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Salvador Macip: «Es fascinante hasta qué punto podemos ser manipulados»

El escritor y genetista publica ‘Janowitz’ junto con Ricard Ruiz Garzón, una novela en la que la naturaleza se gira en contra de unos ciudadanos que viven una pandemia en forma de ceguera

Gloria Aznar

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El genetista y escritor Salvador Macip. Foto: ACN

El genetista y escritor Salvador Macip. Foto: ACN

En la ciudad de Janowitz la naturaleza se rebela. El cielo cambia de color y la hiedra tiene un comportamiento errático. Los relojes no consiguen dar la hora, mientras un grupo de médicos batalla contra una plaga de invidencia. Este inquietante escenario es Janowitz (Obscura Editorial), la última novela del escritor y genetista Salvador Macip, escrita a cuatro manos con el escritor y también profesor Ricardo Ruiz Garzón. Una trama que parece una predicción de lo que está ocurriendo en la realidad estos días y que esta periodista comenta en una charla con Salvador Macip. En catalán, publicada por Fanbooks. 

‘Janowitz’ es ciencia ficción, pero no tanto.
No me defino nunca como un escritor de ciencia ficción. Me gusta hacer cosas de anticipación, es decir, que son posibles, que era lo que hacía Julio Verne. Coger ideas dentro de lo que se puede hacer ahora y estirarlas un poco más para ver hacia dónde irán. 

Partimos de personajes típicos para luego girarlos. Por ejemplo, el sabio de los juegos de rol es un hombre mayor, con barba. Y aquí tenemos a una mujer. El militar también es una mujer. 

Pues han estirado una pandemia de invidencia. ¿Tiene alguna relación con la ceguera de la sociedad?
La verdad es que nos ha salido un libro pandémico, a pesar de que originariamente no era la idea. Empezamos a escribirlo en 2016 y tanto la pandemia como el 1 de octubre se han ido introduciendo mientras escribíamos y repasábamos. Pero en el fondo, visto en perspectiva, se puede leer como una metáfora de lo que está pasando ahora. 

¿En relación a la Covid-19?
Sí. La pandemia de invidencia es una metáfora de hasta qué punto podemos ser ciegos. La idea era hablar de la manipulación de la sociedad, de qué manera políticos y grupos de poder independientes, como pueden ser en este caso los negacionistas, manipulan y cómo la gente se deja influenciar. Me obsesiona mucho el tema y de hecho, he escrito ya tres novelas sobre esto. Incluso una persona inteligente e independiente, que entiende las cosas, cuando está dentro de una masa se comporta diferente. Esto es fascinante.

'Hierba negra' y 'Janowitz' tienen elementos de miedo, de terror, en las que el monstruo no es tangible, sino que es nuestro entorno. Esto es una metáfora muy clara de lo que está pasando con el cambio climático.

Uno de los argumentos de los negacionistas es justamente que los están manipulando.
Exactamente. Utilizan el argumento para manipular ellos a su vez y esto lo tenemos que tener muy presente. En el ámbito político, estamos en manos de líderes que han subido al poder gracias a presentarse como los más adecuados, no necesariamente siéndolo. Hegemón, de Janowitz, es un poco parecido a la figura de Donald Trump, una persona que ha llegado al poder de forma democrática y que después menosprecia este mandato. Y esto es una cosa que, por desgracia, hemos visto a lo largo de la historia muchas veces. También en Catalunya, hasta qué punto los intereses políticos hacen que un partido tenga más repercusión, que suba o que se hunda. No siempre obedeciendo a un principio democrático, sino con intereses ocultos.

En la ciudad de Janowitz la naturaleza se vuelve en contra, como en la vida real.
Cuando acabábamos el libro nos dimos cuenta de que estábamos repitiendo un poco el patrón de Hierba negra. Son dos novelas que tienen elementos de miedo, de terror, en las que el monstruo no es tangible, sino que es nuestro entorno. Esto es una metáfora muy clara de lo que está pasando con el cambio climático. Y la pandemia es esto. Ahora queremos convertirlo en una trilogía. Son dos novelas desconectadas, pero el tema es el mismo. 

¿Cómo es escribir a cuatro manos?, porque lo hace a menudo...
Le he encontrado el gusto. Escribir es una actividad muy solitaria y tienes muy poco feedback. Me lo paso muy bien escribiendo solo, pero creo que hacerlo en pareja, en trío o incluso en cuarteto, te obliga a diversas cosas. Primero, a salir de tu zona de confort. Ni Garzón ni yo hubiéramos escrito Janowitz por separado. Sin embargo, juntos vas a lugares a los que de forma individual no irías, lo que te permite desarrollar herramientas nuevas de narrativa y a veces explorar temas que te interesan, pero desde un ángulo que no se te hubiera ocurrido antes. Creo que esto es muy enriquecedor. Pero tienes que escoger a las personas adecuadas. 

Dibujan unos personajes peculiares. ¿Cómo los catalogaría?
Hay un buen trabajo previo. Buscamos personajes arquetípicos. Es decir, el militar, el sabio, incluso los de los juegos de rol, porque está el mago, el guerrero, el inteligente. Partimos de personajes típicos para luego girarlos. Por ejemplo, el sabio de los juegos de rol es un hombre mayor, con barba. Y aquí tenemos a una mujer. El militar también es una mujer. Y lo que hacemos es explicar la historia desde estos nueve ángulos diferentes. Algunos tienen más juego que otros, pero todos contribuyen con su granito de arena a hacer que todo evolucione hasta el final. 

No todos los científicos están desconectados de la realidad y no todos tienen la soberbia de los sabios de 'Janowitz', pero es uno de los peligros que corre la ciencia. 

¿Sus sabios son los epidemiólogos nuestros?
También hay una crítica. Porque si te fijas, los sabios en nuestra historia son personas que están muy cerradas en sí mismas y que se creen con la verdad absoluta. 

Los epidemiólogos han recibido bastante este último año.
Es esto. Autocrítica del saber. Yo trabajo en ciencia y ocurre que eres experto en un tema muy concreto, por lo que es muy fácil rápidamente sentirte superior al resto de la humanidad, que no sabe tanto como tú. Es un peligro muy importante. 

¿En forma de qué?
En el momento en que la ciencia o el saber se desconecta de la sociedad es donde radica el peligro porque la ciencia le tiene que devolver un beneficio a la sociedad. En Janowitz, el consejo de sabios es una entidad muy desconectada de la realidad. Será Katniss, a pesar de que parece que esté un poco iluminada, la que puede aportar el saber a la historia. La ventaja de hacer servir personajes arquetípicos es que permiten críticas de este tipo. 

¿La ciencia está desconectada?
Afortunadamente, no todos los científicos están desconectados de la realidad y no todos tienen la soberbia de los sabios del libro, pero es uno de los peligros que corre la ciencia. De la misma manera que el peligro de los líderes políticos es el de abusar del poder. Son cosas de las que creo que es interesante hablar dentro de un formato de ficción.

Usted divulga. En Twitter se ha convertido en una especie de Elena Francis.
Últimamente sí. Es verdad. Muchos científicos no tienen tiempo a veces de contestar preguntas. Pero personalmente, cuando me hacen una pregunta directa, si puedo ayudar a esa persona y tengo cinco minutos, le contesto. Contestar un tuit son diez segundos. ¿Por qué no? 

En relación a la Covid-19, ¿diría que la polémica que gira en torno a AstraZeneca tiene algún trasfondo político teniendo en cuenta que es británica?
Ha habido algo de trasfondo político porque desde el punto de vista científico no tiene sentido haber parado una campaña de vacunación por unas complicaciones que en ningún momento se han demostrado que sean culpa de la vacuna. Y se está haciendo seguimiento, que es lo correcto. De hecho, yo ya me he vacunado de AstraZeneca. Lo que no se tiene que hacer es sembrar el pánico, como se ha hecho durante unos días, porque el problema es que estamos generando una desconfianza terrible contra esta vacuna. Y dependemos de ella para poder hacer campaña masiva de vacunación.

No se debe sembrar el pánico porque estamos generando una desconfianza terrible contra AstraZeneca.

¿Porque es la que más se ha adquirido?
AstraZeneca es la compañía que más dosis se ha comprometido a fabricar a lo largo de este año y además, es una vacuna más barata que las otras y más fácil de transportar. Si es de la que tendremos más dosis y de la que menos gente se querrá poner, no vamos bien. Y desde el principio ha habido una guerra política entre la Unión Europea y el Reino Unido. Por desgracia, temo que está influyendo en algunas de las decisiones que se están tomando. 

¿Por ejemplo?
Como no vacunar a los mayores de 55 años. Ciertas cosas que no tienen mucha lógica desde el punto de vista científico. 

Usted trabaja en el tema del cáncer, la otra pandemia que parece que ya no exista.
Es cierto. Hay problemas muy importantes en el mundo que han pasado a un segundo plano. Enfermedades infecciosas como el SIDA o la malaria. Ahora hay mucho más dinero para el coronavirus, que tiene lógica, aunque tenemos que intentar no desatender el resto de investigación. Nosotros, con el coronavirus llevamos un año lentísimo, con un retraso inmenso en todas las líneas de investigación. Es importante recordar que el cáncer es una de las principales causas de mortalidad en los países desarrollados y aún nos queda mucho trabajo para solucionarlo. Pero la parte positiva y que estamos viendo estos días, es que cuando la ciencia se pone, si realmente tiene recursos, dinero y tiempo, va encontrando la solución a los problemas. Lo tenemos que tener presente.

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