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2.400 niños andan sueltos

La Olimpiada Escolar celebra su edición 34 mandándole un guiño simpático a Tarragona 2017. Javier Villamayor, su alma máter, ejerce como pregonero y deja las rencillas entre Reus y Tarragona en una anécdota

Marc Libiano Pijoan

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La antorcha olímpica, a su llegada a la Plaça Llibertat de Reus, en el acto inaugural de ayer.  Foto: Alba Mariné

La antorcha olímpica, a su llegada a la Plaça Llibertat de Reus, en el acto inaugural de ayer. Foto: Alba Mariné

Los románticos que ensalzan las viejas rencillas entre Reus y Tarragona vieron como se violaban parte de sus principios ayer, en la inauguración de la edición 34 de la Olimpiada Escolar, de nuevo con la capital del Baix Camp como maestra de ceremonias. Jordi Cervera estrena el cargo que probablemente soñó desde chico. En traje y corbata y no desde la piscina dirige el deporte de Reus. Como ganxet de cuna y exdeportista reconocido siente especial devoción por las Olimpiadas, quizás el certamen de base más fetiche del Camp.

Cervera ha defendido los Juegos del Mediterráneo Tarragona 2017 a capa y escapada. No le ha importando ensalzar la labor de Poblet y Ballesteros. Se ha enamorado del trabajo como coordinador de la Fundació de Javier Villamayor. Cervera exhibía aires de grandeza porque convirtió a Villamayor en pregonero oficial de las Olimpiadas, justo en la antesala de 2017. Esa unión entre los dos lados de la acera convirtió en una anécdota las viejas batalles entre Reus y Tarragona. Villamayor se acordó de referentes reusenses como Sabater, Sergi Roberto, Gayetà Cornet o el mismo Cervera, como ejemplos para los niños y niñas que competirán en la Olimpiada. Más de 400 inundarán las instalaciones deportivas de la ciudad para enseñar sus virtudes y también sus defectos. La lucha del certamen es la defensa de los valores, más allá de los egos personales. En todo caso y tras el incendio de la llama olímpica, quién sabe si entre esos 400 entusiastas se encuentra otro Sabater, Roberto, Cornet o el mismo Cervera.

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