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Marta Huelves: «Las secuelas de una violación son siempre traumáticas»

La autora realiza su primera incursión en la novela negra con ‘La memoria del tejo’

| Actualizado a 02 julio 2022 12:42
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Julio César informó en ‘La Guerra de las Galias’ de que Catuvolco, rey eburón, se suicidó bebiendo zumo de tejo. Este árbol, muy presente junto a templos religiosos, contiene una sustancia tóxica, la taxina, con la que efectivamente se puede acabar con la vida de una persona. Y este es el componente que utiliza un depredador sexual para atacar a sus víctimas en la novela de Marta Huelves La memoria del tejo. Un misterioso secuestro en el Oriente de Asturias (Maeva Noir), en la primera incursión de la autora en el género negro.

¿Ha aprendido mucho de venenos?

Desde siempre me han fascinado. A lo largo de la Historia hay muchos ejemplos de su uso, tanto naturales como artificiales. Es verdad que durante el proceso de documentación previo a la escritura de la novela, he descubierto unos cuántos.

Cuando se planteó la novela, ¿ya conocía las propiedades del tejo?

La toxicidad del árbol del tejo es conocida desde tiempos inmemoriales. La labor de documentación es una de mis pasiones. Indagar sobre las propiedades y la historia de este árbol ha supuesto para mí un placer y un gran descubrimiento.

En una zona donde prolifera este árbol, ¿se informa a la población que vive allí sobre su peligrosidad?

Los autóctonos conocen las propiedades de este árbol. Y, además, el tejo solo es venenoso si se ingiere o se aspira. Y con esto me refiero a los artesanos que realizaban utensilios con su madera, muy apreciada por su dureza, por cierto.

No hay mayor dolor que la muerte de un hijo. La violación de una hija estaría en segundo lugar

¿Qué se sabe de él?

El tejo era un árbol eterno en la cultura celta. Estaba cargado de simbolismo ancestral. Lo llamaban «el árbol de la vida y de la muerte. Esta dualidad hace referencia al hecho de que es un árbol de hoja perenne, por lo que siempre está verde, y es muy longevo, de ahí, «de la vida». El lado oscuro lo consigue por su famoso veneno. Por cierto, hay quien mantiene que el árbol de la mitología nórdica es el tejo, asociado al dios Odín. Por tanto, el Yggdrasil era un tejo y no un fresno, como se cree.

¿Y si hablamos de mitología?

Está asociado a Hécate, la diosa griega de la magia y de la brujería. En la antigüedad se ofrecía el sacrificio de dos toros negros coronados con ramas de tejo para que las almas lamieran su sangre derramada, en la creencia de que la savia de este árbol enaltece a los hombres y les da el poder de decidir su propia muerte.

En su novela se utiliza para agredir a jóvenes. El caso recuerda al del pederasta de Ciudad Lineal...

Por desgracia, la proliferación de este tipo de delitos es algo que nos preocupa a todos. En la novela La memoria del tejo, las víctimas son adolescentes y son sometidas mediante el uso de un veneno.

En contra de la imagen de competencia desleal con la que se define el rol femenino, las mujeres nos hemos dado apoyo siempre

En un momento determinado, uno de los personajes reflexiona que ‘acaban de hundirle la vida’ a una de las víctimas. ¿Ha podido hablar con especialistas sobre la recuperación tras una agresión de este tipo?

El tipo de lesiones que deja tras de sí una agresión como es una violación implica mucho más que una consecuencia física. Independientemente de la gravedad y de la brutalidad del ataque, las secuelas siempre son traumáticas. Se habla poco del proceso de recuperación. Además de curar las heridas físicas, la víctima debe someterse a tratamientos médicos con múltiples efectos secundarios. Y me refiero a enfermedades de transmisión sexual, incluido un posible embarazo. Si a esto le añadimos que el agresor anula la voluntad, con cualquier tipo de droga, el efecto devastador se multiplica. La sumisión química niega a la víctima la memoria y con ello dificulta el proceso psicológico necesario para superar el trauma. Por eso, veo muy acertada la frase. La metáfora ‘hundirle la vida’ es tan real como aterradora.

¿Cómo se plasma la angustia de una madre?

En la novela he tratado de reflejar no solo el dolor. La madre es madre, pero también es mujer y conoce lo que supone una violación. Este tipo de agresiones se perpetran mayoritariamente contra nosotras. Todos podemos hacer un ejercicio de empatía e imaginar lo que pasa por la cabeza de una madre durante el tiempo que una hija falta de casa. Creo que no hay mayor dolor que la muerte de un hijo. La violación de una hija estaría en segundo lugar y, si encima, es incapaz de recordar, la angustia se convierte en el peor de los tormentos.

$!Marta Huelves: «Las secuelas de una violación son siempre traumáticas»

Normalmente los cuerpos policiales no se llevan bien entre sí por las competencias. Pero usted ha puesto a dos investigadoras que se complementan. ¿Es porque son mujeres?

Sin duda, la humanidad ha llegado hasta donde estamos gracias al carácter comunitario de las mujeres. La negociación es una virtud. Son múltiples los ejemplos que constatan la oportunidad de negociar y de unirse para conseguir un fin. Eso es exactamente lo que hacen mis personajes. El hecho de que las dos agentes sean mujeres es oportuno. El fin es resolver el caso y atrapar al culpable. Ellas superan restricciones y competencias en beneficio de las víctimas.

¿Cómo ha sido esta primera incursión en la novela negra?

Decir enriquecedora es quedarse corto. La posibilidad de dar rienda suelta a la creatividad en un género con tantas posibilidades y tan maleable ha sido para mí un gran descubrimiento en el que me siento muy cómoda.

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