Pero si además le añades el hecho de que la primera vez que me di de alta en el IAE fue compartiendo epígrafe con la tauromaquia, pues creo que puede ser ciertamente meritorio. Íbamos juntos toreros y artistas de circo, ahí, en la batidora de las actividades económicas. En fin, cualquier excusa es buena para una ‘Costiburger’.

El caso es que en los últimos meses he tenido bastante tiempo para reflexionar. Confieso que no me ha servido absolutamente de nada, pero cuando no puedes trabajar siempre queda bien hablar de topicazos como ‘reconvertirse’, ‘salir reforzado’ o de que ‘una crisis es una oportunidad’… para algunos. Créanme, en el mundo de la cultura y las artes escénicas esto nunca ha ido así. Aquí cuando las cosas cambian siempre son a peor. Aún no habíamos levantado la cabeza de la crisis del 2008 que ya tenemos aquí otro cachetazo, a la espera de que el tercero no venga con puño americano. Pero tal vez de lo que no nos damos cuenta es que el sector cultural está cada vez más preparado y que en esta ocasión no nos ha cogido tan desprevenidos. Quiero omitir el tema de la precariedad laboral, que la hay, mucha y grave, pero que da para una enciclopedia. Prefiero apuntar que a quién sí ha pillado desprevenido es al sistema y a las políticas culturales. Y esta vez ha sido por desidia. Nosotros estábamos más preparados, pero ellos no. Que nadie vaya a pensar que esto afecta sólo a los artistas y trabajadores afines. No. Esto afecta también a sus consumidores. Al público. A ti también.

La administración no pone reparos en no pagar espectáculos que se hayan suspendido (a veces incluso sin justificación) durante los últimos meses, pero sí los pone a la hora de devolver el dinero de entradas compradas para ver esos mismos espectáculos. Vayamos a Valls, por ejemplo. Cuando la temporada de teatro corría por la alcantarilla, quienes habían comprado sus entradas y abonos pidieron la devolución de los importes. Lo normal. Pero hay gente a la que se le negó ese reintegro. Primero se les pidió que presentaran una instancia. Luego que presentasen su número de cuenta. Y ahora deben acreditar que ese número de cuenta presentado es efectivamente suyo. No es un chiste. Ahora para comprarte un abono piénsatelo dos veces. Antes cuando pasaban estas cosas el alcalde o el concejal oportuno intercedían ante el secretario o el tesorero de turno y se acababa el problema. Ahora ya no. Y mientras, hay quien todavía no ha recibido la devolución de sus entradas.

Por el otro lado, tenemos la Fira Trapezi de Reus. Se suspendió dos veces, pero los artistas no iban a cobrar sus contratos (ni parcialmente) por la negativa del interventor, defensor a capa y espada de la Ley de Contratos, pero no de la singular tesitura. Si es una situación excepcional, ¿no debería serlo para todos? Al final es un funcionario que cumple leyes. Sensibilidad, ninguna. Al final se tuvo que hacer un Trapezi descafeinado en las escuelas para que actuasen las compañías y pudiesen cobrar. Está claro que sin una Ley específica de Cultura, no vamos a ningún lado. Lo curioso es que lo tenga que decir un payaso. Personalmente prefiero no pensar mucho en estas cosas y relajarme. Por suerte esta semana está el Circ Històric Raluy en Tarragona. Iré. Lo recomiendo. Es como un juguete, una fantasía de circo hecha realidad. He visto el espectáculo Vekante más de una vez. Eso sí, me gustaban más los payasos de antes. Eran mucho peores, pero les había cogido cariño.

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