Bulos, un riesgo para la salud

La alimentación y remedios caseros frente a enfermedades crónicas acaparan la información falsa

| Actualizado a 05 marzo 2022 18:24
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La mitad de los pacientes asegura que, tras acudir a consulta con su médico, sale teniendo más dudas que cuando entra. Esta es una de las conclusiones que se desprende de la primera edición del Estudio sobre Bulos en Salud entre Pacientes, realizado por el Instituto #SaludsinBulos y Doctoralia, en colaboración con Pacientes SEMERGEN. Los resultados también evidencian que «nueve de cada diez pacientes utiliza Internet para buscar información sobre salud, siendo la población entre 18 y 45 años la que lo hace con mayor frecuencia, en webs de organizaciones científicas (30%) y blogs (29%), mientras que solo un 2% acude a plataformas especializadas».

El estudio ha sido impulsado con el objetivo de conocer el impacto en la sociedad sobre los bulos en temas de salud, y ha contado con la participación de más de 800 pacientes de distintos perfiles sociodemográficos.

Información al mismo nivel

Al respecto, el doctor Fernando M. Navarro Ros, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria e integrante del equipo de Pacientes SEMERGEN, señaló en la presentación de los resultados que «los bulos que más abundan son sobre alimentación y remedios caseros frente a enfermedades crónicas, es decir, sobre el papel de terminados alimentos o nutracéuticos en determinadas enfermedades».

En este sentido, siguió explicando que «en la consulta también nos preguntan sobre los efectos de terminados alimentos como la avena en dietas para perder peso, la canela en pacientes con diabetes, o el salvado de trigo en dietas milagrosas, y cuyas evidencias científicas son escasas o limitadas, o no existen para dar una recomendación amplia». Por otro lado, se complació de «haber ganado la batalla a la moda de las dietas détox», ya que, recalcó, «no es necesario detoxificar el cuerpo, porque por si solo ya es capaz de hacerlo a través del propio organismo».

Papel activo

Por ello, el doctor Fernando M. Navarro Ros abogó por el papel activo de los profesionales de la salud «tanto en la red como en la consulta, para detectar qué información no es veraz y desmentirla», ya que según el estudio el 27% de los pacientes busca de manera frecuente información sobre salud en Internet, frente a un 9% que asegura no hacerlo nunca.

Él mismo alertó que «el problema de Internet es que sitúa toda la información al mismo nivel, y que no necesariamente ha sido contrastada, lo que puede dar lugar a bulos». Por ello, en opinión del especialista en Medicina Familiar y Comunitaria «lo importante es encontrar la conjunción entre la fiabilidad y la confianza, y que busquemos recursos abalados como la plataforma Doctoralia, que brinda información veraz y contrastada por profesionales».

Así, «los resultados también son interesantes en tanto que muestran diferencias entre las opiniones de los pacientes y los médicos, a modo de contradicción, y que debemos analizar», dijo Carlos Mateos de #SaludsinBulos. En concreto, los datos del IV Estudio de Bulos en Salud: Covid19, evidenciaron que los profesionales sanitarios manifestaban de forma mayoritaria (69%) recomendar fuentes de información fiable a sus pacientes, mientras que «ahora, más de la mitad de los pacientes encuestados siente que los especialistas no tienen un papel activo en la prevención de los bulos sobre salud».

Sobre este aspecto, Carlos Mateos advirtió que «los bulos sobre salud son uno de los principales peligros para la salud pública», e hizo referencia al concepto de infodemia, calificado por la OMS durante la pandemia «como un torrente de información» y añadió que «un paciente que no recibe orientación de donde ampliar información, y tiene muchas dudas, es un peligro para su salud y para el resto de la población, ya que acabará consultando contenidos que no son fiables».

Mejorar la comunicación

Por ello, el doctor Fernando M. Navarro Ros entonó el mea culpa en tanto que todavía «un tercio de los pacientes no se siente escuchado por su especialista», a lo que Carlos Mateos añadió que «el estudio deja en evidencia que la comunicación con el paciente influye en que él mismo crea, más o menos, los bulos que le llegan».

De este modo, el especialista lamentó que «el poco tiempo como consecuencia de las múltiples funciones en la consulta –como el manejo de patología aguda o crónica, demandas de salud, la prevención de enfermedades, información sobre tratamientos y seguridad de los pacientes– junto a las tareas administrativas, hacen que nos centremos más en estas obligaciones y no tanto en el desarrollo de las funciones, que es lo que mejoraría la salud de los pacientes, la salud comunitaria y la salud pública».

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