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Jorge Carrión: «Habría que trabajar para evitar que se hundan teatros y salas de conciertos»

El autor de ‘Contra Amazon’ vuelve ahora con ‘Lo viral’, un falso diario gestado durante los primeros meses del coronavirus

Gloria Aznar

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El escritor tarraconense Jorge Carrión. Foto: Xavi Carrión.

El escritor tarraconense Jorge Carrión. Foto: Xavi Carrión.

Jorge Carrión (Tarragona, 1976) es escritor y director del Máster en Creación Literaria de la UPF-Barcelona School of Management y escribe regularmente en la sección de opinión en castellano de ‘The New York Times’, así como en ‘La Vanguardia’. Es autor de la trilogía de ficción Los muertos, Los huérfanos y Los turistas y de los ensayos Barcelona, Libro de los pasajes o Contra Amazon. La última de sus publicaciones es Lo viral (Galaxia Gutenberg), una reconstrucción histórica de los primeros meses del coronavirus, un ensayo fragmentario sobre la viralidad digital y también un diario falso.

¿Por qué un falso diario?
Intenté documentar un momento de inflexión porque enseguida fui consciente de que todo estaba cambiando radicalmente y para siempre, por lo que decidí contar en tiempo real ese cambio. Pero a la vez me pareció que era poco interesante hablar en términos personales. Lo viral intenta examinar las causas por las cuales habíamos llegado a estar encerrados y por eso el diario es falso, en el sentido de que hago un ejercicio de arqueología y busco qué ha ocurrido en el mundo desde mediados de noviembre de 2019 hasta marzo de 2020. 

Me interesa la literatura que formula preguntas. Obviamente hay un virus real, biológico y mutante, pero en 'Lo Viral' hablo, sobre todo, de la dimensión digital y virtual de ese virus.

¿Cree que la palabra viral, que se utiliza continuamente en las redes sociales, se relaciona con un virus?
No conscientemente, pero sin duda la etimología del concepto tiene relación directa con los virus. Mi tesis en Lo viral es que pensamos ingenuamente que habíamos domesticado a los virus y por eso los convertimos en metáfora informática o en márketing, con la difusión viral de contenidos. Y la pandemia nos ha recordado que estamos lejos de conquistar la naturaleza.

¿El clic se ha quedado para siempre?
Evidentemente, vivimos en una sociedad bipolar en la cual estamos sometidos constantemente a contradicciones. Por un lado, con las redes sociales y los buscadores hemos ganado muchas ventanas al mundo, pero al mismo tiempo hemos perdido capacidad de concentración para mirar por cada una de ellas. De modo que dedicamos relativamente poco tiempo a leer, a ver y a escuchar. 

El influencer es una nueva figura profesional, un ejemplo claro del nuevo paradigma de lo viral. En un 95% de los casos es una figura precaria, pues la mayor parte ganan muy poquito dinero.

Por momentos, el relato da un poco de miedo.
En efecto. El arco argumental del libro es el paso de la ciencia ficción como nuevo realismo, a la realidad como subgénero del terror. 

Justamente habla de un virus de ficción...
A mí no me interesa el ensayo académico. Me interesa la literatura que formula preguntas. Obviamente hay un virus real, biológico y mutante, pero en Lo viral hablo, sobre todo, de la dimensión digital y virtual de ese virus. Cómo se ha convertido en un monopolio informativo y cómo estamos ante un ultravirus, porque es el virus más viral de la historia.

Cuál es más poderoso, ¿el físico o el mental?
La crisis sanitaria es terrible, pero finalmente muere un pequeño porcentaje de los habitantes y el total de la población se ve afectada por las dolencias psíquicas y por la presión psicológica. De modo que estamos en una suerte de gran depresión colectiva de la que va a ser muy difícil reponerse.

También reflexiona sobre los influencers...
El influencer es una nueva figura profesional, un ejemplo claro del nuevo paradigma de lo viral. En un 95% de los casos es una figura precaria, pues la mayor parte ganan muy poquito dinero con lo que consiguen generar de contenido, pero hay un 5% que sí que vive y un 0,05% que es millonario. Creo que los mejores productores de contenido deberían tener un sueldo de las propias plataformas porque es gracias a ellos que están ganando tantísimo dinero. 

¿Usted es analógico o viral?
Intento encontrar un equilibro entre mi dimensión clásica y la viral, entre mi gusto por leer libros, por ver exposiciones o ir al teatro y mi interés por el podcast. Por ejemplo, leo libros casi exclusivamente en papel. Pero al mismo tiempo creo que es imposible ser periodista en el año 2021 sin usar las redes sociales y probablemente sea cada vez más difícil ser escritor o artista sin tener esa presencia digital.

Lo analógico tiene la virtud de convertir más fácilmente la experiencia en memorable porque cada una es distinta. Cada libro en cada librería y cada lectura en cada café es distinta.

Ahora ya no vamos al cine...
El año pasado fui tres veces en todo el año. Dos de ellas a ver películas infantiles con los niños porque queremos que tengan ese tipo de experiencias y es bonito ir en familia. Lo analógico tiene la virtud de convertir más fácilmente la experiencia en memorable porque cada una es distinta. Cada libro en cada librería y cada lectura en cada café es distinta y, en cambio, todas las series de cualquier plataforma las ves en la misma pantalla y eso hace que sean indistinguibles en la memoria. 

Lo dice como si fuera un pasado muy lejano.
Fuimos la última semana que se podía y estábamos solos. O sea que también hay un problema de nuevos hábitos de consumo cultural. Y por eso es tan importante la reflexión y la decisión consciente de cómo te relacionas con la cultura, qué apoyas y qué no. Prefiero suscribirme a Filmin, que paga sus impuestos en España, a pagar una suscripción a una plataforma norteamericana, que no los pagan. 

Mi tesis en 'Lo viral' es que pensamos ingenuamente que habíamos domesticado a los virus y por eso los convertimos en metáfora informática o en márketing.

¿No tiene perro?
Tengo gato. Esa anotación del diario sobre los ciudadanos con perro era una metáfora del tipo de desigualdades que se están generando. Porque ahora evidentemente hay dos tipos de ciudadanos, los que tenemos trabajo y los que no lo tienen. Pero seguramente también empezará a haber otro tipo de existencias que hace un año y medio nadie se planteaba. Los vacunados y los no vacunados o los que han sufrido Covid y los que no. 

¿Cómo cree que saldremos de esta?
Sé que es un tópico, pero no se me ocurre ninguna otra salida a esta desigualdad, que ya es abismal, que la renta básica universal. También que si realmente Amazon, Elon Musk, Zuckerberg, Bill Gates, etc., tienen fe en esa filantropía que muchos predican, el único modo de que no empeore es que paguen más impuestos. De ese modo se podría financiar, por ejemplo, la vacunación en África y en América Latina.

Estamos en una suerte de gran depresión colectiva de la que va a ser muy difícil reponerse.

¿Cómo ve la reacción política a la crisis cultural?
La respuesta política está siendo errática e insuficiente. Habría que preservar las librerías y trabajar de un modo muy serio para evitar el hundimiento de las salas de conciertos y los teatros. En términos más macro, lo que está ocurriendo es una digitalización de la cultura, forzada por las circunstancias, lo cual lleva a innovación. Pero también a problemas graves porque hay muchas manifestaciones artísticas como la danza, el teatro o la música clásica, que tienen muy difícil encaje en la pura virtualidad.

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