La ‘otra’ pandemia que todavía no tiene vacuna curativa

Las autoridades piden prevenir y no olvidar los efectos de la enfermedad. En 2020 se han registrado 680.000 muertes por Sida, una lacra que sigue vigente en la sociedad mundial

NOEMÍ G. GÓMEZ

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La ‘otra’ pandemia que todavía no tiene vacuna curativa

La ‘otra’ pandemia que todavía no tiene vacuna curativa

Naciones Unidas advirtió en vísperas de la celebración del Día Internacional Contra el Sida, que se conmemora hoy, que la lucha contra esta enfermedad, que también «es una pandemia», no debe olvidarse durante la actual emergencia sanitaria por la COVID-19.

«Corremos el riesgo de desandar todo lo andado para acabar con la pandemia de sida, ya que toda la atención se ha desviado a la COVID-19», lamentó en su informe anual el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA).

El documento indica que en 2020, el primer año de la pandemia de COVID-19, hubo un número ligeramente menor de contagios con el virus VIH (1,5 millones, frente a los 1,7 millones de 2019), mientras que las muertes relacionadas con el sida bajaron de 690.000 a 680.000.

Sin embargo, esta enfermedad con la que convive la humanidad desde hace cuatro décadas «no se tomó un descanso durante la COVID-19», aseguró el informe, en el que se afirma que «todavía se puede poner fin al sida para el año 2030, pero solo si actuamos valientemente y juntos para hacer frente a las desigualdades».

La formación de personal sanitario para la lucha contra el VIH/sida, y un mejor acceso a medicamentos, vacunas y diagnósticos asequibles, siguen siendo cruciales para ello, destacó el informe. Éste también lamenta los errores cometidos a nivel global en la lucha contra la COVID-19 (desigualdad en la distribución de vacunas, falta de preparación inicial, etc) y advierte que en ésta y futuras pandemias se corre el riesgo de repetir muchos de los fallos que también han impedido acabar con el sida.

La organización de Naciones Unidas se había fijado de lograr en 2020 el objetivo «90-90-90», consistente en conseguir ese porcentaje en seropositivos que saben que son portadores del VIH, en personas con tratamiento antirretroviral y en pacientes que tras ser tratados han conseguido la supresión de su carga viral.

Ése objetivo no se logró pero las cifras estuvieron muy cerca, destacó ONUSIDA, que indicó que un 84 % de los seropositivos conocen su estatus, un 87 % tienen acceso a retrovirales y un 90 % de estos últimos han conseguido la mencionada supresión viral.

Los primeros casos de sida se describieron en 1981 y no fue hasta 1983 cuando el laboratorio de Luc Montagnier aisló e identificó el virus que estaba causando estragos, el VIH. Los primeros pacientes de covid-19 fueron los de Wuhan, en diciembre de 2019, y en cuestión de días se supo que detrás estaba el SARS-CoV-2.

La tecnología puntera actual y la colaboración científica internacional permitieron conocer enseguida «la identidad» del agente causante de la covid-19, para la que ya hay en el mundo más de una decena de vacunas. Sin embargo, para el VIH no hay ninguna, ni preventiva ni terapéutica. ¿Por qué? ¿Dónde están las dificultades y barreras de un virus cuyos primeros casos aparecieron hace décadas?

Si bien los avances han sido muchos, hoy por hoy lo único que funciona contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), además de la protección para evitar el contagio, es el tratamiento con antirretrovirales. «Nuestro sistema inmunológico no está bien preparado para controlar el VIH», resume a Efe José Alcamí, responsable de la Unidad de Inmunopatología del Sida del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).

En el caso del coronavirus, la gran mayoría logra curarse porque su sistema inmune es capaz de reconocer el virus y dirigir una respuesta de anticuerpos para controlar la infección. Las vacunas covid utilizan distintos mecanismos para estimular nuestro sistema inmunológico para responder al virus con antelación y producir los elementos necesarios -linfocitos T y B- para combatirlo. «Pero frente al VIH no tenemos un modelo a imitar porque el sistema inmune es incapaz de controlar la infección».

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