Deportes Baja sensible

Albarrán, frenado en pleno vuelo

El dueño del lateral derecho no estará disponible ante el Hospitalet tras ver su segunda roja del curso ante el Andorra

Juanfran Moreno

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Albarrán, frenado en pleno vuelo

Albarrán, frenado en pleno vuelo

Carlos Albarrán cumple su segunda temporada en Tarragona y lo hace en plena plenitud. Donde antes había dudas, ahora solo hay certezas. Ya nadie discute a un lateral que se ha ganado con todo el derecho del mundo ser uno de los intocables de Toni Seligrat. Trabajador silencioso y fiable en cada duelo ha conseguido convencer a todos en unos últimos tiempos en los que ha demostrado que el carril diestro del Nàstic tiene su nombre con total merecimiento.

Sergi Parés y Xavi Bartolo coincidieron hace dos veranos en que el lateral más diferencial del grupo III de la Segunda División B había sido Carlos Albarrán. En Badalona encontró un escenario predilecto para su destape y allí exhibió virtudes ofensivas y seguridad defensiva a partes iguales. Fue uno de los líderes del conjunto badalonense y sus actuaciones eran exuberantes porque estaban cargadas de veneno ofensivo.

La apuesta del Nàstic por el carrilero diestro fue total. Cumplía con todos los requisitos: jugador diferencial, de rendimiento inmediato y con experiencia de sobras en el grupo III. Sin embargo, la adaptación a Tarragona no fue sencilla. La competencia durante los primeros meses con Pol Valentín fue sana, pero dura. Ambos jugadores eran consciente de que la igualdad entre ellos existía, aunque sus puntos fuertes no eran comunes. Xavi Bartolo le dio oportunidades a ambos y Albarrán no se sintió nunca dueño absoluto del carril. De hecho, Pol Valentín acumuló más minutos que él con el técnico ilerdense en el banquillo.

Con Toni Seligrat todo cambió. El técnico valenciano no tuvo nunca dudas de que Carlos Albarrán era su lateral derecho. Le proporcionaba una fiabilidad defensiva ideal para su juego. Un futbolista duro en el cuerpo y con un buen juego aéreo. Dos requisitos indispensables para el ecosistema en el que suele situar el entrenador del Nàstic a sus carrileros. De hecho, el entrenador grana no tuvo reparos en mostrarle la puerta de salida a Pol Valentín. Al gerundense no le veía de lateral en su esquema y la única opción que podía tener de entrar era de extremo. Finalmente ambos decidieron que lo mejor era separar sus caminos.

La temporada finalizó de manera abrupta y cortó el vuelo de un Carlos Albarrán que cada vez iba a más. Este verano el carrilero tuvo ofertas sobre la mesa. La más importante la de un Lleida que le quería para su flanco derecho. El lateral de Badalona no dudó. Su presente y su futuro estaba en Tarragona. Sentía la confianza del míster y estaba seguro de que este iba a ser un año de felicidad en el Nàstic. De momento, la elección parece ser acertada porque es indiscutible y porque el conjunto grana transmite muy buenas sensaciones.

Esta temporada el conjunto grana está siendo un equipo distinto en su forma y fondo. Juega con un 4-3-3 y quiere tener más el balón para progresar con él con algo más de asociación. Para ello necesita que sus laterales se desplieguen algo más durante el encuentro, aunque sobre todo les pide incidencia directa en la salida desde atrás.

Hay una jugada que el conjunto tarraconense ha convertido en una de sus favoritas de su libreto como es la recepción en el costado derecho de Albarrán para buscar en largo los desmarques a la espalda del lateral de Brugui. Nada es casualidad y ambos se entienden a la perfección sobre el verde. Su conexión es real. De hecho, desde el vestuario siempre se defiende que Albarrán es uno de los jugadores con los que siempre es fácil jugar.

En su mejor momento

Albarrán ha crecido esta temporada. En defensa está impecable y sale ganador en la mayoría de duelos individuales. Aprovecha su velocidad y sabe utilizar su cuerpo en todo momento y generar ventajas sobre los rivales. En ataque se ha destapado y ha recordado a ese lateral diferencial del Badalona. Se incorpora con inteligencia y sobre todo se ha convertido en un desahogo para el equipo a la hora de sacar el balón jugado, ya que está destacando por su capacidad para filtrar balones desde el carril diestro.

La única pega que se le puede poner a la temporada de Albarrán es que no está sabiendo gestionar el exceso de ímpetu en algunas jugadas. Suma dos rojas en tres partidos (Badalona y Andorra) y eso le ha penalizado. Este hecho provocará que sea baja ante el Hospitalet este próximo domingo. Una baja sensible y que obligará a Pol Domingo a ocupar el flanco derecho. De todas formas, no hay dudas de que Toni Seligrat tiene claro que su lateral derecho tiene nombres y apellidos: Carlos Albarrán.

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