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Leonor Bonilla: «En un enclave con historia, la energía de la música es especial»

Ligada a la música por tradición familiar, la joven artista sevillana inaugura el Festival Lírico Internacional Daurada Escena

| Actualizado a 07 agosto 2022 08:41
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A sus 34 años, la soprano Leonor Bonilla, que esta tarde abre en El Seminari de Tarragona el Festival Lírico Internacional Daurada Escena, ha protagonizado una carrera fulgurante, trufada de premios de gran prestigio, como el Ópera 21 a la mejor cantante revelación, de Nuevas Voces Ciudad de Sevilla; el Flaviano Labò de Piacenza; el Monserrat Caballé; el Alfredo Kraus, y el Plácido Domingo, el que otorga el Teatro de La Zarzuela al mejor intérprete, además del Premio Especial del Teatro Real de Madrid. Debutó en Valladolid en 2014 como Servilia en La clemenza di Tito, de Mozart.

Ligada a la música por tradición familiar, su padre es profesor del Conservatorio de Música de Sevilla, su madre imparte clases en el de Danza, y su abuelo cantaba flamenco. La cantante sevillana llegó el viernes a Tarragona para los ensayos de un programa lírico que incluye arias de Häendel, Rossini, Bellini y Donizetti, junto a piezas de los maestros de la zarzuela. El recital sirve como presentación de la Fundación comunitaria Augusta Kese, patrocinadora principal del evento, centrada en poner en valor el patrimonio histórico como motor de mejora social y económica del territorio.

Ha asistido esta misma semana como público al Tío Pepe Festival de Jerez...

Sí, me he acercado sobre todo por escuchar a Ismael Jordi, con el que tengo una buena amistad, y por supuesto, a Ainhoa Arteta y al maestro Plácido Domingo. Un cartel impresionante.

¿Cómo afronta el recital de hoy?

Me hace muchísima ilusión. Nunca he estado en Tarragona o en sus ciudades de costa como Cambrils. Llevábamos varios años intentando cuadrar fechas con el Festival Daurada Escena y por eso es algo muy especial para mí poder estar aquí por fin este año y cantar en El Seminari. Lo he visto en fotos y me parece un lugar espectacular.

Su recital mezcla la música y legado histórico...

Yo soy una gran amante de la historia, y sé que Tarragona mantiene las huellas de una presencia romana muy importante. Siento que al hacer música en un enclave tan lleno de historia, se genera una energía distinta. Es una propuesta que me parece muy interesante. Ya lo he experimentado cuando tuve ocasión de cantar en las ruinas de la ciudad romana de Baelo Claudia, en Cádiz. Un escenario al lado del mar, donde se escucha de fondo mientras cantas. Sin duda son lugares donde sientes una energía especial.

¿Cómo ha afectado la pandemia a la carrera de cantantes jóvenes como usted?

Ha dependido mucho de la suerte, según dónde tenías tus proyectos. Hubo países en que se paralizó todo, aunque aquí en España se ha podido ir trabajando. En mi caso, el pasado mes de enero me cancelaron dos contratos en Pekín, y posteriormente otros dos en Japón. Tuve bastante fortuna porque tenía mucho trabajo en España... El mercado se ha estancado durante más de un año, y ahora toca reestructurar todo: cantantes, agencias, teatros,... toca reinventarse, porque es todo muy distinto.

¿En qué sentido?

Sin entrar en detalle, ahora es bastante más complicado salir al extranjero, con ciertas excepciones con las agencias más importantes.

Se marcha a Lituania en breve.

Me voy en unas dos semanas, en concreto a la Ópera de Lituania.

¿No le preocupa acercarse a la frontera de Rusia?

Al final la invasión de Ucrania nos está afectando a todos, y nos seguirá afectando. Que una situación tan grave como ésta suceda tan cerca, en Europa, tiene sus consecuencias. Me da mucho miedo la guerra, y también mucha tristeza que haya países que recurran a las armas para presionar a otro país. No justifico la violencia de ninguna manera, y estar en la frontera es una preocupación menor. Lo que ha hecho Rusia es aterrador. No lo quiero ni pensar, iré a trabajar y tratar de concentrarme en la música.

Precisamente Rusia es un país de enorme tradición musical.

Sobre todo en cuanto a orquestas sinfónicas y ballets. Siempre han tenido mucho peso y tradición, pero paradójicamente, siempre han estado en conflicto. No es la primera vez que sus artistas tienen que exiliarse, parece que es algo que se repite una y otra vez. Imagino que para desligarse de las ideas que impone el líder, a los críticos no les queda otra.

¿Qué vamos a escuchar en Tarragona?

Es un programa que combina ópera y zarzuela. Así me lo pidieron desde el festival, con piezas que he elegido personalmente y que me gustan mucho. Entrañan un nivel de dificultad alto, con arias grandes y mucha pirotecnia vocal: un recital a solas es un reto importante, porque apenas hay descanso, con piezas complicadas durante una hora.

Le acompaña Marta Pujol.

Es una maestra magnífica, coincidí con ella en la final del Concurso Tenor Viñas de 2018. Salió muy bien, y tuvimos una comunicación mágica... Tengo un recuero especial, muy nítido, de la Linda de Chamounix. Encendieron las luces y el público aplaudía, y nosotras sonreíamos. Ella me dijo algo muy bonito... Hacemos un buen equipo.

¿Se puede saber qué le dijo?

Quizá no debería, pero bueno... me miró, miró al público, y me dijo: «El Liceo a tus pies, niña».

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