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La audaz aventura del espacio en Tarragona

CaixaForum inaugura ‘Apollo 11. L’arribada de l’home a la Lluna’, muestra que se puede visitar hasta el 9 de enero. 

Gloria Aznar

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Rafael Clemente muestra la mesa táctil con la que se recorre toda la superficie lunar. Foto: Pere Ferré

Rafael Clemente muestra la mesa táctil con la que se recorre toda la superficie lunar. Foto: Pere Ferré

La cara oculta de la luna fotografiada en 1959. Foto: Pere Ferré

La cara oculta de la luna fotografiada en 1959. Foto: Pere Ferré

Edwin Aldrin preparando el primer paquete de experimentos para la superficie lunar. Foto: Pere Ferré

Edwin Aldrin preparando el primer paquete de experimentos para la superficie lunar. Foto: Pere Ferré Pere Ferré

Bote salvavidas en el océano. Foto: Pere Ferré

Bote salvavidas en el océano. Foto: Pere Ferré PERE FERRE

Modelo a tamaño natural del módulo de mando del Apollo. Foto: Pere Ferré

Modelo a tamaño natural del módulo de mando del Apollo. Foto: Pere Ferré Pere Ferré

A la izquierda, réplica de la escafandra diseñada por Emilio Herrera; a la derecha, una de las precursoras de las del Apollo. Foto: Pere Ferré

A la izquierda, réplica de la escafandra diseñada por Emilio Herrera; a la derecha, una de las precursoras de las del Apollo. Foto: Pere Ferré Pere Ferré

Simulación del trayecto sideral hacia la luna. Foto: Pere Ferré

Simulación del trayecto sideral hacia la luna. Foto: Pere Ferré Pere Ferré

Reproducción de la cápsula del módulo lunar. Foto: Pere Ferré

Reproducción de la cápsula del módulo lunar. Foto: Pere Ferré Pere Ferré

«Eran las 9.32 de la mañana del 16 de julio de 1969. Un millón de personas presenciaron el despegue del cohete Saturno V desde Cabo Cañaveral, pero fue el primer espectáculo global seguido en todo el mundo. Cuatro días después se conseguía el hito, cuando Neil Armstrong dio los primeros pasos por la superficie lunar». De esta manera daba inicio Maria Glòria Olivé, directora de CaixaForum Tarragona, a la presentación de la muestra Apollo 11. L’arribada de l’home a la Lluna, que se inauguró este martes y que se podrá visitar hasta el 9 de enero.

El recorrido va desde el primer telescopio de Galileo al futuro de la exploración espacial.

«El programa Apollo fue una demostración de audacia y valor porque no estaba garantizado que los astronautas volvieran con vida o que simplemente volvieran», apuntó por su parte el asesor científico de la exposición, Rafael Clemente. «Se desconocía si podrían dormir en la Luna, si podrían deglutir un sorbo de agua allí». Es justamente aquella audacia o incluso aquella temeridad la que transmite al visitante Apollo 11. L’arribada de l’home a la Lluna, quien no puede dejar de preguntarse cómo lo lograron.

Reproducción de la cápsula del módulo lunar. Foto: Pere Ferré

No obstante, el recorrido se inicia unos cuantos siglos antes del viaje de la NASA, cuando en 1609 Galileo Galilei decidió enfocar su telescopio hacia el satélite natural de la Tierra. «En aquel momento vio que no era una esfera cristalina, sino que estaba llena de agujeros. Esto contradecía completamente la enseñanza oficial de la teoría aristotélica, que defendía que la Tierra y sus habitantes eran un mundo corrupto, frente a la perfección del resto», explicó Clemente. El descubrimiento provocó una «conmoción, lo que en parte le llevó a sus problemas con la Iglesia y la Inquisición».

De este modo, las primera piezas que se pueden observar son una réplica del telescopio del pisano, «el auténtico está en Florencia», y los dibujos que Galileo hizo del satélite. A partir de aquí se inicia para el visitante la aventura moderna a través de diversos elementos interactivos que vuelven a tomar protagonismo, ya que durante los meses graves de la Covid-19 no se podían utilizar. Así, una mesa táctil permite recorrer toda la superficie lunar, la cara visible y la que no lo es, para descubrir todos los puntos de alunizaje del programa Apollo y todas las sondas que le precedieron, americanas y soviéticas

A la izquierda, réplica de la escafandra diseñada por Emilio Herrera, una de las precursoras de las del Apollo (derecha). Foto: Pere Ferré

Otro de los atractivos de la propuesta es un simulador que permite lanzar un cohete a diferente distancia, propulsado por agua y aire comprimido aplicando la tercera ley de Newton, una combinación en la que el agua hace el papel del queroseno. Todo un cohete casero que puede ser una maravilla en manos de un profesor de física y en las de sus alumnos.

Mientras, diferentes vídeos muestran a los protagonistas de la misión, quiénes fueron aquellos tres hombres, Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins y cómo vivieron los diez días históricos.

  • Visitas comentadas.
    Jueves en castellano y sábados en catalán a las 18.30h.
  • Ciclo de conferencias:
    La Luna y otros satélites.Del 19 de septiembre al 13 de octubre. A las 19 horas.
    La llegada a la Luna. Miércoles, 29 de septiembre. 
    Nuestra compañera astronómica.Miércoles, 6 de octubre.
    Lunas del sistema solar.Miércoles, 13 de octubre.
  • Muestra temporal: Meteoritos. Del 27 al 29 de diciembre a diferentes horas.
  • Actividades para público familiar.
    Visita en familia. Los domingos a las 11.30 horas.
    Conferencia: La historia de la Luna. Un relato de 4.500 millones de años. Sábado, 11 de diciembre.
    Espectáculo Mi pequeño universo. Sábado, 27 de noviembre. 18h
    Talleres Planetas y estrellas.20 y 21 de noviembre. 12h
  • Visita comentada para escuelas.

Sin embargo, el visitante es testigo tanto de la trascendencia de la gesta como de la tecnología limitada con la que se llevó a cabo. En este sentido, se expone una réplica del ordenador del Apollo, que como comentó el asesor científico «era menos potente que un smartphone actual, pero con una diferencia, no podía fallar, ya que de él dependía la vida de los astronautas. El ordenador tenía lo que esperaríamos de una calculadora sofisticada», señaló, ¿Ustedes confiarían en su smartphone durante diez días sin que se colgara ni una sola vez?, preguntó Clemente. No. Nadie. 

Modelo a tamaño natural del módulo de mando del Apollo. Foto: Pere Ferré

En la misma línea se muestra a tamaño real cómo era el interior del módulo lunar que tenía que llevar a Armstrong y Aldrin hasta la superficie lunar y, del mismo modo, permitirles regresar. -Michael Collins se quedó esperando en el Columbia, el módulo de mando-. La cápsula se caracterizaba por su reducido tamaño, hasta el punto de que carecía de asientos. Los dos pilotos viajaban de pie, lo que también les permitía tener una mejor visión del terreno que se disponían a pisar.

Paradójicamente, como resaltó Clemente, a pesar de los cálculos matemáticos y de toda la ciencia del momento, «ambos astronautas sabían que tenían que parar justo encima de su sombra, ya que aterrizaban con el sol en la espalda».

Horarios
Se puede visitar de lunes a viernes de 10 a 14 horas y de 17 a 20 horas; Los sábados, de 11 a 14 horas y de 17 a 20 horas y los domingos y festivos de 11 a 14 horas.

Finalmente, se expone un modelo a tamaño natural del módulo de mando, con una copia exacta, incluidos los asientos, del vehículo en el que los tres hombres viajaron. 

Una copia del Saturno V, el cohete más grande y potente utilizado hasta ahora; la réplica de una de las escafandras precursoras de las actuales de la NASA, ideada por Emilio Herrera o algunos de los alimentos y herramientas utilizadas en los viajes son otros de los objetos que se pueden observar en esta exposición. 

«400.000 personas participaron en el programa Apollo, desde matemáticos a sastres especializados y señoras costureras. Fue un cúmulo de ingenio. Y hoy la solución del Apollo debería estudiarse al detalle en las escuelas de ingeniería», sostuvo Clemente. La muestra concluye con un hipotético futuro que, sin duda, dará para muchos debates.

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