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15 de mayo de 2016, el día que cambió la historia del CF Reus

El Reus regresa mañana a Cornellà (20.45 horas), donde se proclamó campeón de Segunda B con un gol in extremis de Ricardo Vaz. 15 días después consumó su ascenso a Segunda División. Esta vez el duelo corresponde a la Copa Catalunya 

Marc Libiano

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Ricardo Vaz celebra su histórico gol en Cornellà con los aficionados. Foto: Alfredo González

Ricardo Vaz celebra su histórico gol en Cornellà con los aficionados. Foto: Alfredo González

Se habían consumido 67 minutos de un partido atascado. Ricardo estrenó la rotación del Reus. Ingresó por Aritz López Garai. El luso cazó una pelota a trompicones y sólo el extremo deseo le llevó a acompañarla hasta la red. Fue un gol muy de Segunda B, por acoso y derribo más que por virtuosismo artístico. En todo caso, el significado de ese acierto conlleva un peso histórico inigualable. Ricardo Vaz inscribió su nombre en la enciclopedia del CF Reus segundos después de su aparición por el césped sintético del estadio del Cornellà, uno de esos escenarios que suelen albergar auténticas guerras de guerrillas sin espacio para los adornos. 

Vaz encendió Reus y también la grada de Cornellà, repleta de hinchas que se habían perdido los minutos iniciales a causa de una caravana insoportable en la autopista. No se trataba de una cita cualquiera. En Cornellà, a la vera del estadio del Espanyol, se definía todo un campeonato en la última fecha. El Reus necesitaba ganar y rezar, que el Villarreal B, su enemigo directo y líder hasta aquel día, no compartiera victoria. La fábula cuajó. El gol de Ricardo Vaz coronó campeón al equipo de Natxo González, paso previo sustancial hasta un ascenso que sólo tardó 15 días más en consumarse. La fantasía resultó tan brutal que, aquel día, Ricardo sustituyó al que hoy es su entrenador. El fútbol maneja caprichos insospechados.

La mística del escenario
Cornellà no es un escenario cómodo para los finos violinistas, anda alejado de la belleza. Allí se hace imprescindible manejar registros oficiosos, algunos más cercanos al cielo que al mismo verde. Muchas veces la pelota vuela a velocidad de vértigo. Para el Reus, en todo caso, Cornellà se trata de un lugar de culto. Sus recuerdos siempre se abrazarán a la dulzura, a la alegría, a la épica. Aquel 15 de mayo de 2016, la historia del club dio un vuelco definitivo.

«Ese estadio nos trae recuerdos maravillosos». Así inauguró la conferencia de prensa previa al partido de Copa Catalunya Aritz López Garai ya en su papel de entrenador asumido y con la mente en diseñar un once suficientemente competitivo. El Reus vuelve a ese estadio que le abrió las puertas de un nuevo rumbo repleto de nostalgia, aunque dispuesto a competir. Ni el técnico ni el club desean tirar nada. Cada partido se transforma en una oportunidad hacia el progreso.

Ni las condiciones ni las circunstancias se asemejan un ápice a aquel 15 de mayo. Sin ir más lejos, Ricardo no disfrutará de un reencuentro idílico. El portugués se expone a una lesión grave después de que su rodilla crujiera el Almería. Ni los especialistas médicos ni el club todavía no se han aventurado con el diagnóstico. Se espera que lo hagan en las próximas horas, aunque los augurios no se refuerzan en el optimismo. Ricardo había estrenado el curso como un avión. 

Mezcla con el filial
Además de Vaz, Badia, Olmo, Haro, Edgar Hernández, Fran y Vítor Silva permanecen en el actual Reus de Segunda, aunque resulta complicado que puedan vestirse de corto mañana por la noche, algunos por descanso, otros inmersos en problemas físicos. Garai precisará acudir al ingenio para confeccionar un once en el que mezclará primeras espadas como Íñiguez, Sillero, Carbonell, Cámara o Campins con chicos del filial de Tercera División que tocan a la puerta. La Copa Catalunya apetece para abrir nuevos horizontes, aunque nadie pierde de vista la Liga y su exigencia. Y el domingo llega el Valladolid.

En todo caso, ver el rojinegro corretear por Cornellà despertará la atención de los románticos, que echarán la vista atrás para revivir emociones inolvidables.

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