La pintura poética de Isabel Saludes

La artista de Alforja inauguró ayer la muestra ‘Espai, temps i silenci’ en el Museu d’Art Modern

| Actualizado a 04 febrero 2022 15:39
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«Entiendo mi pintura como un ejercicio sencillo, sobrio en el color y en las formas, que buscan sus raíces en la naturaleza, en la sencillez de las cosas que configuran el mundo rural». Estas palabras de la pintora Isabel Saludes (Alforja, 1946) son las que ha elegido Antonio Salcedo, autor del libro Isabel Saludes. Espai, temps i silenci (Col·lecció Tamarit de libros de arte. Diputació de Tarragona y Viena Edicions), además de comisario de la exposición que ayer se inauguró en el Museu d’Art Modern de la Diputació de Tarragona, para guiar a los lectores por la trayectoria de la pintora.

Una travesía artística cuyas raíces brotan en la Alforja (Baix Camp) –«allí la artista vivió su niñez y adolescencia, una etapa muy rica en vivencias, recuerdos y sentimientos que ha dejado una impronta en su desarrollo artístico»– para después cosechar el reconocimiento internacional, en países como Japón, Alemania, Francia, Portugal o Suiza. Por ello, el diputado delegado de Cultura de la Diputació, Joan Josep Garcia, destacó «el talento, prestigio y trayectoria internacional de la pintora de Alforja», a la vez que subrayó que la publicación y la muestra «acontecen un paso más en la normalización de la difusión de las trayectorias y de la obra de mujeres artistas». Un acto que contó con la presencia de la pintora, el autor del libro y el director de Viena Edicions, Enric Viladot. De hecho, Isabel Saludes. Espai, temps i silenci es la primera monografía global dedicada a esta artista.

«La exposición está estructurada en cuatro ámbitos, el espacio, los objetos, la poesía y el paisaje. El trazo de Isabel Saludes se caracteriza por la sutileza, ya que muchas veces deja entrever el espacio a partir del lienzo; mientras que las figuras que afloran están matizadas y no delimitadas por una línea rígida; el resultado es una mirada muy personal», explica Manel Margalef, director del MAMT, quien añade que «en la exposición dejamos latente que los límites del cuadro no interfieren en el proceso de creación, es decir, que el final de una obra muchas veces es el inicio de otra».

Entonces, cabe preguntarse cuál es la influencia del espacio, el tiempo y el silencio en Isabel Saludes. «El espacio es indiscutible dentro de una pintura, pero se puede plasmar a través de las perspectivas tradicionales o puede ser un espacio imaginario, como es mi caso. Con la primera pincelada sobre la tela estoy creando un espacio», describe Isabel Saludes, mientras que «el tiempo se puede apreciar a través de la gradación de las pinceladas, porque siempre dejo entrever el paso anterior, una pincelada nunca cubre otra pincelada». Asimismo, sigue explicando la pintora, «el tiempo también está presente en el diálogo que como artista establezco con el lienzo, a través de los colores, las líneas, los gestos, y el resultado que me retorna».

Y en este intercambio se impone el silencio. «Entre lo que transmito al lienzo y cómo él me corresponde, siempre debe haber silencio, ya que de lo contrario nos agobiaríamos el uno al otro», afirma Isabel Saludes, quien recuerda que «el tiempo y el silencio siempre van unidos, por ejemplo cuando me acerco para observar una hoja o una taza, casi penetro el silencio que hay alrededor del objeto, mientras que con una pincelada rompo este silencio».

A lo largo de su trayectoria, conocidos críticos y críticas de arte han destacado de la obra de Isabel Saludes que es «un momento poético». «Cuando escribo utilizo las mismas premisas que cuando pinto, es decir, el espacio vacío, el color, la estructura, el gesto y las imágenes de la pintura son en la poesía la página en blanco, las palabras, etc.», asegura la pintora, quien reafirma que «mi obra transpira poesía. Así lo pretendo y así lo busco».

Un universo ostensible en la cuarentena de obras que conforman la exposición Isabel Saludes. Espai, temps i silenci del Museu d’Art Modern de la Diputació de Tarragona. «Mientras trabajo establezco un diálogo con el lienzo, que de partida ya es sentimental, poético y sensible, y al terminar este diálogo se convierte en una imagen poética que se refleja a través de los títulos de las obras».

Què se li demana a una flor; Cireres, maduixes, magrana…Vermell, feriada, rialla; Vent de març i sopes de l’avi; El vent s’encalma al peu de la finestra irradian el trabajo de la artista pintado a base de ocre amarillo, el rojo óxido, el azul ultramar, y el color tierra, además de blanco y negro. «Soy muy sobria con los colores, por lo que siempre me ciño a esta gama cromática porque es la que necesito para pintar todo aquello que me inspira», afirma Isabel Saludes.

Una obra que llega a su máximo esplendor cuando se enfrenta a la mirada del público. «El espíritu abierto del espectador es el que culmina la obra, y siempre será una relación inédita porque nunca será el mismo vínculo que yo tengo con el lienzo. El espectador es libre de hacer la interpretación que quiera», concluye la artista.

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