Cultura

Comedia

Eva Soriano; 'Soy cómica y ácida, la gente no debería tomarme en serio'

La humorista reusense presenta este sábado, en el Palau de Congressos (21 h.), el espectáculo ‘Disfrutona’, 80 minutos de humor ácido y gamberro 

Eva Soriano actúa este sábado en el Palau de Congressos.

Eva Soriano actúa este sábado en el Palau de Congressos.Cedida

Marc Libiano

Creado:

Actualizado:

El humor ácido de Eva Soriano (Reus, 1990) llega este sábado (21 horas) por primera vez al Palau de Congressos de Tarragona, que anda cerca de colgar el cartel de soldout. La popular cómica presentará Disfrutona, un espectáculo que la ha llevado por los mejores teatros del país con éxito.

Compagina el vértigo diario de la radio con sus bolos cómicos. No tiene respiro, como una rock and roll star.

La diferencia es que las estrellas del rock tienen algún rato para una buena fiesta y yo no. Voy de tren en tren, pero vamos tampoco nos podemos quejar.

Vuelve a casa. ¿Hay nervios?

Un poco sí, aquello de que nadie es profeta en su tierra me viene a la cabeza alguna vez. Es la primera vez que actúo en Tarragona y tengo muchísimos recuerdos de allí, porque estudié en Vila-seca y los jueves universitarios los pasábamos en Tarragona de fiesta. De pronto, aquella estudiante de 23 años que quería irse a Madrid vuelve allí para subirse a un escenario y presentar su monólogo.

¿Cuesta más hacer reír ante tu gente?

Espero que no, sí que he estado por allí en salas y la verdad que siempre he sentido el cariño de la gente. En general, el público catalán es un público bueno, muy agradecido y divertido, y el que va a venir al Palau de Congressos ya me conoce, ya saben lo que vienen a ver, así que irá bien seguro.

¿Volver es un ejercicio sano de realidad?

Te conecta con los demás, con otro escenario que cuando estás fuera es difícil. Además creo que también te pone un poco en tu lugar, te devuelve a tu esencia. De repente te encuentras en aquel sitio en el que estabas cuando tenías 20 años y con la gente de siempre.

La gente tiene ganas de verla, está a punto de agotar las entradas.

Eso me ha dicho esta misma mañana mi hermana, que es la que se fija en este tipo de cosas. Me ha dicho exactamente las que quedan por vender, que son muy pocas. «Estás a punto del soldout», me ha comentado. En eso es un poco freak. Tanto si se llena como si no, mi dedicación va a ser la misma, actúo igual. Piensa que he llegado a hacer bolos en bares con gente que no tenían ganas de escucharme, que estaban allí a su bola. Así que venir al Palau de Congressos, ante amigos, familia y mi público ya es una pasada. Me siento afortunada en todos los lugares que visito, siento el cariño.

Por cierto, ¿qué es una disfrutona para usted?

Para mí es una filosofía de vida, saber encontrar siempre el lado positivo de las cosas, que aunque estés pasando un mal rato, hallar ese momento de paz y felicidad que te haga bien. A veces es tan simple como llegar a casa después de un día de mierda, hacer la cena que te gusta y abrirte una botellita de vino o una cerveza. Además sin tener en cuenta la edad, porque nos creamos estigmas falsos. Nos dicen constantemente que a según qué edad no podemos hacer aquello o lo otro. Nada de eso. Da igual la edad, todo está bien.

¿Le ha dado tiempo de darse cuenta de que se ha convertido en referencia para muchas mujeres?

Sinceramente, no sé si tanto. A mí, cuando era adolescente y quería ser cómica, me faltaban esas referentes, no había en ese mundillo. A veces piensas, cuando no ves mujeres en un trabajo, que esto no está hecho para ti y es falso. Mira hoy, por suerte, ya somos unas cuantas. Si mi trabajo es inspiración para alguien pues imagínate qué honor. Desde mi punto de vista, productos como el podcast han dado mucha visibilidad a las mujeres, porque no ha hecho falta que llamen a ninguna puerta.

Mujeres como Alexia Putellas o Jeni Hermoso ya son iconos mundiales.

Lo que han conseguido es espectacular, porque han tenido que ganar un Mundial para que se les reconozca todo el esfuerzo y toda la lucha anterior. Para mí, el deporte femenino todavía es un poco de segunda por eso, porque cuesta reconocer el proceso, hay que ganar algo para llegar al reconocimiento. En el masculino, no pasa.

80 minutos de monólogo, sola ante el peligro. ¿Ha vencido al miedo?

Esos miedos de autoconciencia nunca los he tenido. Soy un poco kamikaze. Muchas veces me preguntan si estoy nerviosa, y claro que lo estoy, pero me entran unas ganas de subir al escenario exageradas.

Una vez, José Corbacho me comentó que hay días que no hay ganas de actuar, pero cuando te subes al escenario ya no quieres bajarte nunca de él.

He llegado a actuar con 39 de fiebre porque siento una gran responsabilidad ante el público. Sin él yo no podría hacer lo que hago y no me puedo permitir que algo salga mal porque yo he sido responsable. Puedes tener un mal día, claro que sí, pero no puedes dejar de poner de tu parte. Es algo que siempre he llevado conmigo y que voy a respetar mientras me suba a un escenario.

Qué se considera, ¿humorista o comunicadora?

Yo soy cómica por los cuatro costados, que esté en la radio todos los días no quiere decir que todo lo que diga vaya en serio. Es más, la gente debería dejar de tomarme en serio, soy cómica, ácida, soy imbécil. Me gustaría que eso quedara claro porque hay personas que todavía se toman muy en serio lo que digo en la radio y no soy periodista. Hago humor, esa es mi faceta y también en los medios.

Lleva tiempo de gira con ‘Disfrutona’. Seguro que se ha visto en situaciones curiosas con el público.

No quiero hacer spoiler, pero hay una parte del espectáculo en la que interactúo con el público para proponer una serie de cosas. En Bilbao de repente un chico me comentó que se sentía un poco mal porque le gustaba una chica que no le hacía caso. Yo le contesté pues que podría ser porque le gustaba o por un sinfín de circunstancias. Él me explicó que le envió algún mensaje y que no le respondía. La conversación derivó hacia una posible solución, que intentara coincidir con ella y él me rebatió que por eso estaba en mi espectáculo. Claro, mi respuesta inocente fue que si la chica estaba allí y me comentó que esa chica era yo. Imagínate, me puse colorada no, lo siguiente. El teatro se cayó, fue un momento muy simpático e inesperado, de esas imágenes mágicas que solo el teatro te puede ofrecer.

tracking