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Paula Bonet: «Un violador lo es todo el tiempo»

‘La anguila’ es el debut literario de la artista de Vila-real. Una novela entre la autobiografía y la ficción que denuncia el patriarcado y explora la relación de poder y el cuerpo femenino violentado

Gloria Aznar

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La pintora y escritora Paula Bonet.

La pintora y escritora Paula Bonet.

El debut literario de la pintora Paula Bonet se llama La anguila (Anagrama/Univers Llibres), una de las novedades más esperadas de este Sant Jordi. Una novela en la que se percibe poder, arte y agresión, crítica al patriarcado y al embate al cuerpo femenino. La anguila «simplemente es literatura», defiende la artista. «Escribiendo me ha pasado lo mismo que pintando. Fui consciente de que lo más importante era desaparecer. Es entonces cuando la obra se va colocando y tomando decisiones. Cuando contiene todo lo que el autor o autora ha volcado durante el proceso». Paralelamente, la artista de Vila-real ha inaugurado una exposición homónima en Valencia, una muestra con 158 obras pictóricas.

Ha dicho que no es una autobiografía, pero la protagonista se llama como usted, pinta, viaja a Chile... 
Hay mucha autobiografía, pero no es una autobiografía. Hay mucha ficción. De hecho, creo que los momentos más potentes, los que más me sorprenden son aquellos en los que me dejo llevar, como cuando pinto, que desaparezco y empiezo a construir desde otros lugares. También los momentos en los que soy capaz de ser Lidia, de ser hombrecito, de meterme dentro de sus cuerpos y de hablar como ellos o ellas y de acabar de tejer en la ficción la relación entre los personajes. 

«Los momentos más potentes de la novela son aquellos en los que me dejo llevar, como cuando pinto, cuando desaparezco»

La protagonista pinta lo que no puede decir. A partir de ahora, ¿cómo se debe mirar su obra?
En esta última obra expuesta en Valencia, que también se llama La anguila, he recorrido un camino en el que en la primera parte sí que se ve el trazo, cada vez se deforma más, pero está. Y a partir de la segunda y la tercera parte, en muchos momentos no entendía qué era aquello. Me costaba saber qué había pintado y de hecho, necesitaba un tiempo de reposo de mi mirada y de mi yo para enfrentarme a aquella obra. Un tiempo para saberla mía, para saberme autora. Por lo tanto, cada uno y cada una la mirará desde el lugar donde tenga que mirarla. A través de sus vivencias, de su sensibilidad, de sus intereses y de su contexto más inmediato.

En la novela, el cuerpo de la mujer es como un ‘sparring’. Maltrato, intervenciones y depilación. ¿Hasta tras ese detalle está el patriarcado?
Sí. Cuando estudiaba Bellas Artes había una asignatura teórica en la que nos decían que estábamos bombardeados por imágenes. Eran vallas publicitarias en las carreteras y publicidad en las revistas. Y nos asombrábamos. Pero, ¡imagínate ahora! El bombardeo es desde que te levantas hasta que te vas a dormir. Consumes una imagen y a los dos segundos ya estás consumiendo otras. Y gran parte de ellas utilizan los cuerpos de las mujeres con finalidades comerciales. Las consumimos y las rechazamos inmediatamenteporque ya hay otra que ocupa su lugar.

«Las violaciones las llevan a cabo personas que conocen a las víctimas, en un porcentaje elevadísimo de casos»

Hay un maltratador, un manipulador y un violador. ¿De cuál es más difícil escapar?
Un maltratador es muy difícil de identificar, pero también una persona que manipula porque en esta manipulación hay maltrato. Y en la agresión puntual de una noche en la que hay una violación, también hay maltrato. Además, las violaciones las llevan a cabo personas que conocen a la víctima en un porcentaje elevadísimo de casos. No es un hecho puntual. Se ha producido algo que se ha ido gestando en la relación del agresor con la persona violada. 

Como ocurre en ‘La anguila’.
En la novela este personaje que viola está todo el tiempo allí y es amable. Este también era un objetivo. Para mí era interesante que sucediera de esta manera, que se supiera. No es que un día se levante, haga la acción y vuelva a la vida real. No. Es un violador todo el tiempo, aunque el acto solo dure unos minutos o lo que dure. 

«Un maltratador es muy difícil de identificar, pero también una persona que manipula porque en esa manipulación hay maltrato»

Es, además, un Premio Nacional de Poesía. Una persona respetable, reconocida socialmente.
La propia sociedad aplaude que esto suceda. Estas personas saben que tienen libertad para hacerlo. Y algunos los admiran por ello. Por lo tanto, lo continúan haciendo cada vez con menos miramiento porque son depredadores.

¿Se tarda diez años en aceptar que se ha sido agredida?
Yo sufrí una agresión y tardé más de diez años en entenderlo, en permitirme decírmelo a mí misma porque era una cosa de la que me sentía tan avergonzada y tan sucia que era incapaz de verbalizarlo. Esto es lo que explico en La anguila. Y una vez lo has entendido, te tienes que enfrentar, pero no tenemos las herramientas para hacerlo. Eres la víctima y seguramente la sociedad te volverá a victimizar. La justicia es patriarcal. Mira lo que está pasando con Rociíto o con la manada de Sabadell. Entonces, ¿qué hacemos? Es una experiencia que te acompañará hasta el día que te mueras, que te condiciona la manera que tienes de relacionarte con tu cuerpo, de relacionarte a nivel íntimo con otros cuerpos y la imagen que tienes tú de ti misma. Es importante que este tema esté sobre la mesa. Se tiene que debatir.

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