Un cóctel escénico de identidad de género y violencia

La Sala Trono estrena hoy ‘Qui estigui lliure’ de la compañía Hermann Karson. La producción escenifica la actual problemática de las agresiones homófobas

SÍLVIA FORNÓS

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Nil Cardoner, Paula Jornet y Pau Escobar en un ensayo de la obra. PERE FERRÉ

Nil Cardoner, Paula Jornet y Pau Escobar en un ensayo de la obra. PERE FERRÉ

Desde que eran pequeños que, Pol, Àlex y Carla, pasan las horas en una zona abandonada del barrio. Parece que nada les puede separar, hasta que uno de ellos se ve involucrado en una pelea ajena y, tal vez, sin demasiado sentido. Este es el punto de partida de la obra Qui estigui lliure, un cóctel agitado por la violencia, la identidad de género y el alcohol. La producción, que se podrá ver hoy (20 h), mañana (20 h) y el domingo (18.30 h) en la Sala Trono, ha sido creada por la joven compañía Hermann Karson, bajo la dramaturgia y dirección de Xavi Buxeda e interpretada por Paula Jornet, Pau Escobar y Nil Cardoner. La obra es fruto del apoyo y colaboración, en la producción, de la tarraconense Sala Trono y el Teatre de l’Aurora de Igualada. En este sentido, Joan Negrié, gestor y programador de la Sala Trono, destaca que «como sala de teatro contemporáneo, nos gusta apoyar a las compañías y dramaturgos jóvenes que presentan obras cuyos temas nos preocupan hoy en día».

De la obra, Xavier Buxeda comenta que «nace de una necesidad social, ya que desde el teatro es inevitable promover una transformación social en un momento en el que actuamos de forma violenta contra quien es diferente», quien destaca que «desde hace años que vivimos en una especie de era individualista, por lo que la misma convocatoria colectiva del teatro ya es una enorme victoria, en tanto que invita a mucha gente a concentrarse en un mismo espacio y un mismo motivo». «El teatro es capaz de transmitir mensajes con una voluntad transformadora», afirma Xavier Buxeda.

Amistad y prejuicios

En escena, la relación entre Pol, Àlex y Carla se quiebra por factores ajenos, es decir, «aunque muchas veces es el contexto social y familiar el que te obliga a distanciarte de tu entorno, en la obra es una acción violenta la que les empuja a juzgarse unos a otros y que termina marcando el distanciamiento definitivo», comenta el director.

De su personaje, el actor Pau Escobar (Àlex) explica que «durante la adolescencia se da cuenta de que no comparte el mismo código que sus compañeros lo que, además de provocarle una serie de inseguridades, le lleva a alejarse de ellos después de un acontecimiento que marca la historia» y añade que a raíz de este suceso «deberá enfrentarse de nuevo a la mirada de sus amigos que tanto quiere, aunque nunca se ha sabido comunicar con ellos».

Por su parte, Paula Jornet (Carla) hace hincapié en que «mi personaje sufre la violencia que supone vivir en una familia desestructurada, lo que conlleva que le cueste expresarse y escucharse, y darse el espacio necesario para hacerlo»; mientras que Nil Cardoner (Pol) destaca que «al principio de la obra él empieza a aceptar su identidad, aunque no lo expresa abiertamente ante sus amigos, ya que es un personaje con miedos e inseguridades». Así, los tres protagonistas acusan una falta de herramientas para poder afrontar los hechos y la violencia. «Juzgar a alguien que es tu amigo es más difícil que juzgar a una persona que ves por los medios de comunicación», explica Nil Cardoner, a lo que Paula Jornet añade que «a la vez te sientes afectado y dolido por lo que ha hecho, y es difícil hablar de ello por miedo a perder a esa persona».

En este sentido, para combatir la misma violencia sin caer en la agresividad, Xavi Buxeda explica que «la obra expone como la falta de herramientas te puede impulsar hacia el silencio absoluto o hacia la reacción más violenta, lo que en cualquier caso es una falta de recursos, tanto a nivel social como emocional, y que a su vez evidencia una de las grandes crisis contemporáneas».

En este sentido, algunas de las cuestiones que plantea la obra son: ¿Hasta qué punto somos capaces de esquivar la violencia?, ¿Hasta qué punto somos capaces de juzgar a un amigo o una persona cercana?, ¿Realmente, la prioridad somos nosotros o es no hacer daño a los demás?. En este sentido, Nil Cardoner asegura que «los personajes hacen pasos hacia delante, pero son pasos vacíos que no les llevan a ningún lugar». Por todo ello, Qui estigui lliure confía en allanar el camino para que el espectador sea quien «se plantee dudas, se haga preguntas y encuentre las respuestas, si las hay».

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