Albarrán: «Mentalmente soy un jugador fuerte»

El lateral de Badalona ha recuperado la titularidad en el costado derecho de la zaga del Nàstic después de un inicio marcado por el Covid-19 y dos lesiones

JAUME APARICIO LÓPEZ

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Carlos Albarrán posa en el Anexo al Nou Estadi después de finalizar la sesión de entrenamiento de ayer miércoles.  FOTO: ÁNGEL ULLATE

Carlos Albarrán posa en el Anexo al Nou Estadi después de finalizar la sesión de entrenamiento de ayer miércoles. FOTO: ÁNGEL ULLATE

Después de dos lesiones y superar el Covid-19 en apenas dos meses, Carlos Albarrán (Badalona, 27 años) ha vuelto a la titularidad del Nàstic. No ha sido fácil ponerse rápidamente al ritmo del resto de sus compañeros pero la fortaleza mental del lateral derecho le ha ayudado a afrontar las diferentes etapas que ha vivido en Tarragona.

Covid-19, lesión muscular, esguince de grado 2, etc. ¿Ha sido el inicio más difícil de tu carrera?

Seguramente que sí. Hasta ahora había tenido fortuna con las lesiones. Este año se ha sumado que no pude comenzar la pretemporada por el Covid-19. Estuve 20 días dando positivo. Empecé tres semanas más tarde que mis compañeros. Me tuve que poner rápido bien físicamente. Jugué una parte contra el Girona y me salió el problema de la ciática. Otra semana parado. Regresé a la dinámica del equipo la semana previa al inicio de la competición y entonces me hice el esguince de segundo grado. Dos meses apartado.

¿Ha sido complicado gestionarlo todo?

Ha sido duro. A nadie le gusta estar tanto tiempo parado y lesionado. Y más tan seguido. Pero me ha servido para valorar todo un poco. Cuando estás lesionado y no puedes competir pues valoras más cuando estás bien de salud y puedes jugar. Me ha venido bien a nivel mental.

Quitando la infección por Covid-19 que forma parte de la actualidad, desgraciadamente, cuando uno encadena dos lesiones se pregunta ¿qué estoy haciendo mal?

Te pasan muchas cosas por la cabeza. En mi caso, el problema de la ciática está relacionado con empezar tarde la pretemporada. Me quise forzar para ponerme al mismo ritmo que mis compañeros de manera rápida y no era posible. Luego, el esguince es accidental. Una torcedura en un entreno. Aún así, te preguntas ¿por qué tan seguido? Pero al final solo te queda centrarte en recuperarte lo antes posible.

Se recupera a finales de octubre, pero necesita hacer ‘su’ pretemporada.

Totalmente. Cuando entrenaba apartado el míster me preguntaba cómo estaba y por mis sensaciones. Yo le respondía que estaba bien, pero que al final entrenar no era lo mismo que jugar. Competir es lo que te da el ritmo.

Se estrena en Sevilla 15 minutos y una semana después, en San Fernando, juega todo el partido. ¿Se aceleró el proceso?

Fueron las circunstancias del equipo. Esa semana había muchas bajas en defensa y el míster me preguntó si me veía para jugar. Le dije que sí. Me noté que me faltaba ritmo de competición por lo que te he dicho, no es lo mismo entrenar que jugar. ¿Que era pronto? Pues quizás sí, pero algún día tenía que jugar. Además yo tenía muchas ganas de ayudar al equipo.

¿Ahora cómo está?

Al 100% y con confianza. Los primeros partidos sí que tenía algo de miedo a lesionarme el tobillo otra vez. Lo hablé con compañeros y el míster y me dijeron que era normal. Que necesitaba partidos para dejarlo atrás. Ahora me encuentro muy bien.

¿Cree que aún arrastra los errores de la temporada pasada?

Estoy en un club exigente. Hay que estar siempre al máximo nivel y dar el 100%. El año pasado tuve aquellas tres expulsiones seguidas y la gente a veces solo se queda con lo malo. Pero me baso en la confianza que me da el entrenador y los compañeros que siempre me respaldan. Eso te ayuda mucho. Tengo la suerte de que mentalmente soy fuerte. He trabajado en ese aspecto.

¿De qué manera?

Desde hace unos dos años trabajo semanalmente con un ‘coach’. Tanto temas deportivos como personales. La verdad es que me va muy bien. También leyendo sobre libros de autoconfianza. Yo que no cogía un libro admito que me ha servido mucho.

¿Lo recomienda?

Sí. Pero no cuando las cosas te van mal, también cuando las cosas te van bien. Lo recomiendo.

Volvamos a ese tramo difícil del año pasado. ¿Le sirvió para mejorar?

Hice mucha autocrítica. Fallé mucho y seguido. A veces cuando tocas fondo te entran más ganas de levantarte y afrontarlo.

Y bien que se ha levantado. Ha vuelto a afincarse en la titularidad.

Desde el día del Baleares que estoy recuperando mi nivel hasta llegar este punto de ahora.

El domingo se volvió a ganar después de casi dos meses. ¿Servirá para romper la racha negativa?

Estamos en una dinámica mala pero no de juego ni sensaciones. El equipo hacía buenos partidos. Trabajaba bien y generaba ocasiones. No las conseguíamos materializar y el rival con poco, errores nuestros, nos penalizaba. Pero sabíamos que si seguíamos la línea de los últimos partidos, el resultado positivo iba a llegar. Es lo que pasó el domingo. Ante un líder que sabe jugar muy bien los controlamos. Ahora la cosa va a ser diferente.

Entonces, ¿volvemos a mirar hacia arriba de la tabla?

Nuestro objetivo es estar arriba. Que por una dinámica mala nos hemos metido en mitad de la tabla hacia abajo, vale, es una realidad. Pero el juego y las sensaciones son positivas. Ahora con los tres puntos del Villarreal B y si ganamos al Costa Brava justo antes del parón se volverá a mirar para arriba.

Ganar daría unas Navidades tranquilas a la afición.

Y se lo merece. El aficionado siempre está a nuestro lado. En las buenas y en las malas y eso se agradece.

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