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Jo Nesbo viaja a la violencia de la América de Trump en 'Minnesota'

Publica nueva novela donde estrena detective, aunque anuncia una serie sobre Harry Hole

El escritor y músico Jo Nesbo.

El escritor y músico Jo Nesbo.STIAN BROCH/CEDIDA GRUP 62

Glòria Aznar

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«Tendemos a olvidarnos de lo importante que es la violencia en la cultura norteamericana. Históricamente siempre lo ha sido. Cuando uno viaja allí, en cierto modo se encuentra con los Estados Unidos que se espera, el que hemos visto en las películas, en la tele. En Estados Unidos se considera la violencia como una solución a un problema, algo que no vemos en países europeos, asiáticos o en Canadá, donde la actitud es completamente diferente. Y esta violencia es uno de los temas que quería explorar en esta novela». La novela en cuestión es Minnesota, del escritor noruego Jo Nesbo, referente de la novela negra europea quien, enfundado en una de sus típicas gorras, tuvo un encuentro telemático con los medios. Publicada en catalán por Proa y en castellano por Reservoir Books, con ella se traslada por primera vez a la tierra de Trump, donde también estrena detective, Bob Oz.

La acción arranca en 2016, en Minneapolis, cuando un delincuente habitual es víctima de un tiroteo. Tras este ataque, los asesinatos se suceden y todas las pistas conducen a un, aparentemente, hombre tranquilo, Tomas Gómez. Es en este escenario donde entra Bob Oz, un detective suspendido del servicio y con alguna que otra mancha en su historial. Oz está deprimido y es un bebedor, lo que lleva directamente a pensar en Harry Hole, el emblemático personaje de Nesbo. ¿Hay vasos comunicantes entre ambos? «Los dos beben demasiado, pero Oz no es un alcohólico. Harry es un policía y un investigador más brillante, aunque Oz es más cómico, es más divertido estar junto a él. Emocionalmente, no está tan devastado como Hole. Para mí, como autor, son muy distintos», defendió Nesbo, quien adelantó que ya está revisando el borrador de la nueva novela de Hole, que previsiblemente se publicará en Noruega a finales del año que viene. Antes, no obstante, sus fans tendrán una serie en Netflix, prevista para el próximo marzo, en la que Nesbo se ha implicado personalmente. «Si es un fracaso, me responsabilizo», dijo.

Mientras llegan novela y serie, el lector se encontrará con Bob Oz. «Intento asegurarme de que se odia al personaje, de que en las primeras páginas el lector está convencido de que lo detestará a él y al libro. Después, incluyo un carácter redentor que en este caso es la parte cómica, el humor y el hecho de que se desprecia a sí mismo, lo que hace que se quiera quedar un ratito más. Es un borracho y un Casanovas. Su apodo es Bob de una noche porque las mujeres con las que va son de una noche y es un misterio para sus compañeros cómo puede seducirlas. No es guapo, tampoco es encantador, pero las mujeres se rinden. A mí me encanta Bob. No sé si os gustará también a vosotros», manifestó. De momento, está triunfando en el Reino Unido, donde ya ha aterrizado.

La elección de Minneapolis para esta trama de corrupción y tráfico de armas no es casual. Nesbo explicó que tiene unas firmes conexiones con Estados Unidos. «Mis abuelos y mi padre crecieron en New York y yo pasé mucho tiempo en Estados Unidos desde joven. Minnesota es el estado donde hay más inmigración escandinava y una importante comunidad noruega. Estuve allí al principio de mi carrera y me fascinó. La comunidad noruega tenía una sensación muy firme de sus raíces y había mantenido muchas de las tradiciones que en la propia Noruega se habían olvidado. Era como volver atrás 30 o 40 años. Así que supongo que era cuestión de tiempo situar una novela en EEUU».

«Minnesota evocaba mi infancia y para mis familiares, el sueño de América, que significa libertad y una nueva oportunidad de tener una vida mejor. Después, cuando uno crece y es adolescente, Minnesota tenía el aire de Nebraska, ese álbum de Bruce Springsteen. Uno iba conociendo la violencia de esos lugares tan abiertos, tan enormes, donde el panorama era más de pesadilla», reconoce el también músico.

La novela, situada en ese 2016 coincide con la irrupción de Trump en el poder. «Fue un punto de inflexión. Desde la América decente y digna, que suponía para muchos, para otros países la verdadera democracia, derivando hacia otra cosa que no sabemos lo que es o en qué se transformará. ¿Tendremos un tercer mandato que convierta a EEUU en una especie de semidictadura? No creo que vaya a suceder, pero no podemos estar seguros. Que Trump, que se hizo famoso por el dinero que heredó y por las series en las que apareció, llegara a ser presidente parecía casi una broma».

Preguntado sobre esa comunidad noruega que reside en EEUU y su opinión sobre Trump, Nesbo fue categórico: «Los escandinavos que emigraron allí posiblemente constituyan parte de la columna vertebral que le ha dado la victoria a Trump porque representan una mayoría conservadora y cristiana en estos estados. Cuando tuvo un gobernador demócrata, no lo eligieron los cristianos noruegos. Creo que la mayoría de ellos estarán contentos con el presidente que tienen ahora».

Las armas de fuego

En Minnesota las armas de fuego tienen protagonismo, aunque el autor niega que sea una crítica. «He intentado equilibrar las opiniones con personajes con una cierta redención o libertad al tener armas. Es el caso del personaje femenino, para quien tener un arma bajo la almohada evitaba una catástrofe y mantener a un padre agresivo a raya. Pero es imposible no fijarse en las cifras de muertes provocadas de forma accidental debido a las armas. Uno tiene que esforzarse mucho para no criticar lo que está sucediendo en Estados Unidos sobre la disponibilidad de las armas y lo que esto provoca en la sociedad. En Canadá también tienen armas y, sin embargo, la sociedad es completamente distinta en referencia a la violencia».

Sobre el momento dulce que vive la novela negra, Nesbo aseguró que «ha ocupado el lugar de la literatura religiosa al hablar de la moral, del bien y del mal. ¿Qué haríamos nosotros en la misma situación? ¿Nos convertiríamos en asesinos? Nos permite mirar a la psicología social que forma parte de ese contexto. Por ejemplo, en EEUU, cuando uno anda por las calles de Minneapolis es como si lo estuviera haciendo por los pasillos de una institución mental. Ves el estado tan triste en el que se encuentra la salud mental. Y escribir sobre el estado mental de la sociedad es otro de los elementos claves.

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