Cultura Entrevista

Jordi A. Jauset: «Si se escucha música antes y después de una operación, se requieren menos medicamentos»

Este profesor y divulgador científico ha codiseñado el primer Máster en Neuromúsica del Estado. Defiende los beneficios de las melodías tanto en la salud como en el deporte, la educación y su aplicación en el márketing.

Gloria Aznar

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El docente e investigador Jordi A. Jauset, en el exterior del ‘Diari’. Foto: Fabián Acidres

El docente e investigador Jordi A. Jauset, en el exterior del ‘Diari’. Foto: Fabián Acidres

Jordi Ángel Jauset es doctor en Comunicación, ingeniero superior de telecomunicación y profesor de piano. Es autor de numerosos artículos y publicaciones relacionadas con la interacción música-cerebro. Y en este sentido, el último de sus libros es Pero..., ¿Qué le hace la música a mi cerebro? Neuromarketing, consumo y branding, publicado por Letrame Grupo Editorial. Jauset ha diseñado conjuntamente con la agencia de formación NUS el primer Máster en Neuromúsica en todo el Estado, que se imparte en línea, acreditado por la Universidad de Murcia. Otros de sus libros son ¿La música distrae? Neuromúsica y educación y Cerebro y música, una pareja saludable. wwww.jordijauset.es

¿Qué es la Neuromúsica?
Es la Neurociencia de la música. Es decir, estudiar todos aquellos procesos cerebrales que, a partir de una información acústica, se convierten en sonido y música. Analizar qué le ocurre al cerebro, qué cambios bioquímicos se producen.

¿Qué ocurre?
En todo este proceso se han encontrado aplicaciones positivas para la salud, la educación, el deporte y el márketing. La música estimula el sistema nervioso y cuando el ser humano la procesa, segrega mucha dopamina, que produce euforia, lo que puede ser beneficioso, por ejemplo, para las personas que sufren Parkinson. Entonces, a partir de la Neurociencia surgen diferentes aplicaciones y una de ellas sería la musicoterapia, destinada al ámbito de la salud.

«La música no es mágica, pero como llega a las emociones, en un momento dado puede provocar una acción de compra».

¿Qué otras aplicaciones positivas tiene sobre la salud?
Por ejemplo, a los niños que tienen dislexia les cuesta seguir el ritmo de una melodía. Entonces, hay estudios que ponen de manifiesto que si escuchan canciones para detectar el ritmo, si llevan a cabo este entrenamiento, mejoran la dislexia. Del mismo modo, la música disminuye la percepción del dolor. Está comprobado que personas que van a ser intervenidas, si antes y después de la operación escuchan media hora de música requieren menos medicamentos. Es algo que los médicos tienen bastante asumido.

A las farmacéuticas no les gustará mucho oír esto.
La música no lo arregla todo, ni mucho menos, pero es una introducción directa a nuestro cerebro, sin medicación. Si a una persona que padece depresión, en lugar de prescribirle medicinas se le recomienda cantar en un coro, correr o a hacer algún tipo de ejercicio físico, el cuerpo reaccionará del mismo modo que si se tomara un fármaco, pero sin efectos secundarios. 

¿Qué relación tiene con el deporte?
Se ha comprobado que cuando el movimiento de la persona se acopla al ritmo musical se produce menos consumo de oxígeno, por lo que el cuerpo es más eficiente. Es algo que los que salen a correr notan enseguida. Cuando escuchan un tema muy rápido, sin querer, aceleran, con música se mejoran los tiempos. En relación al deporte, últimamente están apareciendo más aplicaciones.

Entonces, ¿se debe escuchar música ya desde el embarazo?
El tema del embarazo es una fake new. Al feto no le llega la información musical, lo que afecta positivamente es la música que le gusta a la madre, ya que le provoca cambios hormonales que sí que le llegarán al bebé. Ahora bien, hace tres o cuatro años se creó un reproductor musical vía vaginal, que detectó que a partir de las 18 semanas, con determinada música, el bebé hacía movimientos con la cara y la lengua. No obstante, no se ha continuado la investigación en este sentido por lo que no existen más datos al respecto.

¿A qué edad es importante?
De los tres a los cinco años hay una explotación en relación a la conectividad neuronal. Es el periodo en el que el ser humano tiene más capacidad de conectar redes, por lo que es interesante que los niños experimenten, toquen, escuchen, vean... Porque a partir de los seis o siete años las conexiones que no se utilizan, se eliminan ya que el cerebro no puede almacenarlo todo. Y no es bueno solo para la música, ya que este estímulo también afecta a redes que tienen que ver con la atención, la memoria o, especialmente, temas de lectura y lenguaje.

Su libro sobre el márketing, ¿está dirigido a los consumidores o a los vendedores?
Está enfocado a los empresarios, pero también contiene un mensaje para el consumidor. Sobre todo, que sea consciente de que cuando entra en un establecimiento, no suena música porque sí. Hay una razón.

¿Qué es lo que explica?
Hablo de las investigaciones sobre cómo afecta la música que se está reproduciendo sobre la compra. Por ejemplo, en un restaurante de elite, se escucha jazz o clásica. Porque se da por supuesto que quien tenga un poder adquisitivo alto, posiblemente tenga un gusto más enfocado en esta línea. Si está a gusto, estará más tiempo, gastará más e incluso dejará propina. Por el contrario, si está sentado y oye música rítmica, su cuerpo le pedirá moverse.

Es justamente lo que ocurre en los establecimientos de ropa juvenil.
Efectivamente, porque el objetivo es dirigirse al público joven y de esta manera el cliente entra y sale, hay movimiento. La música no es mágica, es un estímulo más, pero como llega muy directamente a las emociones, en un momento dado puede provocar una acción de compra.
 

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