Verano
Inèdit, el sueño rural de una noche modernista
Una masía reformada convertida en una de las terrazas más singulares

Un grupo de amigas brindan delante del Bar Restaurant Inèdit de Reus.
En verano no todo tiene que ser playa. La gente de interior también tiene derecho al terraceo, digo yo. Reus está suficientemente cerca de la costa para que aún le llegue el viento de marinada y barra el bochorno tropical de las noches que nos ha tocado vivir. Pero hay que escoger bien el sitio desde donde combatirlo. El acervo popular de la ciudad ofrece dos opciones clásicas: los terrats o irse directamente a los trossos colindantes, donde Reus pierde su asfalto y conecta con su ruralidad primigenia.
Se ve que Pau Font de Rubinat, prócer reusense, cuñado del President Macià y futuro alcalde, promovió en 1897 la construcción de una masía en el barranco del Pedret, saliendo de la ciudad hacia el oeste. El resultado fue un edificio característico del modernismo rural, con su arquitectura de ladrillo visto. Tenía que ser una escuela agrícola, pero como suele pasar por estos lares, el siglo convirtió el Mas de l’Escut (como se bautizó popularmente) en pasto de gallineros, jaulas de conejos y ocupaciones diversas.
Quedó encajonado por el paso de la autovía T-11, pero aún con el inclemente asedio de la urbanidad, ha conseguido mantenerse como un remanso de calma y verdor sorprendente. Tres empresarios de la farándula supieron detectar las virtudes del paraje en 2018 y, aunque la masía estaba destrozada, la reformaron para poner una de las terrazas –o patio rústico– más singulares de Reus.
Hoy se llama Inèdit, y se accede por un camino de tierra que sale de la misma rotonda de la T-11. No tengáis miedo de entrar, aunque la señalización y la iluminación os parezcan precarias. Es parte de su encanto clandestino. Más adelante os recibirá una avenida flanqueada de olivos y un aparcamiento donde, en verano, siempre hay gente. Los fines de semana, en horario diurno, es razonable practicar el sagrado ritual del vermut. Las tardes de los domingos, si tenéis críos, los podéis enchufar en alguna actividad infantil de las que organizan y olvidaros de la prole. Lo peor que puede pasar es que se escapen a la autovía y los atropelle un camión. Es broma, está todo cercado.
Y de noche, Inèdit promete modo chill con luz tenue y buenas copas. Es como tener tros de alquiler, un ratito.