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Adrián Thiam, actitud olímpica

El joven boxeador tarraconense de 19 años, subcampeón de España, se prepara con vistas a pelear en unos Juegos

Jaume Aparicio

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Adrián Thiam en el gimnasio KO Room donde entrena junto a José Carballo, su entrenador. FOTO: Lluís Milián

Adrián Thiam en el gimnasio KO Room donde entrena junto a José Carballo, su entrenador. FOTO: Lluís Milián

«Tienes que saber que puedes ganar. Tienes que creer que puedes ganar. Tienes que sentir que puedes ganar». Las palabras que pronunció allá por los años 80 el gran ‘Sugar’ Ray Leonard, primer boxeador en la historia en lograr títulos mundiales en cinco categorías, toman forma en Adrián Thiam. Un púgil tarraconense, de tan sólo 19 años, con una determinación y una ambición difícil de encontrar en chavales de su edad. Quiere ser olímpico. Le da igual si es en Tokio 2020, París 2024 o Los Ángeles 2028.

No es un reto lanzado al azar. Es un objetivo vital con el que Adrián Thiam se plantó hace dos años en la puerta del gimnasio KO Room. La cara de José Carballo, uno de los últimos grandes boxeadores que ha dado el territorio (fue campeón de Catalunya amateur superwelter con el Reus Deportiu), fue de asombro. Acostumbrado a acoger en el gimnasio a agentes de policía o personas que buscan mantener la forma, ver esa ambición en los ojos del joven le hizo despertar el gen competitivo que mantiene como entrenador de boxeo olímpico. 

Adrián le convenció de apostar por él. «Tenía interés verdadero en convertirse en boxeador y muchas ganas», cuenta Carballo. Thiam estaba dispuesto a dejarlo todo por su sueño. 

Los estudios no le hacían feliz. Necesitaba una salida que le ilusionara. El boxeo siempre había estado presente. En las charlas con su padre, los artículos del Marca y los recuerdos que iba recopilando a través de youtube de Muhammad Alí. Costó convencer a sus progenitores para que accedieran a que su hijo sacrificara sus estudios por un futuro incierto en el boxeo. Les convenció la felicidad que desprende Adrian cuando lo ven subido a un ring. 


«Los sentimientos cuando subo al cuadrilátero son difíciles de explicar. Al principio había miedo al KO. El tiempo ha hecho que asuma cada combate como un trabajo. Me levanto cada mañana pronto, entreno, como, vuelvo a entrenar y por la noche, nada de fiestas ni desvelos, a dormir para recuperar fuerzas. Pero todo eso se olvida cuando el árbitro alza tu mano al finalizar o ves que has hecho un buen combate, aunque luego pierdas. El dolor desaparece y te embarga la euforia por un trabajo bien hecho». 

Carballo se puso manos a la obra. Trabajando mañana y tarde.A los pocos meses, su evolución ya le llevó a la selección española Joven con la que debutó en Les Sables-d’Olonne (Francia) en una velada inolvidable. «Peleé contra el campeón francés en un ring al aire libre. Perdí pero fue la mejor experiencia de mi vida», dice Adrián.

Ese combate fue un punto de partida. Thiam, que compite con licencia de la federación murciana por el conflicto que mantiene su entrenador con la Federació Catalana, se ha proclamado campeón del peso -64kg (welter ligero) en el Campeonato de España de Clubes Joven AOB 2016, subcampeón en el Campeonato de España Joven 2016 y subcampeón en el último Campeonato de España ya en categoría Élite. Acumula, además concentraciones con la selección española para ayudar a preparar los campeonatos internacionales.  

Sólo hay un billete por país y peso para los Juegos Olímpicos. En el suyo compite con Johan Orozco. Un púgil experimentado, con más de cien combates a sus espaldas, que ya le batió en la última final estatal. «Es difícil, pero púgiles más grandes han caído», afirma. Actitud olímpica.

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