«La curiosidad genuina es la base de la empatía»

‘En tus zapatos’ es el primer libro dirigido al público infantil de Meritxell Garcia Roig, cuyo objetivo es fomentar la empatía en la relación entre padres e hijos y animar a los lectores a ponerse en la piel de los demás

| Actualizado a 02 diciembre 2021 10:13
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¿Qué se siente cuando te pones en los zapatos de otra persona? Mimi es la protagonista de En tus zapatos (La Galera), un cuento escrito por la coach experta en empatía, Meritxell Garcia Roig, e ilustrado por Roger Simó. La autora presentó la publicación la semana pasada en la librería Galatea de Reus, donde también impartió un taller de empatía para familias. La joven protagonista del cuento, con la ayuda de Em, el ciempiés de los calcetines, aprenderá a entender los sentimientos y las emociones de aquellos a los que más quiere. En tus zapatos tiene el objetivo de fomentar la empatía en la relación entre padres e hijos, ya que «es lo que hace que podamos conectar como personas».

¿Cómo surge ‘En tus zapatos’?

Una noche, conversando sobre diferentes proyectos de empatía y de cómo encontrar una imagen colectiva, surgió la idea de cómo la empatía podía formar parte de algo que todos conocemos. Por ello, ponernos en los zapatos de otra persona, un acto que seguramente todos hemos hecho en nuestra infancia, fue una de las imágenes que encontré en mí y que pensé que también era colectiva.

¿Por qué pensó en Mimi como protagonista?

Buscaba un personaje curioso, una niña con ganas de descubrir cosas y de hacer preguntas. Por ello, Mimi surgió de forma orgánica, así como su carácter de curiosidad genuina, que es la base de la empatía, para descubrir y saber cómo se sienten los demás.

¿Por qué la curiosidad genuina es valiosa?

La curiosidad genuina son las ganas que tenemos de saber qué le llama la atención a otra persona, que la empuja a hacer según qué cosas, por qué se ha animado a realizar una actividad nueva, etc. Los niños y niñas, por naturaleza, son curiosos y hacen preguntas. La diferencia con los adultos es que nosotros creemos que tenemos todas las respuestas, mientras que los niños tienen muchas preguntas de las cuales están buscando las respuestas posibles. La curiosidad es la base para poder saber cómo es el mundo de otra persona.

¿Qué otras bases tiene la empatía?

La habilidad de saber escuchar, de poder compartir un espacio y de experimentar el sentimiento de otra persona sin la necesidad de cambiar nada. Simplemente, hay que escuchar qué le pasa a la otra persona, cómo se siente, cuál es su estado. Por otro lado, debe existir la voluntad de entender, de la mano de la curiosidad, en tanto que contribuye a escuchar sin prejuicios, a través de los oídos y del cuerpo. La curiosidad nos empuja a hacer las preguntas pertinentes para entender qué ocurre al otro lado.

¿Cómo los adultos podemos recuperar la curiosidad genuina que hemos perdido?

Debemos omitir la idea preconcebida de que tenemos todas las respuestas. Es un error pensar que las personas son como muebles, que no evolucionan, que tienen las mismas inquietudes, las mismas razones para hacer las cosas; cuando en realidad todo esto está en constante cambio. Esto nos pasa mucho con aquellas personas que tenemos cerca como la familia, amigos, pareja… De pronto un día te levantas y descubres que tu pareja ha empezado un hobby nuevo y no te has enterado, porque has dejado pasar la oportunidad de saber. En lugar de sacar tus propias conclusiones sobre lo que crees que está pasando, es más interesante hacer preguntas abiertas, que harán que la persona que tienes frente a ti se pregunte también a ella misma, mientras que tú obtendrás información interesante que te permitirá conocer y entender mejor a esa persona.

En las ilustraciones esta curiosidad también se ve reflejada.

Sí. Roger Simó ha hecho un trabajo fantástico en convertir la empatía, que yo transmito a través de las palabras, en imágenes. Tanto las expresiones de los personajes como la corporalidad están muy bien trabajadas. Era importante, para el proyecto, que la empatía sobresaliese de las páginas para, más allá de las palabras, conseguir la conexión a través de las imágenes.

Al final del libro también invita a los lectores a ponerse en los zapatos de las personas que quieren.

Es fundamental hacer este ejercicio porque En tus zapatos no es solo un cuento que podemos leer antes de ir a dormir. La empatía es una habilidad que acompañará a los primeros lectores y lectoras toda su vida, si les ayudamos. Entonces, ponerse en la piel de Mimi y Em les ayudará a trabajar también otras habilidades como la observación y la curiosidad genuina que tienen, para poder entender a la otra persona y ser entendidos. Qué mejor regalo, como padres, que hacer que la empatía sea un hábito para los niños.

¿Por qué a los adultos les resulta tan complicado ponerse en los zapatos de los niños?

Debemos entender que los niños y niñas sienten, diariamente, un torbellino de emociones que todavía no saben gestionar, se enfadan y tienen rabietas porque únicamente saben canalizar los sentimientos de cierta manera. ¿Qué pasaría si nosotros tuviésemos una emoción tan fuerte que nos domina y que no sabemos cómo canalizarla? Es nuestro trabajo enseñarles a gestionar y comunicar las emociones para poderles ayudar y que desarrollen la inteligencia emocional y la habilidad empática. Como adultos debemos hacer el ejercicio inverso, tal y como promociono en los talleres de empatía familiar, porque la empatía es lo que hace que podamos conectar como personas y debería formar parte de las herramientas de inteligencia emocional que todos deberíamos tener. Solo entendiéndose padres e hijos, en ambas direcciones, es como conseguirán llegar a un entendimiento real como familia.

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