Gervasio Sánchez: «En Honduras y Guatemala si defiendes el medio ambiente te pegan un tiro en la cabeza»

El fotoperiodista inaugura en el Tinglado 2 del Moll de Costa 'Activistes per la vida', una muestra en la que pone nombre y apellidos a 40 personas amenazadas de muerte

16 septiembre 2021 20:30 | Actualizado a 16 septiembre 2021 22:00
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«En Noruega si tiras un papel al suelo te multan; en Canadá el medio ambiente es como una religión. Pero no les importa que sus empresas lo destrocen en Centroamérica, por ejemplo. En Europa, en Catalunya, en España sales a la calle para protestar por el medio ambiente y como máximo te pueden dar un porrazo y la mamá y el papá tienen que ir a buscar a la comisaría al niño o a la niña heroica, al ambientalista de moda. En Honduras y Guatemala si defiendes el medio ambiente te pegan un tiro en la cabeza. Esa es la pura realidad».

 

La muestra cuenta con el libro homónimo publicado por la Editorial Blume.

Una realidad a la que el fotoperiodista de conflictos y crisis humanitarias Gervasio Sánchez da visibilidad en la muestra Activistes per la vida, que este jueves se inauguró en el Tinglado 2 del Moll de Costa, de la mano del Port de Tarragona y de la Associació Entrepobles y que da voz a 40 activistas ambientales y de los derechos humanos amenazados de muerte en Guatemala y Honduras. La muestra se puede visitar hasta el 9 de enero de 2022.

 

 

«La idea nació de la sensación que yo tenía de que a muchas personas las matan aprovechando que son anónimas», cuenta Gervasio. Un hecho que le llevó a poner en marcha el proyecto, en 2018, junto a Manel Vila, entonces director de Cooperación al Desarrollo de la Generalitat. «Estos activistas son héroes anónimos a los que quiero presentar con nombre y apellidos. Quiero creer que sacándolos del anonimato están algo más protegidos».

El asesinato de la hondureña Berta Cáceres, en marzo de 2016, marcó un antes y un después en la impunidad, en lo que a los homicidios se refiere. «Su caso ha provocado que Berta muerta sea más peligrosa que viva. A partir de Berta la presión contra los ambientalistas fue la misma, pero ya no se dedicaron a ejecutar, sino a perseguir, a encarcelar y a violar», explica Gervasio. «Estamos hablando de gobiernos corruptos y de empresarios depredadores, de justicia, que en muchos casos es igual a injusticia y de sicarios sin escrúpulos que son antiguos soldados, militares, paramilitares y guerrilleros que estuvieron en las guerras civiles».

 

 

Justamente la exposición muestra los retratos de las mujeres que fueron violadas en grupo el 17 de enero de 2007 por el personal de seguridad de una empresa minera canadiense. «Todos los actores armados violan y lo hacen independientemente de la ideología del grupo al que pertenecen porque también ha habido mujeres violadas por guerrilleros. Se dan menos casos que entre los paramilitares y soldados del ejército regular, pero también los hay», sostiene Gervasio.

 

«La guerra te ilumina la realidad del mundo en el que vives. También te vuelves más pesimista» (Gervasio Sánchez).

« La violación como arma de guerra se utiliza y también la violación para presionar a las comunidades, ya que muchas de estas mujeres luego tienen problemas con sus maridos». En este sentido, el fotoperiodista destaca el machismo imperante incluso en las organizaciones «supuestamente abiertas» que luchan por mejorar el medio ambiente y los derechos humanos. « Por eso era tan importante intentar que las mujeres aparecieran sin estar sometidas a los reglamentos de los grupos, incluso de los sindicatos en los que todos son hombres y que a veces las colocan como meros floreros. Yo no quiero floreros. Quería a las mujeres que luchan».

 

 

Sin embargo, ¿cómo se sienten los activistas? «Saben claramente que los pueden matar en cualquier momento», responde Gervasio. Y añade que los que los persiguen no se dan cuenta de que ellos no están ahí por dinero. «Están ahí por una lucha a favor de la protección del medio ambiente, de sus tierras ancestrales para que sus hijos puedan seguir viviendo en ellas, para que los ríos no estén envenenados. Están haciendo un trabajo, no solo a favor de sus comunidades, sino a favor de la humanidad, ya que estamos en una situación explosiva con el medio ambiente. Pero la humanidad mira hacia otro lado y solo se activa cuando se pone de moda un tema». 

 

Documental 
En ‘Álbum de Posguerra’ (Movistar+), Gervasio Sánchez vuelve a Sarajevo para encontrarse con los niños y adolescentes que fotografió durante el cerco.


Así, Activistes per la vida recoge el testimonio de 40 de estas personas a través de fotografías, textos y videoentrevistas. Hombres y mujeres que luchan contra grandes intereses económicos en forma de proyectos mineros, presas hidroeléctricas o cultivo extensivo de palma africana, por ejemplo. Y la única condición de Gervasio para poner en marcha el proyecto fue llegar hasta donde estos activistas residen.

 

 

«Acudimos a los lugares donde están para ver con nuestros propios ojos lo que allí pasaba. Para saber cómo era el entorno, cómo la vigilancia policial, cómo la paramilitar, cómo eran las amenazas reales. Y evidentemente entrabas en algunas zonas y nos dábamos cuenta de que había gente en moto vigilándonos». Por suerte, su salvaguarda es ser extranjero. «Saben que se la juegan si matan a un extranjero». 

Los Balcanes, Ruanda, Irak, Afganistán... Como periodista de conflictos y guerras de los últimos 40 años, Gervasio le quita el exotismo que algunos puedan encontrar a su profesión. «En realidad, lo que estás viendo es lo peor del ser humano y además, son personas como nosotros. Lo que significa que nosotros en su situación haríamos lo mismo. Esa idea de que nosotros no mataríamos a nuestro hermano o no violaríamos a una mujer la tenemos hoy en Tarragona al mediodía. Pero cuando estás en una guerra las cosas son muy distintas. Porque hay presiones, porque si no disparas, te disparan. Y yo he visto a muy poca gente que prefiera morir antes que matar, lo que es lógico». Más información en entrepueblos.org y activistesperlavida.cat

 

En 1982
El primer artículo, en el ‘Diari’

No todos los periodistas recuerdan su primer artículo publicado. No es el caso de Gervasio. Su primer trabajo periodístico nada tenía que ver con las guerras que después cubrió. «Fue en 1982 y trataba sobre el Premio Nobel a García Márquez, un escritor del que yo me lo había leído todo», recuerda el fotoperiodista.

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