Las miradas fotográficas de la saga de los Català

Bcn. El Museu d’Història de Catalunya reúne imágenes del patriarca y sus hijos, cuyos orígenes se localizan en Valls

| Actualizado a 25 enero 2022 11:58
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El Museu d’Història de Catalunya acoge la primera exposición dedicada a la saga fotográfica de los Català, una de las más prolíficas y reconocidas del país. Els Català, fotògrafs d’un segle incluye casi 200 imágenes del patriarca, Pere Català Pic, y dos de sus hijos, Pere Català y el reconocido Francesc Català-Roca, cuya generación de fotógrafos tiene sus orígenes en Valls.

Pere Català Pic (1889-1971), su hija Maria Àurea (1920-1993) y sus hijos Francesc (1922-1998) y Pere (1923-2009) nacieron en Valls y en 1931 se trasladaron a Barcelona, donde permanecieron hasta el final de sus vidas. Sus imágenes son testigo de los movimientos y corrientes artísticos y culturales acontecidos a lo largo del siglo XX y forman parte de la iconografía de la historia de Catalunya. Por ello, a través de la exposición, no solo se quiere reconocer las figuras menos conocidas de Català Pic, Pere Català y también de la tercera hija de la saga, Maria Àurea Català, sino dejar constancia de los puntos en común entre sus respectivas obras.

La muestra reconoce y recupera la obra de Pere Català Pic, Pere Català Roca y Francesc Català-Roca, tres fotógrafos de un mismo linaje y tres máximos exponentes de la fotografía en Catalunya. Es fruto de una investigación que coincide con la recuperación en publicaciones recientes de la obra del padre, Pere Català Pic, quien fue el primero en dedicarse profesionalmente a la fotografía y traspasó la vocación y el oficio a sus tres hijos.

Son tres, porque como se destaca en la muestra, Català Pic tuvo también una hija Maria Àurea Català, formada en la Llotja y que, aunque no fue fotógrafa, sí que se dedicó al retoque fotográfico y participó en el negocio familiar al lado del padre y los hermanos.

La exposición la ha organizado el Museu d’Història de Catalunya conjuntamente con el Arxiu Nacional de Catalunya –que custodia el legado fotográfico de la familia desde el 2017– y el Arxiu del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, en estrecha colaboración con la familia. De hecho, el comisario de la muestra, el hijo de Francesc-Català Roca, Andreu Català, quien también se gana la vida como fotógrafo.

Él mismo explicó la semana pasada, coincidiendo con la inauguración de la exposición, el origen de la saga, con la figura de su abuelo Pere Català Pic, a quien describió como un «vanguardista» que se dedicó a la fotografía por accidente y después de que le tocase una cámara fotográfica en un sorteo, cuando empezaba a trabajar en una entidad bancaria. Años después se estableció en Valls, donde comenzó seriamente con la fotografía, que después heredarían sus hijos.

‘Hacer, captar y coleccionar’

Català dice que su abuelo «hacía las fotografías» –en el sentido más mecánico del término, que su hijo Francesc las «captaba» –gracias a las mejoras tecnológicas y también a su vocación por inmortalizar las cosas tal y como sucedían–, mientras que Pere (hijo) «las coleccionaba» – por su importante dedicación al archivo del padre más allá de su trabajo como fotógrafo–. Como sea, la exposición busca encontrar los puntos en común entre los respectivos estilos fotográficos y aproximaciones a la realidad. «Se percibe que forman parte de una misma escuela», opina.

«Su testimonio fotográfico abasta casi un siglo, desde finales del siglo XIX hasta los primeros años del siglo XXI. Català Pic vio nacer la aviación y hasta la llegada del hombre a la luna», dice para dar cuenta de hasta donde «pudieron captar» las fotografías de la saga «en muchos casos muy cerca de los protagonistas para dejar testimonio».

Para Català, el legado de su familia le produce «un respeto enorme», a la vez que le llena de orgullo. Gestionarlo, confiesa, «ha sido un pozo sin fondo donde dedicar todos los recursos», con el apoyo del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya los últimos años, «afortunadamente».

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