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Las mascotas estrenan playas

Este año Tarragona y Amposta se suman con gran éxito a la oferta de baño para los perros.

Gloria Aznar

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Una usuaria de la nueva playa para perros habilitada en Tarragona, en el Miracle. Foto: Pere Ferré

Una usuaria de la nueva playa para perros habilitada en Tarragona, en el Miracle. Foto: Pere Ferré

Son las ocho de la tarde de un día cualquiera entre semana y en el espacio recién habilitado para perros en la Platja del Miracle de Tarragona se cuentan hasta treinta usuarios con sus respectivos dueños. Mientras, en la baranda superior, paseantes y curiosos se agolpan para ver a los animales. Ya al caer la noche, cuando el único reflejo en el mar es el de la Luna y las luces de algún barco lejano, todavía se pueden discernir algunas sombras disfrutando de un buen baño o caminando por la arena con tranquilidad. Ya no los multarán

Había ganas de playa canina. Tarragona ha cubierto una necesidad ciudadana y así lo demuestran las decenas de personas que a diario se acercan hasta la zona vallada y separada de los demás bañistas incluso por su parte de las rocas. Y es que los animales corren, juegan a la pelota, escarban, pisan las toallas, huelen las bolsas ajenas y, los menos, se enfrentan. Esto, que solo unos metros más allá sería una molestia y fuente de conflicto, ahora, circunscritos en su recinto, el problema desaparece.

Platja del Miracle. Foto: Pere Ferré

Entre los propietarios de perros de la nueva ubicación se agradece especialmente la instalación de ducha canina, lo que permite llevárselo a casa libre de arena y de la sal del agua. Y las papeleras, esenciales para mantener el lugar limpio y evitar que se convierta en un gran pipican. Es importante recordar que el responsable de preservar el ecosistema no es el animal, sino el humano. 

En este sentido, el Ayuntamiento de Amposta ha lanzado una campaña de buen uso en la Platja de l’Eucaliptus, que este año también dispone de unos metros para perros, utilizables tanto en la época estival como en Semana Santa. Bajo el eslogan Quan vagis a la platja, siguis responsable, cuatro agentes ambientales difunden a pie de arena la normativa de estacionamiento, pesca y animales de compañía. En el caso de estos últimos, se invita a llevarlos atados y a recoger los excrementos. Los cuatro mensajes son no pernoctar en la playa, estacionar en los espacios reservados para esta finalidad, utilizar las zonas de pesca y  de perro y llevarse la basura a casa.

Platja de l'Eucaliptus, en Amposta. Foto: Joan Revillas

Ambas playas se unen de este modo a la tradicional oferta canina que va desde Roda de Berà al Delta de l’Ebre. Entre ellas, la Bassa de la Arena, en el Delta; la de la Platjola, en Alcanar; Bon Caponet o la del Cementiri, en L’Ametlla de Mar; la de la Riera d’Alforja, en Cambrils; la playa Punta del Riu en Mont-roig y Cala de la Torrota, en Roda de Berà.

En el Delta de l’Ebre, la Bassa de la Arena se encuentra situada al lado de las playas de Riumar y de la Marquesa. Es accesible con mascotas durante todo el año sin restricciones horarias. De arena fina y oleaje moderado, su grado de ocupación es bajo.

Platja del Miracle, en Tarragona. Foto: Pere Ferré

La Playa de la Platjola está al sur de Alcanar. Es de grava, por lo que conviene ir preparado con calzado apropiado para proteger los pies. Se puede acceder a ella andando y  cuenta con zona de aparcamiento. Dispone de servicio de limpieza diario en la temporada estival. Forma parte del conjunto de playas y calas denominadas Les Timbes y el valor ambiental y ecológico es elevado, por lo que disfruta de la distinción de playa virgen.

Por su parte, en L’Ametlla de Mar se puede optar por las calas de Bon Caponet o la del Cementiri. De piedra, las medidas de la primera son de 15 metros de amplitud por 50 de longitud. Es accesible con coche y andando. En cuanto a la del Cementiri, es pedregosa, carece de servicios y el aparcamiento es limitado, pero siempre puede servir para darse un chapuzón.

La ducha para los animales, en el Miracle. Foto: Pere Ferré

Mientras, la playa de la Riera d’Alforja, en Cambrils, es un tramo de costa ubicado, como su nombre indica, junto a la desembocadura de la Riera d’Alforja, entre el Paseo de las Palmeras y un pequeño oasis de vegetación. El verano pasado además, se mejoró añadiendo una ducha para perros y otra para bañistas, y en lugar de las estacas, se colocó una valla de madera delimitando la zona canina.

En Mont-roig, la playa Punta del Riu se encuentra situada al sur del término municipal, en Miami Platja, junto a la desembocadura del Riu Llastres. Un espacio que está abierto desde hace cuatro años. Se trata de una pequeña playa de 100 metros de largo por 80 de ancho y de arena fina y aguas tranquilas, ideal para toda la familia. 

Platja de l'Eucaliptus, en Amposta. Foto: Joan Revillas

En Roda de Berà, la playa canina Cala de la Torrota se abrió al público en 2019. Se trata de una pequeña zona de difícil acceso y baja ocupación situada entre Platja Llarga y La Punta d’en Guineu tocando el camino de ronda. Está formada por roca y arena fina, y en marea alta prácticamente desaparece. Pese a ello, resulta un buen lugar para disfrutar con la mascota en bajamar. 

En todos los casos se requiere que los propietarios sean responsables de los perros, manteniéndolos vigilados y evitando las peleas con otros animales. Si la playa escogida permite dejarlos sueltos para que jueguen y se diviertan en el agua, es importante que lleven el collar con el número de teléfono por si se perdieran

Del mismo modo, es importante mantener al día su calendario de vacunas y, por si acaso, incluir en la mochila la cartilla. Y evitar especialmente que ingieran agua del mar o arena ya que ambas actuaciones pueden producirle problemas gástricos e intestinales como diarreas o vómitos severos que podrían acabar en visita de urgencia al veterinario. Finalmente, consultar las normas concretas de cada espacio en cuanto a correa, bozal y otros aspectos de comportamiento cívico.

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