Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

24 horas sin descanso, dormir en la cocina de un hostal o en una estación de buses; la osadía de Toni Calderón en la Pan Celtic Race

Acabó cuarto en una prueba de más de 2.000 kilómetros en bicicleta entre Escocia, Irlanda y País de Gales

Marc Libiano

Whatsapp
Fotos: Tomás Montes

Fotos: Tomás Montes

Straiton, una aldea al sur de Escocia, vio entrar a Toni Calderón (Mont-roig del Camp, 43 años) exhausto, muerto de hambre, después de casi un día pedaleando encima de su bicicleta sin apenas descanso. El aventurero quería recoger algo de comida para nutrir al cuerpo de alimento, pero en la noche escocesa apenas divisó una gasolinera o algo semejante a un supermercado. Calderón vio la luz al encontrar a un ciudadano escocés en un coche que le dio auxilio. Lo transportó hacia su casa y le dejó elegir. Le entregó prácticamente todo el entramado que tenía en la cocina. 

Straiton se consolidó como uno de los puntos de paso de la Pan Celtic Race, una prueba joven, una aventura en bicicleta autosuficiente, con una escalada de 1476 millas y 88,260 pies, que recorre las Naciones celtas de Escocia, Irlanda y Gales. Más de 2000 kilómetros a completar en un máximo de 14 días. Toni los redujo a la mitad. Acabó la ultra en siete días y en la cuarta posición. Cuenta a sus amigos que no optó al primer puesto porque no pudo alcanzar a tiempo el primer ferri de Escocia a Gales. Un miembro de la organización le obligó a descansar, después de 24 horas non stop sin dormir, pedaleando casi sin mañana. Necesitó parar, aconsejado por los jefes de la prueba, cuatro horas.

La exigencia de la carrera resultó tan asombrosa que los ciclistas se encontraron rampas de hasta el 25 por ciento de desnivel. Hubo momentos crudos, sobre todo porque hallar el equilibrio entre la competición, las horas de descanso y la alimentación se hacía casi imposible. Además, a Calderón también le surgieron problemas técnicos imprevistos. La lluvia intensa que cayó en parte del recorrido provocó apagones en los frontales de luz e incluso el GPS también dio problemas durante la ruta. El ciclista no solamente precisó soportar la dureza de los tramos, también tuvo que armarse de valor para superar los problemas que plantea la subsistencia sin recursos.

Situaciones de máxima necesidad también se dieron. En Dolguellau (Gales), la noche antes de finalizar la Pan Race y con la imperiosa súplica de horas de sueño, la dueña de un Hostel, sin habitaciones disponibles, le ofreció dormir en la cocina del local. Una oferta que Toni no rechazó. Días antes había instalado su zona de descanso en un una estación de autobuses. Durante una semana, solo pudo ducharse una vez. 

Junto a él, otro ciclista provincial había tomado la línea de salida. Se trata del reusense Joan Carrilllo, que se vio obligado a abandonar la carrera debido a problemas físicos.

Los supermercados y las gasolineras se convirtieron en la principal fuente de avituallamiento para el de Mont-roig del Camp durante la osadía en la tierra de los celtas. Comía a degüello obligado por el ansia que provoca el hambre extremo. Durante el paso por ese ferri, de Escocia a Gales, aprovechó para aligerar la bicicleta de material y completar los últimos kilómetros de la Pan Celtic Race prácticamente sin peso. Se había llevado un plumas para protegerse del frío, más un puñado de piezas de ropa como suplentes. No llegó a cambiarse una sola vez el uniforme. Regaló ese armario improvisado a la gente que se encontró en el ferri.

Las cervicales y el cuello
Calderón descubrió un dolor inesperado en los tracks definitivos, justo antes de traspasar la meta, con el cuerpo suplicando el final. El cuello y las cervicales le impedían mantener la cabeza con la mirada al frente debido al extremo desgaste. Llegó a bajar algunas rampas sin las manos en el manillar para mantener el cuerpo firme. Ni siquiera las cremas milagrosas que le aconsejaron en una farmacia, le aliviaron.

«Pienso que si la carrera llega a durar un día más, no la hubiera acabado», rememora. Ese dolor no cumplir el deseo. En una semana acabó la Pan Celtic Race. Nunca antes había competido en una prueba extrema en bicicleta. La cuarta posición en la general nos indica que estamos ante un auténtico superdotado, amparado ya por sponsors como Ohtels Salou, Pizzeria Goretti, Carvisa Caravaning y Mariné Bicicletes. Todos ellos han apostado por su talento

Temas

Comentarios

Lea También