Raquel García, arquitecta de pasteles

Gastronomía. La reusense es diseñadora de tartas esculpidas y la han nombrado finalista en concursos de ámbito mundial

Marc Libiano

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Raquel García, arquitecta de pasteles

Raquel García, arquitecta de pasteles

«Empecé en 2014, mi hijo mayor, Juanjo, se enamoró de una tarta de Mickey Mouse, aunque él la quería de los Angry Birds y que encima se la hiciera yo. Lo conseguí». Las palabras de Raquel García (Reus, 1979) confirman que su habilidad en el diseño de esculturas para tartas resulta totalmente autodidacta. Cierto es que durante su infancia presentó curiosidad en la elaboración de dulces. «Corría detrás de mi madre para comprobar cÓmo lo hacía y la ayudaba. Además siempre he leído mucho para informarme». También se confiesa una amante de las manualidades. Ahora y después de siete años de dedicación, se ha construido un nombre dentro del mundillo del Cake Artist, una denominación de la que solamente pueden presumir detallistas como ella. Sus creaciones resultan asombrosas. Hay de todo tipo.

«Bienvenido a mi pequeño mundo de locura, un rincón dulce en donde todo se convierte en fantasía», así define esta arquitecta de pasteles sus sites personales en las redes. Ha podido moldear estructuras de rostro distinto, aunque la que más le costó «tiene que ver con una colaboración que hice con respecto al personaje de la serie Outlander. Era la primera vez que elaboraba una figura completa de 1.20 metros y me acaban de operar de la espalda», recuerda.

Aunque su marca ya ha alcanzado distintos rincones del planeta, la humildad de la reusense ha impedido el abandono de su ocupación laboral desde hace 22 años. La compagina con la pasión por la creatividad en la repostería. «La construcción de tartas me sirve como desconexión de la rutina. Es algo que me permite innovar, probar cosas nuevas, y sentirme creativa. Incluso a retarme a mí misma», confirma.

El target en el que se mueve ahora mismo Raquel dispone de un calado nacional, ya que ha preferido, de momento, no comprometerse con encargos del extranjero. «En parte, porque transportar los materiales es una odisea. He vivido la situación de desplazarme a competir a Birmingham y lo complicado que resulta llevar contigo todos los componentes que necesitas».
Invitaciones de otros países

El compromiso que ha adquirido con la causa la ha llevado a invertir su tiempo de vacaciones a atender a las invitaciones que recibe a diario de otros países. Antes de la pandemia recibió propuestas de la India, Costa Rica o Chile, entre otros lugares, pero la normativa paralizó esos encuentros. No hace demasiado ha impartido clases en Roma, en la Feria Internacional del Cake Artist. «No me gusta mucho hablar de mí misma, pero creo que este trabajo tiene relación con el arte», reafirma. 

En Roma ejerció como embajadora española del certamen y llevó a cabo la función de juez. Un aspecto que define perfectamente el estatus que ha atrapado ya la reusense. Sus obras quedan inmortalizadas en la cuenta que maneja de Pinterest, donde los curiosos pueden contemplar las auténticas obras de arte que realiza con chocolate plástico relleno de cereal con nube. 

Raquel García ha llevado a cabo incluso obras solidarias para la lucha contra el cáncer o a niños desamparados. El carácter solidario ha inundado esa capacidad que atesora para convertir en monumento, una figura de chocolate. Su nombre es incluso portada de las mejores revistas del sector dulce.

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