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Alberto Varo: Águila Imperial

En tres jornadas el 'parapenaltis' y 'pichichi' se ha erigido como el líder de la CF Pobla
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Alberto Varo es señalado como el futuro guardameta del Nàstic, club en el que lleva toda su vida. Foto: CF Pobla

Alberto Varo es señalado como el futuro guardameta del Nàstic, club en el que lleva toda su vida. Foto: CF Pobla

En el cuarto de Alberto Varo (La Canonja, 22 años) cuelga un cuadro de un Águila, con las alas extendidas, rodeado de multitud de fotografías suyas. Fue un regalo del club, la CFPobla de Mafumet, cuando se proclamó la pasada temporada Zamora del grupo V de Tercera.

El apodo se lo debe a Hélder Moya, responsable del departamento de comunicación. «Se lo puse por su manera de ‘volar’ a por la pelota. Es un portero que atrapa el balón, no suele despejar, y cuando lo hace parece que esté cazando presas, igual que un águila», explica el periodista. El mote cuajó en el vestuario y desde entonces le acompaña en cada parada y después de cada gran actuación a la que Alberto Varo está acostumbrando a sus seguidores.

Este canterano del Nàstic de toda la vida –lleva 12 años en el club grana– se ha convertido en el héroe de la Pobla. Fue uno de los principales responsables del ascenso del filial grana a Segunda B, con un papel protagonista en el acto final de la tanda de penaltis que decidió el play-off. Atajó uno y anotó otro con gran clase.

Esta temporada ya en Segunda certificó el empate en el Miniestadi ante el FCBarcelona B parando un penalti en el tiempo de descuento. El domingo ante el Badalona, el ‘Aguila de La Canonja’ hizo un vuelo imperial. Paró un penalti y anotó el gol del empate en el tiempo de descuento, al cabecear un córner. Una acutación inconmensurable, aunque incompleta para el exigente Varo: «Me faltó parar el que me metieron».

 

‘Parapenaltis’

Corría el minuto 66 cuando el árbitro decretó pena máxima contra la Pobla, con 0-1 en el marcador. Manu Balda tenía la sentencia. Pero delante estaba Alberto Varo. Un meta especialista en los once metros. El curso pasado paró el 50% de los penaltis que le lanzaron (3 de 6). El mismo que ya detuvo un lanzamiento a Abraham hace dos temporadas, cuando debutó con el primer equipo en el Nou Estadi, frente al Badalona, curiosamente. En aquella ocasión el árbitro obligo repetir el tiro. A la segunda el delantero de Las Palmas no falló.

El domingo, mientras el futbolista visitante tomaba carrerilla, Varo se pegó al palo derecho, luego se centró, tratando de despistar al lanzador. «El penalti es pura psicología entre el que tira y el portero», explica. Los vídeos e indicaciones de Joan Puig, entrenador de porteros del club poblense, y el resto del cuerpo técnico «son esenciales para conocer un poco el estilo del equipo rival y de sus delanteros», destaca el meta. Balda optó por un disparo centrado ligeramente hacia la izquierda. Varo adivinó las intenciones del jugador badalonense y despejó con los pies. No había tiempo para festejarlo. La Pobla seguía por debajo en el marcador. Así se llegó al tiempo de descuento. Por la cabeza de Varo una idea. «Solo pensaba en que hubiera un córner para subir a rematar», relata. En cuanto el árbitro asistente señaló saque de esquina para el filial del Nàstic en el descuento, el portero de La Canonja salió disparado de su área. Había cruzado ya la línea divisoria cuando giró la cabeza al banquillo para preguntarle al técnico, Martín Posse, si subía. ¿Cómo le iba a decir que no? El meta se situó en el corazón del área. Esperando el envío de Kike Tortosa. Fue centro preciso que Alberto remató para completar su tarde de gloria. El portero, poco acostumbrado a las celebraciones corrió hacia el córner, porque «es lo que suelen hacer los delanteros cuando marcan y como no sabía que hacer me fui para allí», explica con inocencia, mientras algunos de sus compañeros se echaban las manos a la cabeza. Esto de los goles siempre le ha gustado. «En el cole, cuando jugábamos a fútbol sala, me ponía de jugador y disfrutaba muchísimo marcando goles». De momento, a modo anecdótico, es junto con Emaná el ‘pichichi’ de la Pobla. En el vestuario, la recepción a su portero fue histórica. «Se me puso la piel de gallina al ver a todos mis compañeros aplaudiéndome. Fue un recibimiento espectacular», comenta.

Alberto Varo entrena cada día con el primer equipo del Nàstic, con el que firmó su renovación este verano hasta el 2018. Por eso, agradece también al entrenador de porteros grana, Manuel Oliva, «el gran trabajo que hacemos durante toda la semana. Mis actuaciones también son mérito suyo».

A Alberto Varo ya le han marcado como el portero del Nàstic del futuro. El meta no esconde que «es bonito que te señalen como el portero del futuro, porque para eso trabajo, pero en estos momentos toca asentarse en la Pobla y seguir trabajando y haciendo bien las cosas, lo que tenga que venir, ya vendrá». El vuelo del águila no ha hecho más que empezar

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