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Señorita Lylo: «A mí el bordado me salvó»

Estirar del hilo. A través de sus trabajos con la aguja conoceremos la historia personal de la reconocida diseñadora gráfica argentina y el viacrucis en su deseo de convertirse en madre.

07 noviembre 2023 12:27 | Actualizado a 09 noviembre 2023 18:09
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«A mí el bordado me salvó». Con esta honesta sentencia Loly Ghirardi arranca su primer libro, Diario de una bordadora. ¿Quién no tendría curiosidad por leerlo ante esta revelación personal? Siempre he sido de paciencia corta, así que, para disgusto de mi abuela materna, la costura no me atrajo en absoluto. Ella intentaba explicarme puntos, procesos y estilos mientras yo me ponía nerviosa con tanto hilo. Sin embargo, cuando descubrí el trabajo de Señorita Lylo, el alter ego de Loly, a través de los dibujos de la ilustradora Agustina Guerrero, me quedé absorta. Una escena de las suyas, en blanco y negro, de repente se teñía de millones de colores y texturas. Si ya me gustaban esas ilustraciones de Agustina, con la perspectiva de la Señorita Lylo tomaban una nueva dimensión.

Cada uno de sus bordados entrañan tanta personalidad, explican una historia tan profunda y transmiten tanto que es imposible no intentar ir más allá. Descubrí que Srta. Lylo era una diseñadora gráfica que se mudó muy joven a Barcelona desde su Buenos Aires natal. Allí creció profesionalmente hasta descubrir el mundo de la costura y el bordado a los 30 y pocos años, con el que a poco a poco fue adquiriendo notoriedad gracias a su persistencia y su pasión. Pero qué poco se sabía de lo que escondía cada puntada que daba.

$!Señorita Lylo: «A mí el bordado me salvó»

«Y entonces, casi a los treinta años, mi vida dejó de deslizarse con la fluidez de un punto hilván para convertirse en una sucesión de puntos nudo. Pero no esos nudos que adornan los bordados y que tanto me gustan. Nada de eso. Eran los nudos que traban, que duelen, que lo complican todo»

«El bordado me salvó porque me enseñó muchas cosas, a ser más paciente, a estar en el presente, a dejar pasar malos pensamientos y momentos. Y me ha dado una nueva pasión y carrera. Me ha rescatado en muchos aspectos de mi vida», me respondía Loly al preguntarle durante el lanzamiento de Diario de una bordadora. Y es que a través del bordado y de este libro, conoceremos su historia personal, una que arranca con una mudanza y una foto borrosa de su primer cumpleaños: para Loly, una alegoría de su futuro al descubrir, en su treintena, que no podría ser madre de forma natural. El bordado fue desde entonces ese refugio donde «la aguja de la medicina no llegaba», donde la culpa, el dolor y la frustación se detenían, donde no existían las pruebas, las preguntas ni los test de embarazo. «La ajuga de bordar cosía mis partes rotas; la aguja de bordar me estaba enmendando: Loly estaba rota y Lylo la reparaba».

Esto ya no va de si nos gusta o no este arte; esto va de salvarse a una misma. De cuidarse, de ser autocopasiva y de amarse gracias una actividad que entre sus hilos, sus nudos y sus agujas, rescató a Loly de su viacrucis personal en la búsqueda de la maternidad y vio nacer a la Srta. Lylo. La historia de una mujer, muchas veces, es la de todas... o la de muchas. Qué sanador es expresarse, aceptar y dejar ir. Qué valiente compartirlo y qué bello no saber a cuantas almas deshechas habrá remendado.

Escogí definitivamente un bordado concreto para ilustrar la crónica. Los había de preciosos en todo el libro, pero algunos me llegaron directamente al corazón, como este. Quizá por los colores, el mensaje, lo que me transmitía... me decanté por él. Días después, pregunté a Srta. Lylo cuál era su favorito del libro: «mi trabajo favorito es el final de ‘Bordar me hace feliz’ porque se va construyendo a lo largo de todo el relato y se van sumando puntadas y elementos. Creo que es muy especial también porque se ve su revés al final...». Touché, Loly.

$!Señorita Lylo: «A mí el bordado me salvó»

Título: ‘Diario de un bordadora’

Autora: Srta. Lylo

Editorial: Lumen

Páginas: 184

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