Un triunfo incompleto para el Nàstic
El Bisturí. La victoria del Nàstic ante el Ebro quedó empañada por la grave lesión del mejor jugador del Nàstic en lo que va de temporada, Brugui

Un triunfo incompleto para el Nàstic
Hoy debería ser un día de alegría en Can Nàstic. El gran triunfo del equipo contra el Ebro (4-1) alarga una racha sin perder hasta las cinco jornadas. Pero por mucho que abunden las sonrisas entre la afición a nadie se le escapa una mirada de preocupación por la lesión de Brugui. El mejor futbolista de la plantilla hasta ahora y que había tirado del carro en los peores momentos. Sea el tiempo que esté de baja, el atacante de Bàscara será una pieza indispensable en el equipo. El vestuario, como está haciendo, así como la afición debe apoyarle hasta volver a verle triunfar.
Gol tarraconense
Como apunta el periodista tarraconense Enric Pujol hacía 42 temporadas que jugadores nacidos en la provincia no marcaban cuatro goles en un partido para el Nàstic. Filgueira (2), Campabadal y Bañeras fueron los goleadores que poseían ese registro durante más de cuatro décadas. Gerard Oliva y Fran Carbia acercaron la historia con dos dobletes para el recuerdo. El de Riudecanyes abrió y cerró la lata mostrando ese olfato innato de gol. El de Sant Pere y Sant Pau fue debutar y marcar en el primer toque. Redondeó su estreno con un segundo gol de reflejos. Golpeando el cuero con lo primero que tuvo a mano, la espinilla. El Nàstic recupera esa esencia tarraconense que nunca debió perder.
Lesión de Brugui
El grito al apoyar la pierna en el suelo no fue una buena señal. Las primeras exploraciones tampoco atisbaban un daño menor. El doctor Carles Hernández enseguida pidió el cambio ante la gravedad que palpó en apenas unos segundos. Brugui quería salir andando. Convencerse de que había sido un susto. Desgraciadamente, los malditos gajes del oficio, golpean al que menos se lo merece. Un jugador nacido a 200 kilómetros del Nou Estadi que ha simbolizado el mejor ADN grana en los últimos años. Su baja es un golpe anímico para él y para el colectivo que seguro trabajará para reponer a su compañero y hacerle el camino al verde más llevadero.
Cinco partidos sin perder
Seligrat ha cumplido su primera misión desde su llegada, frenar la sangría de goles y construir un equipo sólido que no conceda facilidades al rival. Desde la irrupción de Pol Domingo, inexplicablemente suplente en el último partido, y el control táctico de Miranda han creado un entramado defensivo costoso de superar para cualquier rival.
Descontrol
El coste de mantener ese entramado sin la figura de un temporizador en el centro del campo es la pérdida de dominio del juego. Ante el Ebro y con el marcador a favor el Nàstic no supo como atar el choque. Dejó moverse con libertad a los aragonenses que empataron y de no ser por Bernabé, otra vez destacable, hubiera encontrado el empate.
Espíritu de equipo
El abrazo de Miranda y Pereira tras el 2-1 de Carbia simbolizan una unidad dentro del vestuario infranqueable. La plantilla está más unida que nunca. El buen ambiente siempre se ha mantenido pese a las derrotas, pero los resultados han fortalecido vínculos.