Más de Cultura

Cultura Emociones

Estrés a raya

La tensión, en su origen, no es negativa. Pero si no se sabe gestionar, se vuelve en contra

Gloria Aznar

Whatsapp
El estrés no debería ser un problema ni una enfermedad.

El estrés no debería ser un problema ni una enfermedad.

«El estrés es un mecanismo fisiológico que cumple la función de ayudarnos a adaptarnos a las exigencias del medio. No debería ser un problema, ni una enfermedad», explican las especialistas en bienestar y salud, Elena Mendoza y Carmen Castro.

Sin embargo, ¿en qué momento el estrés lleva directamente a la consulta del médico? ¿Cuándo se traspasa esa línea tras la cual, en lugar de ayudar, perjudica? «Los síntomas nos dicen si estamos en un lado o en el otro. Si se trata de estrés o de distrés, que es el que no te potencia, sino el que te limita», comentan.

Problemas gastrointestinales, eczemas o dermatitis y el trastorno del sueño son algunos de los síntomas a los que se debe prestar atención.

«Para adivinar dónde está esa línea te tienes que parar y observar. Reflexionar», sostiene Carmen Castro, experta en Mindfulness para la salud. Analizar esos síntomas que se han convertido en compañeros habituales del día a día. Que ya no son pasajeros. «Todos podemos reconocer una situación más exigente en nuestra vida. Un divorcio, un contratiempo laboral o familiar... Son puntuales, que pasan y que generan una cierta tensión. El problema llega cuando se sostienen en el tiempo y la persona empieza a moverse dentro de la negatividad», aclaran.

Señales hay muchas y cada individuo sufrirá unas u otras en consonancia con las debilidades de su organismo, tanto a nivel físico como emocional. Así, Elena Mendoza, coach y experta en Inteligencia Emocional, señala que en la primera fase, «los problemas más característicos son los gastrointestinales. Es bastante habitual». Asimismo, al principio también aparecen «los dermatológicos. Eczemas o dermatitis. Y otro indicio muy claro son los trastornos del sueño. Empezamos a dormir peor y nuestro sueño es menos reparador. Es justamente ahí donde se ha traspasado la línea».

Carmen Castro.

Todo ello lo detallan ambas expertas en el volumen Quiero aprender a gestionar mi estrés (Editorial Desclée de Brouwer), una guía para saber manejarlo en tiempos de Covid-19, en que se ha disparado en una buena parte de la población. Porque, ¿estamos más estresados? «Sí», contestan. «Es inevitable, ya que el mecanismo fisiológico del estrés, que es de supervivencia, se desencadena cuando el cerebro percibe una situación novedosa, fuera de control, impredecible o que es una amenaza para la vida o para la personalidad. Y ahora mismo se dan todos los factores que nos pueden llevar al estrés crónico. Y además, se está extendiendo en el tiempo». Para ilustrarlo, lo hacen con un ejemplo que afecta a toda la ciudadanía, sin excepción. «Solo en el hecho de salir de casa, pensar que nos podemos contagiar, si llevo la mascarilla o no, si voy a ver a mis padres, ¿me acerco o no? Todo es una activación continua». 

Así las cosas, los esfuerzos deben ir encaminados a prevenirlo o, en su caso, a mitigarlo. A controlarlo. Para ello, apuntan diferentes herramientas para ir desarrollando habilidades. «Por ejemplo, la respiración. O volver a conectar con el cuerpo, hacer ejercicios que ayuden a reconocer mejor esos síntomas para que en un futuro se puedan compensar de antemano». Otras de las claves son evitar el bombardeo de noticias negativas y «expresar. No tapar las emociones. Permitirnos estar tristes; compartir lo que se está viviendo y vivir la emocionalidad, pero no enganchados a ella». 

Elena Mendoza.

Algunas técnicas
Para ello, Carmen y Elena destacan especialmente el Tapping y el Mindfulness. La primera es una técnica de liberación emocional. «Consiste en estimular puntos muy concretos del cuerpo dando golpecitos con los dedos, de ahí su nombre. Lo que tocamos son puntos de inicio y final del meridiano de acupuntura china. Vamos a equilibrar la energía del meridiano de la vejiga, la vesícula o el estómago, por ejemplo. Cada punto corresponde a un meridiano, que además está asociado a una serie de emociones».

Existen herramientas para hacer del estrés un aliado, para conseguir positivizarlo.

Mientras, con el Mindfulness, la persona enfoca su atención en el momento presente, en el día a día, en lo que sí puede hacer, dejando de lado «esa anticipación negativa en la que todos caemos cuando estamos un poco más desequilibrados», mantienen. 

Para llevarlos a la práctica, Quiero aprender a gestionar mi estrés incluye una versión interactiva que consiste en una relajación guiada, así como ejercicios de atención plena, orientados por ambas especialistas. 

Temas

Comentarios

Lea También