Vivir como Elvis

Música. Mario Olivo rinde homenaje a los clásicos como Presley en cada una de sus actuaciones. Es cantante profesional desde 2012

Marc Libiano

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La evolución y la inquietud artística de Mario Olivo (Cambrils 1979) le ha llevado a adorar los clásicos de los 50 y 60 hasta el punto de vivir como ellos. Elvis Presley y Frank Sinatra se han convertido en personajes fetiche dentro de sus interminables giras por hoteles y campings de la provincia y del territorio catalán, sobre todo en época de temporada alta. Sin ir más lejos, ha finalizado ese período de 2021 con más de 100 actuaciones. Su repertorio convence, no solamente por la calidad de su voz y la minuciosidad de sus tributos, también por el cuidado que ejerce sobre cada detalle.

«Llego muy temprano al lugar donde actúo porque me gusta controlar los detalles. Por ejemplo, soy muy maniático del sonido y quiero alcanzar la mejor calidad posible en ese apartado», confiesa este cambrilense apasionado por su vocación. Desde 2012 se dedica profesionalmente a la música, todo un hábitat que había perseguido desde joven.

Su historia responde a la de un adolescente rebelde, de melena inacabable y agarrado a la contundencia del rock duro. AC/DC o Iron Miden se encontraban dentro de su play list favorita de la época. 
También frecuentó bandas propias, aunque con el consumo del tiempo tomó una decisión crucial para darle un giro a su trayecto. «Como no sabía cantar, me di cuenta de que me había destrozado la voz. Por eso me apunté a clases de canto con Olga Pes, que me ayudó muchísimo. Le estoy muy agradecido».

La madurez y el interés por la música de los 70, 60 y 50 resultó un hallazgo que ha transformado en expresión artística. Esa voz perfeccionada y depurada le ha permitido subirse a un escenario, interpretar himnos como My Way (Frank Sinatra) o Love Leters (Elvis) y recibir el cariño del público. El afán por cuidar sus shows hasta el milímetro le distingue. 

Lo que empezó en escenarios de medio metro y con aires bromistas, hoy es una auténtica carrera consolidada. Un tributo prestigioso a figuras trascendentales de la historia de la música, más allá de estilos y gustos. 
«Al principio, a Elvis le imitaba mucho los gestos porque me parece un artista con un carisma increíble. Está claro que es uno de mis favoritos», admite, aunque géneros como el jazz o el country completaron sus inicios. 

Sobrevivir a la pandemia
La travesía por el desierto que generó la pandemia a los artistas y a todo el sector de la cultura no ha impedido que Mario conserve su mercado, a pesar de las dificultades. Incluso ha añadido un nuevo rol a su carrera, ha laborado como profesor de música en una academia privada. El resurgir de los bolos en directo durante este pasado verano ha impulsado de nuevo el cartel de Olivo, sobre todo en el sector turístico con el que, curiosidades de la vida, mantiene una relación estrecha. 

«Antes de dedicarme a cantar de forma profesional, había trabajado en oficios relacionados con el turismo y eso me vino bien sobre todo para dominar el inglés. Para cantar nunca he sufrido ningún problema con el idioma», confiesa.
Los conciertos del cambrilense pueden ir acompañados de una banda, o con dueto, aunque la crisis de recursos que sufre el mundo empresarial en la actualidad le ha obligado «a actuar solo en muchas ocasiones. Lo entiendes porque la pandemia ha dejado muy tocado a todo el sector».

La sencillez y el compromiso acompañan a Mario Olivo cada vez que tiene la oportunidad de subirse a un escenario y enfrentarse al exigente oído del público. Este cantante casi de cuna ha logrado derribar barreras y rendir tributo con mucha dignidad a sus ídolos. Palabras mayores.

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