«La legislación debe evitar más víctimas de violación»

Entrevista. Trinidad Fuentes, escritora. La autora y criminóloga publica ‘La revelación’, un thriller-denuncia contra la violencia de género, 
en una historia que combina la actualidad con la época de la Guerra Civil y la posguerra

GLORIA AZNAR

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Trinidad Fuentes con ‘La revelación’, en el jardín de Ecoherbes Park, en L’Ampolla. foto: Joan revillas

Trinidad Fuentes con ‘La revelación’, en el jardín de Ecoherbes Park, en L’Ampolla. foto: Joan revillas

Minerva Nàcher, investigadora privada, famosa por resolver delitos graves gracias a un enigmático don, accede a colaborar con la policía para esclarecer el asesinato de un violador reincidente. Paralelamente, investiga el paradero de Carlota Pinel, una misteriosa mujer. Esta historia de suspense y misterio es La revelación, de Trinidad Fuentes, editada por Samarcanda, la primera de una saga. Además de escritora, Trinidad Fuentes es criminóloga e investigadora privada. Barcelonesa de nacimiento, reside en L’Ampolla, en el jardín botánico Ecoherbes Park del que es propietaria. Un espacio temático, medicinal, con más de 400 tipos de plantas de distintos países del mundo.

Dos facetas que se complementan, la de investigadora y la del mundo natural.

Efectivamente porque la elaboración de infusiones gourmet es ecológica y artesanal. La recolección se hace hoja por hoja, flor por flor. De hecho, las infusiones aparecen en La revelación. Minerva toma muchas. Menta, lavanda... y en un momento de la novela le da melisa a otro personaje para que no mienta.

¿Minerva tiene características suyas?

Tenemos un carácter muy parecido. Nos gusta la vida sana, el yoga o el mar. Las dos somos investigadoras privadas y nos gusta hacer un tipo de investigación intuitiva, más al estilo de las novelas de Agatha Christie, cuando el ADN no existía y se basaba más en la deducción que en los procesos criminalísticos. Aunque en las novelas yo lo trato todo. Ella, además, tiene un don especial que va más allá de su inteligencia y esto también la ayuda. Lo que sí que hago a través de ella es resarcir estas injusticias, violaciones y crímenes que se producen en la sociedad. La utilizo para hacer justicia literaria.

¿Tiene la sensación de que las violaciones están aumentando? Como una especie de moda macabra.

La sensación y la seguridad porque vemos día a día cómo se repiten estos hechos lamentables. ¿Se están poniendo de moda? No es una palabra que yo utilizaría, pero sí que se están convirtiendo en una costumbre, de tal manera que no se ven como casos graves. Como cuando hay un maltrato o una muerte por violencia de género. Lo lamentamos, cinco minutos de silencio y se olvida. Es habitual.

Además, agresiones en grupo.

Esto sí que es más reciente. Porque siempre ha habido violadores, pero el hecho de ser en grupo, coincide con esta ‘educación’ que tenemos tan extraña con las redes sociales, con el tipo de pornografía accesible a través de las redes, con esta invitación que se hace a los jóvenes. ¿Qué provoca en los jóvenes? Es el poder de la violación, ese disfrute no tanto sexual, sino de la manipulación, de ver sufrir, el poder que tienen sobre la mujer. Es la satisfacción, pero no puramente sexual.

En la novela tiene dos periodos, ambos marcados por agresiones.

La novela está basada en dos épocas y escrita en dos voces. La del pasado empieza en 1933, recorre la Guerra Civil y la posguerra hasta nuestros días. Son dos historias que van en paralelo y tienen en común muchas cosas. Una de ellas es una violación del pasado junto con un crimen y otra, un asesino, un reincidente. Y en cuanto al crimen del pasado, este está inspirado en hechos reales.

¿Los reincidentes tienen solución?

Hay diferentes tipos de violadores. Evidentemente, cuando ya reinciden, creo que no tienen solución. Y después están los que violan por primera vez. En esos casos, siempre tenemos la duda de que realmente sea la primera vez porque a veces, al atrapar al violador, aparecen otros casos. O quizás dentro del mismo núcleo familiar, que hayan violado a su mujer, por ejemplo. Porque dentro del hogar, muchas mujeres son violadas por sus maridos. En ese sentido, creo que deberíamos tener mucho cuidado. Hay que revisar las penas, mirar si dejar en libertad a este tipo de personas es un riesgo para muchas mujeres y niños, ya que también hay violadores de niños. Hay que ver si realmente se pueden reinsertar en la sociedad. Deben ser los legisladores los que piensen en qué solución aplicar a este tipo de problemas, para evitar que haya más víctimas, tantísimas, porque lo vemos a diario.

¿El hecho de que los jueces sean fundamentalmente hombres provoca la revictimización de la mujer?

El hecho de que sean hombres en general, en la sociedad, es un problema para las mujeres. Hemos alcanzado bastantes roles que antes eran solamente masculinos, pero aún cuesta muchísimo. El techo de cristal está ahí, el machismo está ahí, permanentemente. Y está costando superarlo. El feminismo no es ni más ni menos que la igualdad de derechos entre hombre y mujer. Y si bien muchos hombres están por el feminismo, todavía hay muchos otros e incluso mujeres, que no tienen esa idea muy clara.

No obstante, no solo hay agresiones, también hay amor y las normas sociales del franquismo.

De la novela, personalmente admiro el personaje de Carlota, su valentía para hacer todo lo que ha hecho y seguir adelante. En realidad, he querido tocar bastantes temas. La sociedad, la homosexualidad... Toda una época.

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