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La playa de Altafulla se llena de esculturas en la arena

Medio centenar de personas participaron ayer en el habitual concurso veraniego

Joan Boronat

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Imagen de los concursantes que ayer participaron en el tradicional certamen. FOTO: Alfredo González

Imagen de los concursantes que ayer participaron en el tradicional certamen. FOTO: Alfredo González

El arte efímero se volvió a plasmar en la mañana de ayer, en forma de esculturas de arena, sobre la playa de Altafulla, concretamente en el sector frente al Parque Voramar, organizado por el área de Turisme del Ayuntamiento de la localidad y uno de los pocos de estas características que se mantienen programados en poblaciones de nuestra costa. En la presente edición se inscribieron medio centenar de participantes, divididos en 18 grupos, integrados con un máximo de hasta tres personas, respectivamente.

Se distinguieron tres categorías: infantil, juvenil y adulto para tomar parte en este concurso, clásico del verano en Altafulla, que viene celebrándose desde hace casi cuatro décadas. El turismo familiar es el que predomina en Altafulla, por lo que la actividad de construir castillos y figuras, con la fina arena como material principal, goza cada año de gran popularidad. 

Desde las once de la mañana hasta las 12.30 horas, los concursantes dispusieron de tiempo para demostrar su creatividad y moldear con arena las figuras elegidas, dentro del espacio asignado. Los autores materiales de la obra se vieron secundados por amigos y familiares que cuidaron el transporte de agua, en cubos, desde el mar hasta la arena, para compactar bien las construcciones.
Una familia francesa de Bagnères-de-Luchon, con Cristophe al frente, decidió ponerse manos a la obra en la construcción de sendos castillos. El grupo veranea por sexta vez en Altafulla, en años alternos, porque «aquí estamos muy bien», subrayó el cabeza de familia. Destacó la originalidad de las figuras que se construyeron. Aparte de los clásicos castillos, cocodrilos, hipopótamos, tortugas, estrellas de mar, montes y volcanes fueron el resultado de la inspiración artística de estos bañistas, que también usaron conchas de moluscos y cantos rodados como decoración.

Ana, Aina y Ana, tres amigas de Andorra y Navarra, se ‘atrevieron’ con el hipopótamo, en su primera participación en el concurso, pese a que «Altafulla es el sitio fijo de veraneo», señalaron, donde sus padres disponen de segunda residencia. En la categoría infantil vimos a Oriol, Jan y Álex, de Barcelona y de Sant Cugat, levantando un macizo montañoso, con un río a sus pies, esta vez de agua salada, ante la atenta mirada de sus padres, Iván y Carmen, ejemplo de fidelidad a Altafulla, donde llevan veraneando nada menos que cuarenta años «la mar de felices», apuntaron.

Hubo obsequios para todos, «consistentes en hinchables y otros artículos playeros», indicó Núria Barba, técnica de Turisme del Ayuntamiento de Altafulla. Premios importantes para los dos primeros clasificados por categoría; entre ellos, entradas para acudir a parques temáticos y de atracciones de la zona, tickets para ágapes en restaurantes de la localidad, entradas para el Festival Internacional de Música de Altafulla, entre otros. 

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