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Teresa Sagrera: «Nunca se habla de la guerra con ojos de mujer»

La autora recoge en ‘La doncella guerrera’ la historia de Juana de Arintero

| Actualizado a 28 junio 2022 12:44
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La doncella guerrera, de Teresa Sagrera (Ediciones B. Penguin Random House) recrea, a través de Juana de Arintero, la guerra de sucesión castellana que enfrentaba a Isabel la católica y a Juana la Beltraneja, su sobrina, por el trono. Al mismo tiempo, es también una historia de amor y un viaje literario, así como un recorrido por todos los lugares de Castilla y León donde tuvo lugar la contienda. Finalmente, es el viaje iniciático de Juana, la guerrera.

¿Dónde acaba la realidad y empieza la leyenda?
Nos han llegado muy pocos testimonios. Existe un pergamino del siglo XVIII, en el que los vecinos piden que se les mantengan los privilegios que obtuvieron en época de los Reyes Católicos, que supuestamente son los que le habría concedido Fernando el Católico a Juana. También hay un par de cuadros, uno datado del siglo XVII y el otro mucho más posterior, en el siglo XX y el romancero leonés, que habla de su figura. En Arintero también se conserva un escudo que presuntamente es del siglo XV, de la doncella, que se encuentra en la casa donde supuestamente era de la familia. No obstante, se trata de una casa reformada porque durante la Guerra Civil se quemó todo el pueblo.

En aquel momento, ¿qué ocurría si no se enviaba a nadie a la guerra porque no se podía?
Era un desprestigio muy grande y se perdía poder ante los reyes. Entonces, o iba el señor o enviaba a alguien a servirlo en su nombre.

¿Era posible enviar a una mujer a hacer de soldado cuando en realidad estaban preparadas para leer o coser?
Me he imaginado que Juana de Arintero sería como una Juana de Arco castellana. Siempre ha habido mujeres, igual que hombres, avanzadas a su tiempo o que no se han conformado con lo que les ha marcado el momento histórico. Ella tiene la valentía y también un poco de inconsciencia de una joven de no saber dónde va, lo que la llevará a ese proceso iniciático que le permitirá darse cuenta de que la guerra en realidad, antes y ahora, es un juego de intereses de los poderosos para repartirse tierras y para aumentar sus riquezas. Pero muy probablemente, otras mujeres fueron a la guerra vestidas de hombre, lo que pasa es que si no fueron descubiertas, pasaron al anonimato.

Si las mujeres fueran dirigentes habría muchas menos guerras porque tenemos un talante más negociador

Es un relato con ojos de mujer, que no acaba de ser de guerra del todo.
No. Es un relato de una guerra que pretende ser un canto a la paz. Esta figura me interesaba en el sentido de que me permitía explicar una guerra desde dentro, como un soldado más, con ojos de mujer. Porque normalmente, las guerras, igual que todo, nos las han contado siempre autores masculinos con un personaje o héroe también masculino al frente.

Todavía hoy en día las mujeres luchadoras son noticias. Como las kurdas, por ejemplo.
Supongo que la mujer tampoco ha tenido un especial interés en ir a la guerra. Creo que tenemos otra manera de resolver los conflictos. Si las mujeres fueran dirigentes habría muchas menos guerras porque tenemos un talante más negociador, no quiere decir ni mejor ni peor, pero tenemos una manera de gestionar los conflictos diferente, en general. No obstante, las mujeres siempre han ido a la guerra, como prostitutas, como acompañantes, como cocineras. Han sido el saqueo de las venganzas cuando los hombres han llegado a un territorio a conquistar.

$!Teresa Sagrera: «Nunca se habla de la guerra con ojos de mujer»

A lo mejor ir vestida de hombre era la opción menos mala.
Exactamente. Este es un poco el razonamiento que acaba haciendo ella. Piensa que en realidad, lo que hace tiene tanto mérito como lo que hace su madre y su hermana, que se quedan cuidando las casas, para cuando los hombres vuelvan, cuidando de los más desvalidos, de los hijos, de los abuelos... la guerra es de todo el mundo, pero nunca se habla de la guerra con ojos de mujer.

En realidad es una historia de amor.
Sí. Con el contrapunto de que el caballero es ella y él, el escudero. Con la tensión sexual que supone estar en un campamento de hombres, donde se tienen que ir escondiendo continuamente.

¿Cómo ha sido la experiencia de recrear la época, con la Beltraneja, Portugal, las guerras...?
Me ha costado, en el sentido de que hacen mucho recorrido, se mueven mucho. Desde el valle del Curueña, parque natural precioso donde se encuentra Arintero, a Burgos, Zamora, Valladolid, Medina del Campo... Todos los lugares con unos planos de ciudad diferentes del momento actual. Y además, entrando en la dinámica de quién era quién, no ya los reyes, sino los nobles, los intereses, los bandos. Esto y conocer un poco más cómo se vivía en aquella época ha sido la gran dificultad.

Es un relato de una guerra, que pretende ser un canto a la paz

¿Viajó hasta los lugares de la novela?
Hice un viaje para conocerlos sobre el terreno y ver qué queda, los reductos. Por ejemplo, en Burgos, ver dónde está el castillo y vislumbrar el largo asedio o situar la calle de las armas, donde se produjo el incendio. Ver cómo respira aquella ciudad o aquel pueblo. Durante mucho tiempo la historia se ha explicado como una retahíla de datos y solo con hechos. Pero lo que interesa a la mayoría de la gente es cómo vivían, qué hacían, cómo se organizaba la sociedad. Saber que Isabel la Católica mandó construir el primer hospital de campaña, un avance muy importante; cómo funcionaba un campamento o las justas de Valladolid, dentro de una plaza.

¿Isabel la Católica era tan celosa como la dibuja?
Dicen que estaba realmente enamorada de Fernando, que parece que era un mujeriego. Isabel la Católica estaba pendiente de con quién sería la siguiente con quien la engañaría. Los historiadores de la época explican que, aunque ella no iba a la batalla, sí que se presentaba a menudo donde estaba la tropa e incluso perdió un embarazo porque no dejó de cabalgar ni embarazada. A lo mejor lo hubiera perdido igual, pero ni eso la frenaba. También era una mujer avanzada para su momento. No era lo más habitual.

¿No todo era oscuridad en la Edad Media?
No todo es negro. Especialmente al final de la Edad Media, que es lo que retrata la novela, se producen muchísimos cambios. Poco después ya llega la imprenta a España, son momentos de revolución. Todas las épocas tienen oscuridad, no es una cosa exclusiva del medievo.

¿Cómo acabó Juana?
En su final no se ponen demasiado de acuerdo. No consta que volviera al pueblo. Hay quien dice que continuó viviendo como nómada. Y otros, que murió a raíz de un ataque. Yo busqué la manera más novelesca...

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