Xavi Barroso: «Los derechos que consiguieron muchos héroes silenciados son hoy en día frágiles»

Nunca serás inocente es una novela que recupera los años del pistolerismo y la lucha social, en una Barcelona en plena expansión

| Actualizado a 09 abril 2022 09:37
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Nunca serás inocente (Grijalbo, Penguin Random House), es la última novela de Xavi Barroso, en la que aborda el anarquismo de principios del siglo XX. «Es una historia de personas normales que viven circunstancias extraordinarias en una Barcelona canalla, reivindicativa, una Barcelona llena de sueños y de esperanzas», como apunta su autor. Y que reflexiona sobre «hasta dónde se puede llegar para salvar la vida de los tuyos, para darles de comer». 

¿El protagonista es culpable o inocente?
Es una cosa que tendrán que valorar los lectores y las lectoras porque Mateu Garriga, que es el protagonista de esta historia, es un personaje complejo, con muchos claroscuros. En la novela, al estar escrita en primera persona y ser el propio Mateu quien cuenta la historia mirando al pasado, él intenta justificarse, evidentemente, como todo ser humano. Considera que su crimen inicial fue un accidente y se declara inocente. A partir de aquí, toda la trama reflexiona sobre lo que significa ser inocente, sobre lo que harías tú o yo en una situación extrema, en unos tiempos convulsos. ¿Quién es inocente y quién no lo es?

 

 

¿Usted se imagina vivir una situación similar?
No me puedo llegar a imaginar la situación en la que se pueden encontrar ahora mismo las personas que están en Kiev, por ejemplo y en qué deben tener que hacer para comer, para sobrevivir.

¿El anarquismo está de moda?
Muchos de los que vivimos en lugares en los que esta ideología ha calado estamos haciendo un esfuerzo por recuperarla. No me considero anarquista, pero sí que creo que en esos años, al margen de la ideología que mueve la CNT, hubo muchos héroes silenciados que consiguieron muchos de los derechos de los que disfrutamos hoy en día, como por ejemplo las ocho horas laborales. ¿De moda? Pues sí. Es momento de reivindicar algunas cosas.

¿Estamos perdiendo todo lo que consiguieron con sangre y fuego?
Tenemos demasiado que perder como para luchar como lo hacían ellos. Evidentemente, no defiendo la lucha armada para según qué objetivos, pero sí que tenemos una serie de privilegios que hacen que quizás estemos más acomodados. En relación a los derechos que ellos consiguieron, bajo mi punto de vista actualmente son muy frágiles y debemos estar más atentos de lo que habíamos llegado a pensar para no perderlos. De hecho, en esta década ya hemos retrocedido con reformas laborales, con leyes mordaza, etc. Entonces, creo que nos llama la atención esa época porque cuando estudiamos en la escuela, pasamos casi de la Semana Trágica a la República y entre medio, sobre todo en Barcelona, hay todo un universo de personas, de ideologías y de hechos que hay que poner en valor.

 

«No me puedo llegar a imaginar la situación en la que se pueden encontrar ahora mismo las personas que están en Kiev, por ejemplo y en qué deben tener que hacer para sobrevivir»

Mezcla personajes reales y de ficción…
Es una de las claves de la novela histórica. El ecosistema de personajes que rodea al protagonista es ficticio, pero todos los gobernantes e incluso muchos pistoleros o anarquistas que se mencionan son reales. Los mezclo en momentos que son importantes para la historia de Barcelona, del pistolerismo y de esa época.

También es la historia de Barcelona, efectivamente. La creación de una ciudad.
Es un paseo por la ciudad. Podemos decir que la novela se centra en el pistolerismo, pero es multifactorial, trasciende nuestro argumento o al hecho concreto de que alguien dispare a otra persona. No se entiende el pistolerismo sin ese Eixample que Cerdá proyectó para que fueran unos barrios en los que se mezclara burguesía y proletariado, aunque no acabó siendo así; sin esa burguesía que se enriqueció muchísimo con la Primera Guerra Mundial y con otras circunstancias que beneficiaron a los industriales; sin una población mayoritaria muy pobre e iletrada. 

¿Quién tiene superioridad moral, el que dispara contra esa situación o el que no actúa?
Justamente viene a colación el título, Nunca serás inocente. Nadie que hace algo en esta novela es inocente. Si nos ponemos en una moral estricta de no asesinar o de no robar, nadie es inocente. Todos cometen crímenes, por sobrevivir, por una ideología, por defender unos privilegios o por luchar por un mundo mejor. A la que tomas decisiones que limitan la libertad del otro o coartan su vida, de alguna manera te estás poniendo por encima de esa persona.

 

 

Cuando hablan del progreso, se dice que no siempre trae mejoras en los habitantes.
Las redes sociales son progreso pero, ¿nos están haciendo mejores personas? No lo sé. Nunca critico las redes sociales en sí, critico el uso que hacemos muchas veces de ellas. Es decir, no sé si Twitter saca lo mejor del ser humano. Transportado a la novela, llega la luz, el teléfono y otras muchas cosas, pero al final hay un colectivo explotado por otro. Personalmente, no creo que eso sea una de las consecuencias positivas del progreso.

¿Cómo fue la huelga feminista de 1918?
Estrictamente no fue una huelga feminista, sino una huelga de mujeres que demostraron su poder y su fuerza al parar las fábricas en toda Barcelona, un paro que venía derivado de los precios. Como se exportaba todo lo que se producía, había una inflación muy grande y las mujeres, que eran las que mayoritariamente hacían la compra, no podían comprar ni carbón, que era muy importante para calentarse y para cocinar, ni comida.

¿Qué consiguieron?
La huelga duró un mes y aunque las autoridades inicialmente se la tomaron con cierto paternalismo, al final acabaron agrediendo o disparando a las mujeres que se manifestaban. Consiguieron una bajada de precios de un 30 por ciento. Y este paro permitió que posteriormente, el movimiento obrero absorbiera más a las mujeres y les diera más importancia. A partir de esa huelga entendió que las mujeres les podían ayudar a tener más fuerza y permitió, es lamentable decirlo así, que ellas estuvieran presentes en los mítines. 

 

«No se entiende el pistolerismo sin esa burguesía que se enriqueció muchísimo con la Primera Guerra Mundial y con otras circunstancias que beneficiaron a los industriales; sin esa población mayoritaria muy pobre e iletrada».

Montserrat es su personaje más feminista.
Es una mujer quizás un poco avanzada a su tiempo, pero tampoco es una realidad tan extraña en ese momento porque se instauraron las escuelas libres y de todo ese universo surgió una generación de mujeres con un pensamiento un poco diferente, con reivindicaciones como la libertad o la ruptura del matrimonio por ser una institución burguesa. Surgieron una serie de relaciones y de mujeres mucho más empoderadas y con un discurso como podría ser el de Montserrat.

Otras relaciones destacables son las de los pistoleros con los soviéticos.
Esto acabó perjudicando porque la burguesía alineó el anarquismo. Son ideas que en Barcelona entraron en los años 80 del siglo XIX y que llegaron en la primera década del XX. Cuajaron en personas mayoritariamente iletradas que tomaron como referente lo que oyeron de que otro país había conseguido, que el proletariado gobernara. Nada más lejos de la realidad, evidentemente, pero es el paradigma.

¿Este tipo de novelas sirven para resituar a esos anarquistas tan mal vistos?
Totalmente. En aquellos años, una de las huelgas que hubo fue la de transportistas, cuando Primo de Rivera era el capitán general de Catalunya en el ejército. No es casualidad que al cabo de tres meses diera un golpe de Estado. Esa ideología daba mucho miedo. Mientras, en Rusia había caído la burguesía y la monarquía. En Barcelona se sucedieron muchas de las antesalas de la Guerra Civil y muchas fueron protagonizadas por los anarquistas, que luchaban por los derechos de todos. Anarquistas que fueron perseguidos, torturados y asesinados. No defiendo la violencia aunque entiendo que en algún momento de desesperación se pueden hacer según qué cosas. Y reivindico lo que se consiguió en esa época. No sé si reivindico los métodos, aunque me cuestiono cuál sería la alternativa, a pesar de que siempre hay una manera diferente de hacer las cosas.

¿Cree, como sus personajes, que siempre hay una manera diferente de hacer las cosas?
Sí. Creo que la historia nos ha demostrado que sí. Cuando se hacen cosas diferentes se consiguen cosas diferentes y si seguimos gobernando con testosterona y confrontación, seguiremos repitiendo los errores históricos. Uno de los grandes aprendizajes de la Segunda Guerra Mundial, que estamos perdiendo ahora, es que hay que dejar a un lado la testosterona, la confrontación y el chovinismo para unir las naciones y a las personas. En este sentido, el amor genérico es otro de los temas sobre los que reflexiono porque creo que uno de los problemas del mundo es que no sabemos querer. 

 

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