Fútbol
Jaume Jardí brilla con fuerza en los tiempos oscuros del Nàstic
El reusense suma ya seis goles, los mismos que consiguió durante toda la pasada campaña

Jardí celebra su gol ante el Eldense con pura emoción.
Jaume Jardí está iluminado. Da igual que su entrenador fuera Luis César o que ahora vuelva a estar a las órdenes de Cristóbal Parralo, el técnico con el que consiguió un ascenso a Segunda Divisón en Ferrol. Basta con verle jugar un partido esta temporada para comprobar que su nivel es deslumbrante. Juega con la confianza como bandera.
El reusense aprovechó en las 10 primeras jornadas el ecosistema de libertad que le brindó Luis César para ofrecer su mejor versión como futbolista. En el estreno con Parralo jugó a pierna natural en la banda izquierda. El cambio de ubicación le dio igual porque fue igual de punzante. Gol y asistencias. Es el faro ofensivo grana que ha encontrado una madurez en su juego que le convierte en uno de los mejores jugadores de la categoría. No es exagerada esta afirmación, creánme.
Jardí llegó al Nàstic siendo un talento que pedía continuidad sobre el verde para alcanzar mayor regularidad en su juego, y el tiempo ha demostrado que así era. Jardí ya no es una promesa con destellos: ahora mismo es una realidad constante, a la que el rival cada vez teme más.
El reusense suma ya seis goles en lo que va de temporada. Es cierto que cuatro de ellos han llegado desde el punto de penalti, pero eso no disminuye su mérito. Si Jardí lanza siempre cualquier pena máxima que se le concede al Nàstic es por dos motivos: porque es un especialista que reduce mucho el riesgo de error y porque su nivel de madurez y confianza es innegable.
Al grana no le quema la presión; de hecho, da la sensación de que le encanta cada vez más estar en el foco. Pero esto viene de lejos. No es flor de un día.
Hace dos años, con la marcha de Andy Escudero, Jaume Jardí decidió coger el dorsal número 10. Ese número siempre obliga a dar un paso adelante. De repente, todas las miradas se dirigen a ti y siempre se espera que hagas algo diferente. Igual que al ‘9’ se le piden goles, al ‘10’ se le pide ser determinante. No todos consiguen domar las riendas que proporciona ese dorsal.
Jardí ya demostró la pasada temporada que su crecimiento como jugador era inevitable. Dani Vidal comenzó a dibujar un futbolista con todavía más impacto en el juego. El reusense partía desde la banda derecha, pero con total libertad para pisar zonas centrales: un falso extremo con creciente influencia en el juego. Aquella fue su mejor temporada profesional: terminó el curso con seis goles y nueve asistencias y se consagró como uno de los activos de presente y futuro del Nàstic de Tarragona.
Más influencia en el juego
Este año, Jardí está teniendo todavía más influencia en el ecosistema grana. Si Dani Vidal comenzó a enseñarle el camino para su explosión definitiva, Luis César le dio aún más trascendencia. Directamente le entregó las llaves del ataque. Probablemente fue el jugador que más evolución positiva sufrió con el gallego al frente. Luis César comprendió sus virtudes y las explotó. Ahora con Parralo su rol puede cambiar, pero parece que su incidencia no lo va a hacer.
Los seis goles que suma Jardí no son casualidad: son consecuencia. Frente al Murcia logró su primera asistencia en el que fue su primer partido en banda izquierda de la temporada. Es un jugador capaz de escribir el prólogo y el desenlace. Por eso es tan valioso.
Jardí termina contrato este próximo 30 de junio de 2025 y él públicamente ya ha dejado claro que no descarta seguir de grana. El Nàstic debe estar rápido y firme porque su talento cotiza en alza y la Liga Hypermotion acecha. Renovarle es una prioridad. El tiempo corre en contra.
En una semana de dolor y luto, Jardí es luz, porque con su nivel actual, la victoria siempre está más cerca.