Maria Arnal y Marcel Bagés: «Un dúo también es un laboratorio para encontrar tu voz»

La cantante de Badalona y el músico de Flix regresan este viernes al Teatre Fortuny de Reus para presentar ‘Clamor’, su segundo disco

SÍLVIA FORNÓS

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Maria Arnal i Marcel Bagés publicaron su primer disco en 2017.FOTO: CEDIDAEN EL CONCIERTO DE HOY EN REUS PRESENTARÁN SU SEGUNDO ÁLBUM.FOTO: CEDIDA

Maria Arnal i Marcel Bagés publicaron su primer disco en 2017.FOTO: CEDIDAEN EL CONCIERTO DE HOY EN REUS PRESENTARÁN SU SEGUNDO ÁLBUM.FOTO: CEDIDA

Tres años y medio después de cerrar la gira de 45 cerebros y 1 corazón (2017), Maria Arnal (Badalona, 1987) i Marcel Bagés (Flix, 1980) presentan hoy Clamor, en el Teatre Fortuny de Reus (20.30 horas). La cita musical servirá para poner punto y final al Festival Accents 2021. Se trata de un disco –el segundo de su carrera– compuesto, grabado y producido entre Barcelona y Atenas, conjuntamente con David Soler.

Clamor son cuarenta y cinco minutos de una intensidad brutal que culminan las expectativas generadas por un debut, 45 cerebros y 1 corazón, omnipresente en las mejores listas de discos nacionales y que se pudo escuchar en directo en el Fortuny hace tres años, también en el Festival Accents.

¿Cómo afronta, Marcel, la actuación de hoy teniendo en cuenta que está cerca de casa?

Marcel Bagés (M.B.): Me hace mucha ilusión y será especial porque la familia aprovechará para venir a verme.

¿Qué tiene de especial ‘Clamor’, su segundo disco?

Maria Arnal (M.A.): Hay una ruptura que es muy evidente, ya que las canciones de 45 cerebros y 1 corazón eran una mezcla de poesías de poetas importantes, versiones de canciones tradicionales y temas originales, mientras que en Clamor todos los temas son propios, a excepción del Cant de la sibil·la, que es una versión muy polifónica y libre.

(M.B.): Escribir temas propios era una idea muy clara que teníamos, aunque en el primer disco ya escribimos algunos temas originales como Tú que vienes a rondarme. Ahora, teníamos ganas de más, ya que nos sentíamos capaces. Por ello, uno de los retos en este segundo disco era que prácticamente el repertorio fuese original. Y estamos muy contentos con el resultado.

¿Cómo ha sido el proceso de composición?

(M.B.): Cada canción es una pequeña historia que ha surgido en diferentes momentos y lugares. La verdad es que no tenemos un método que funcione, sino que cogemos un poco de aquí y de allá de aquello que nos interesa. Ha sido muy motivador y una experiencia nueva para los dos. Así, estuvimos dos años trabajando, investigando y aprendiendo mucho.

A nivel vocal e instrumental en ‘Clamor’ también hay cambios importantes.

(M.A.): Sí. El primer disco estaba centrado en expandir y experimentar con los dos instrumentos típicos del dúo más tradicional de la Península Ibérica, como son la voz y la guitarra. En cambio, en Clamor trabajamos el aspecto rítmico, a través de la electrónica, y el coral, a través de las voces, mientras que las guitarras se transforman en ambientes y paisajes sonoros.

En el segundo trabajo discográfico se ha incorporado David Soler en la producción y como tercer autor.

(M.A.): David Soler es una persona increíble que nos ha aportado mucha seguridad, apoyo, paz… y sobre todo su conocimiento, que es enorme, tanto en el tratamiento de las voces como en los arreglos de cuerda. Tanto él como Marcel son muy buenos y juntos forman un equipo excepcional.

(M.B.): Es un gran músico y ha aportado su magia. Además, somos muy amigos.

¿El tiempo ha sido determinante a la hora de crear ‘Clamor’?

(M.A.): Se suele decir que un primer disco tienes toda la vida para hacerlo, y en el caso de Clamor hemos tenido un tiempo determinado. Asimismo, 45 cerebros y 1 corazón hablaba de la memoria y los tabús, tomando como metáfora las fosas comunes del franquismo, pero cantando desde la necesidad de revivir este material tradicional y experimentar. En cambio, Clamor habla de las historias, los relatos, las leyendas y todo aquello que nos explicamos a la hora de pensar en finales y principios.

(M.B.): La pandemia también aportó su granito de arena, ya que en ese momento Maria se encontraba en Grecia. Por otro lado, ambos somos muy obsesivos, en tanto que nunca damos nada por acabado hasta que tenemos una fecha límite. Y como la fecha de entrega se prolongó, continuamos trabajando hasta que salió el disco.

El hecho de no dar nada por terminado, ¿qué valor añadido le da a las canciones? ¿Se consideran músicos muy perfeccionistas?

(M.B.): Somos muy perfeccionistas y consideramos las canciones como algo vivo, en tanto que es muy difícil decidir cuándo empiezan o cuándo acaban, aunque teóricamente terminan en el momento que entras en el estudio de grabación. Pero después, en los directos les das una vuelta más y añades pequeños cambios.

‘Clamor’ anima a mirar hacia delante.

(M.A.): Totalmente. Sin embargo, no de una manera naíf, en el sentido de crear una burbuja y estar solo contentos. El disco anima a fijarnos en aquellas partes de nosotros que no nos permiten ser más optimistas. Por ejemplo, a mirar la vulnerabilidad, no desde un punto de vista destructivo, sino como puede ser un puente para acercarnos a otras personas y a otras formas de ser.

La imaginación también juega un papel importante.

(M.A.): Sí. El disco habla sobre nuestra capacidad de imaginar, es decir, se sitúa en un futuro imaginable, en un futuro posible o no posible. Clamor es más fantasioso y mucho más atrevido en ciertos aspectos. Si bien, la línea que une ambos álbumes es la necesidad de sorprender, de cambiar, y esta es nuestra tradición.

¿En este segundo disco cómo ha cambiado el universo de Maria Arnal i Marcel Bagés?

(M.B.): Teníamos muy claro que queríamos imprimir ritmo a nuestras canciones y trabajar lo que son los beats y la parte coral de nuestras voces. Estos han sido los grandes pasos. Es como si fuésemos un grupo, pero seguimos siendo nosotros dos.

¿Esta evolución ha sido natural o intencionada?

(M.B.): Es lo que queríamos, pero también es consecuencia de nuestros intereses, de nuestras inquietudes y gustos musicales. Todas las personas somos cambiantes y Maria Arnal i Marcel Bagés no somos los mismos que hace dos años.

¿A través de las canciones de ‘Clamor’ invitan a abrazar las emociones negativas?

(M.A.): No son únicamente negativas, sino que son las que son. En momentos de transformación sientes muchas voces y emociones en tu interior, que serán buenas o malas dependiendo de como te relaciones con ellas. Por lo tanto, Clamor explora esta relación y coge todos los elementos que aparecen en las historias de finales –el meteorito, la destrucción del planeta–, en busca de otras maneras de pensar ellos, para que no nos depriman, sino que nos hagan más empáticos y más fuertes.

En la búsqueda de estas nuevas maneras, ¿es más fácil el proceso cuando se trabaja con alguien en quien te puedes apoyar?

(M.A.): Un dúo también es un laboratorio para encontrar tu propia voz y para distanciarte de otros puntos de vista. Es una manera de encontrar el equilibrio, aunque a veces sea difícil ponerse de acuerdo. En cualquier caso, tenemos en común que la música es nuestra pasión.

¿Qué ocurre cuando no hay consenso entre Maria Arnal i Marcel Bagés?

(M.A.): Tenemos una regla muy clara: si no nos ponemos de acuerdo, no es posible sacar las canciones adelante.

¿Cómo será la puesta en escena de hoy en Reus?

(M.A.): Muy cuidada, con momentos muy emotivos y muy expansivos, gracias a una puesta en escena con una iluminación muy cuidadosa. Para mí, quien asiste a un concierto no va únicamente a escuchar música, sino que realmente disfruta de un espectáculo en muchos sentidos.

¿La pandemia ha contribuido a disfrutar de la música en directo de otra manera?

(M.A.): Creo que la pandemia nos ha hecho a todos más humildes y sensibles, y nos ha hecho ver y valorar muchas cosas que dábamos por sentadas. En los teatros, antes era mucho más fácil colgar el cartel de sold out, pero ahora es bastante más complicado porque la gente todavía tiene miedo. Por ello, quiero animar al público a regresar a los teatros para poder estar juntos.

(M.B.): La gente ha empezado con miedo a consumir cultura por los mensajes que se han transmitido desde las instituciones y administraciones. Entonces, el público acude con respecto, pero con ganas. En medio de la pandemia, ir a un concierto ha sido un acto de militancia, y la mascarilla ha contribuido a crear cierta distancia con el público.

¿Cómo salvan esta distancia?

(M.B.): Intentamos darlo todo y realizar un espectáculo que se adapte a la situación en la que estamos, y que sea inmersivo para atrapar al público.

Los directos siempre tienen aquello mágico de lo imprevisible.

(M.A.): Disfrutamos de cada momento de la música, que es lo que nos gusta y lo que nos hace más felices.

(M.B.): Nos gusta hacer la electrónica en directo y jugar con los efectos. Todo ello cambia en cada concierto, según el momento, los gustos, el público....

A la vez que están de gira, ¿trabajan en futuros proyectos?

(M.A.): Siempre tenemos ideas, porque somos muy trabajadores. Además, estamos inmersos en otras iniciativas y propuestas, de las cuales algunas son simplemente para seguir aprendiendo, otras para seguir investigando… y que de alguna manera también desembocan en el proyecto Maria Arnal i Marcel Bagés.

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