Cultura Setmana de la Ciència

Sentirse Leonardo Da Vinci

Albert Samper imparte dos talleres, uno en Pira y otro en Montblanc, en base a las construcciones del genio florentino.

Gloria Aznar

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Asistentes al taller en Montblanc aprenden a construir cúpulas autosostenibles. Foto: Fabián Acidres

Asistentes al taller en Montblanc aprenden a construir cúpulas autosostenibles. Foto: Fabián Acidres

«Leonardo da Vinci era multidisciplinar. Era bueno en arquitectura, en ingeniería, en mecánica, en anatomía, en el mundo del arte... Y todavía hoy, de sus tratados sacamos ideas que transformamos en conceptos actuales. Los genios tienen esto, que siempre son contemporáneos». De esta manera presenta Albert Samper al florentino ante su audiencia en Construcció de cúpules autoportants, una actividad que tuvo lugar este sábado, en dos momentos. Por la mañana, en el pabellón municipal de Pira y por la tarde, en el Museu Comarcal de Montblanc y que se celebró en el marco de la Setmana de la Ciència, que este año dura hasta el día 19. 

Una de esas ideas, de entre las centenares del genio del Renacimiento, es precisamente la de las cúpulas autoportantes, que «aparecen en un rincón de sus manuscritos y que nos permite entender cómo funcionan las estructuras recíprocas», explica Samper, responsable de investigación de la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura, de la Universitat Rovira i Virgili (URV).

Pequeños constructores
Así las cosas, los asistentes al taller se convirtieron en aprendices de constructores y se atrevieron a levantar una cúpula como las ideadas por Da Vinci, a base de piezas de madera. En este sentido, Samper comenta que lleva dos tipos de piezas. «Las de un formato más grande, de unos 35 centímetros, con las que los niños y niñas pueden confeccionar una cúpula en la que, sentados, caben dentro. Y en paralelo, llevo las mismas piezas, pero reducidas a la mitad, de tal manera que en grupos de dos o tres personas pueden realizar una construcción en una mesa, de forma más ágil. Y es interesante cuando hay mucha gente». Asimismo, otra posibilidad es trabajar a partir de figuras geométricas. Es decir, «un grupo puede levantarla a partir de hexágonos y triángulos y el otro, de rectángulos y cuadrados».

Pero, ¿cuál es la clave de estas cúpulas autoportantes? «No somos pioneros en repescarlas del maestro Da Vinci», puntualiza Samper, quien añade que «Leonardo tiene estructuras recíprocas aplicadas a muchas construcciones, como puentes, para salvar distancias, poder cruzar de manera rápida y con un mínimo de material».

En la actividad se trabaja la historia, la geometría, la arquitectura, el diseño y la tecnología.

La idea del taller surgió del juego Emod, que es Dome (cúpula), al revés, registrado por la URV. Fue a partir de diferentes actividades de divulgación de los estudios de arquitectura en centros de primaria y secundaria, cuando los investigadores apreciaron que la iniciativa era muy bien acogida. «A partir de ese interés, confeccionamos el mismo juego, pero en formato más pequeño».

Como cuenta Samper, la particularidad de estas cúpulas autoportantes es que «las piezas trabajan entre ellas, colaboran de forma homogénea y a medida que se van incorporando en el sistema, se genera la construcción». Se trata de una actividad didáctica, en la que se ponen a prueba competencias como la historia, la arquitectura, la geometría, el diseño y la tecnología. Asimismo, se integran otros aspectos y habilidades como la psicomotricidad fina, el ingenio y la creatividad. «Especialmente los niños de primaria, los más pequeños, ya tienen la capacidad de valorar cómo deben colocarse las piezas y como se trata de un patrón geométrico que se va repitiendo, es asequible para ellos y se motivan», señala el investigador.

La actividad tuvo lugar en el Museu Comarcal de Montblanc. Foto: Fabián Acidres

Sin embargo, si levantarla les seduce, tirarla al suelo les fascina. Y en esto consiste el cierre del taller porque «como entre las piezas se sostiene toda la estructura, cuando sacas una, se desmonta todo». Antes, no obstante, algunos pueden cobijarse bajo la cúpula de Da Vinci. 

La Escola d’Arquitectura aporta de esta manera su particular granito de arena, para demostrar también que la Setmana de la Ciència va más allá de la Química o de la Física. «Es un taller muy bien acogido por los participantes. Permite entender cómo funcionan las estructuras recíprocas y qué aplicación tienen en la arquitectura. Son patrones geométricos con figuras muy básicas, de las que encontramos múltiples ejemplos en la naturaleza».

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