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Ibone Olza: «En esta sociedad se juzga a las madres hagan lo que hagan»

‘Palabra de madre’, de la especialista en psiquiatría infantil y perinatal, es un ensayo íntimo sobre la experiencia maternal

| Actualizado a 17 mayo 2022 07:00
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El ensayo Palabra de madre (Vergara. Penguin Random House) parte de la experiencia personal de la autora, como madre y como profesional sanitaria. Ibone Olza se plantea qué clase de madre ha sido, al tiempo que indaga en las contradicciones de los sistemas de salud a la hora de abordar el embarazo, el parto y el postparto, ese momento en el que muchas mujeres necesitan más apoyo que nunca. Otros de sus libros son Hermanos de leche; Maternidad y salud; Ciencia, conciencia y experiencia o ¿Nacer por cesárea?

Usted se cuestiona si ha sido o no una buena madre. Pero, ¿qué significa ser buena madre?

Me gusta el concepto de Winnicott, de «suficientemente buena». Las madres necesitamos estar sostenidas y apoyadas para poder cubrir inicialmente las necesidades de los bebés, es decir, ser sensibles y estar disponibles. Conforme avanza la crianza, las necesidades cambian y creo que hay muchas maneras de ser buena madre, pero el tiempo, la presencia, la no violencia y el respeto son las claves.

Habla, sobre todo, del parto por cesárea. Pero las heridas del parto, físicas y psicológicas, también atañen al que se produce vía vaginal.

Sí claro. De hecho, hay cesáreas respetadas, necesarias y nada traumáticas, igual que hay partos vaginales muy violentados y traumáticos. No es la vía lo que marca la diferencia, sino los cuidados y el acompañamiento lo que hace que una experiencia de parto pueda ser traumática o violenta y otra gozosa.

$!Ibone Olza: «En esta sociedad se juzga a las madres hagan lo que hagan»

Como psiquiatra infantil, ¿cree que el parto afecta al desarrollo posterior del bebé?

No es una creencia mía, es algo que está ampliamente demostrado. Los factores perinatales influyen mucho en el neurodesarrollo del bebé y pueden aumentar el riesgo de aparición de algunos trastornos mentales posteriores.

¿Por qué cree que la sociedad omite que un parto puede no ir bien?

Nuestra sociedad vive de espaldas a la muerte, incomoda nombrarla. El parto y el nacimiento son un viaje y momentos de máxima incertidumbre, se puede nacer sin vida o con un pronóstico incierto. Nos da tanto miedo nombrarlo que preferimos evitarlo y, sin embargo, las madres que pierden a su bebé antes de o en el nacimiento nos lo dicen: ojalá alguien me hubiera dicho que esta posibilidad era real.

¿Los protocolos previstos son resultado de la sociedad patriarcal de miles de años de historia?

A ver, igual la conexión no es tan directa, pero yo sí pienso que los protocolos reflejan una tradición médica que no ha escuchado a las madres, que es misógina y que se preocupa más por el «producto del embarazo» -así lo llaman-, que por la madre. Por eso muchas se sienten tan olvidadas y solas en el postparto.

¿Qué es una madre patriarcal?

Utilizo esa expresión para referirme a cómo todas en algún momento u otro hemos aplicado los mandatos del patriarcado sobre nuestros hijos. Esas normas de «déjale llorar», «no le cojas tanto en brazos», «no le hagas tanto caso»... Es como una domesticación impuesta, se supone que no tenemos que ser demasiado entrañables, que nuestro amor les puede dañar.

Todo se encamina hacia el parto y, como bien dice, luego la madre deja de existir socialmente, no hay ningún protocolo indicado a la gestión de la nueva situación, ¿qué cree que debería cambiar?

Considero urgente la atención a la salud mental materna en postparto así como los cuidados especializados para las lesiones del parto. Es decir, psicólogas y psiquiatras perinatales que puedan atender a las madres que se encuentran mal, fisioterapeutas que traten las secuelas en el suelo pélvico, así como expertas en lactancia que atiendan a domicilio incluso cuando hay problemas en el inicio.

En el fondo, lo que estamos reclamando es que la sociedad deje de juzgar y opinar sobre lo que las mujeres hacemos o dejamos de hacer con nuestros cuerpos y vidas

Habla de la lactancia materna pero, ¿saben las madres que defienden la lactancia que su postura, muchas veces, consciente o inconscientemente, ataca a las que deciden no seguirla?

Sinceramente, nunca he visto que las madres que dan el pecho ataquen a las que no amamanten. Lo que sí he visto es que en esta sociedad se juzga a las madres hagan lo que hagan, a unas por no dar el pecho, a otras por hacerlo más allá de los primeros meses... Es cierto que hay mucho dolor y son temas muy sensibles y hay que cuidar y respetar al máximo a todas las madres, independientemente de cómo decidan alimentar a sus bebés. Las profesionales que atienden a las puérperas tienen que ser exquisitamente sensibles con todas, sin distinción. Lo que necesitan los bebés es ante todo que sus madres estén bien, que les hablen, sentirse queridos. Todas las mujeres tienen que tener acceso a información de calidad a la hora de tomar sus decisiones y lo que sabemos es que la industria de fórmula artificial hace todo lo posible y lo imposible para que las lactancias no funcionen lo antes posible.

En los últimos años se han alzado voces que han desmitificado la maternidad. ¿Qué importancia tiene esto para las nuevas madres?

Es imprescindible. Venimos de una imagen de la maternidad idealizada y ñoña, que no nos sirve y favorece el que muchas se estrellen de bruces con la dureza del postparto. Es urgente esa narrativa que visibilice la diversidad de experiencias. Los relatos de madres son una herramienta potentísima.

¿Y para las mujeres que no quieren serlo?, porque también ellas sufren un estigma.

Desde luego, las que no quieren serlo y las que habiendo querido no han podido. El relato de mujeres como la matrona Gloria Labay, desde la web ‘la vida sin hijos’ es fundamental. Visibiliza cómo transitar el duelo de la no maternidad. Y nos ayuda a todas, seamos madres o no. En el fondo, lo que estamos reclamando es que la sociedad deje de juzgar y opinar sobre lo que las mujeres hacemos o dejamos de hacer con nuestros cuerpos y vidas.

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