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Aleix Vidal, entre el talento y el empeño

Entrenadores que le dirigieron en varios clubs provinciales, entre sus idas y venidas de las mejores canteras nacionales, analizan la trayectoria del talentoso fichaje del FC Barcelona
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a en el Barça infantil (2001/02), dejando sentado a un defensa y al meta rival. Foto: Archivo familiar

a en el Barça infantil (2001/02), dejando sentado a un defensa y al meta rival. Foto: Archivo familiar

«Aleix marcaba siempre las diferencias. Era rapidísimo y conducía muy bien el balón, pero además tenía un buen regate y gol. Por eso aquí siempre jugaba como punta». A Albert Martínez se le ilumina la cara mientras habla. El actual coordinador de la Escola Valls Futbol fue, junto a su hermano Eloi Martínez, el primer entrenador del flamante fichaje del FC Barcelona, Aleix Vidal (Puigpelat, 1989).

A Albert le cuesta poco tirar de memoria para recordar los inicios de aquel niño que llegó a la escuela con tan sólo cinco años y que siempre sobresalió entre los compañeros de su quinta en aquellas ligas que organizaban los Consells Esportius en campos de tierra. «Aleix formaba parte de uno de los mejores equipos que hemos tenido en la escuela, junto a Gerard Gomà-Camps (se marchó al RealMadrid como juvenil de primer año) y GabrielBatalla (fichó por el Barça como cadete). Se hacían llamar los diables vermells».

De los tres Aleix es el único que ha podido triunfar. «Daba también muchas asistencias, pero era el goleador», prosigue Albert, que recuerda como anécdota un viaje de vuelta desde Barcelona en bus, tras un partido. «En la radio estaban informando de un alevín delMadrid que era el máximo goleador de su equipo. Y él me soltó que llevaba muchos más goles».

Con 10 años el Barça ya le había echado el ojo. Tardó sólo dos más en llevárselo. «Le tuvimos hasta alevines», certifica el coordinador de la Escola Valls de Futbol, donde por cierto ahora ejerce como entrenador el primo de Aleix, Genís Vidal, jugador del primer equipo de la Unió Esportiva Valls la pasada campaña.

En el Barça -se desplazaba en taxi desde Puigpelat un par de veces a la semana- Aleix coincidió con otro actual integrante del Barça actual, Jordi Alba. Sus carreras, curiosamente, han sufrido diversos paralelismos: fueron descartados del club azulgrana por su estatura; acabaron reconvirtiéndose en laterales; durante su periplo posterior pasaron por el Nàstic; y además el club barcelonista pagó un importante traspaso para hacerse con sus servicios.

Su salida del Barça no trastocó la calidad innata que poseía. Ramon Llobet se lo llevó a la Escola de Veterans de Cambrils, donde le tuvo bajo sus órdenes en el infantil de División de Honor. El entonces técnico recuerda que aquel equipo acabó quinto y Aleix, pichichi con 29 goles.

Otra de sus grandes actuaciones con el club cambrilense, en la Cerdanya Cup (máximo goleador y mejor jugador del torneo) despertó el interés de los ojeadores del RealMadrid. De los Veterans -donde entabló una gran amistad con el hijo de Ramon, David Llobet- pasó un año por el Nàstic y de allí al conjunto blanco. Jugó en su cadete A y en el juvenil, pero como le sucedió en el Barça tampoco convenció.

 

En el Nàstic y el CF Reus

Volvió de nuevo cerca de casa, al CF Reus. Combinaba sus actuaciones en el juvenil, donde tuvo de nuevo como técnico a Eloi Martínez, con entrenamientos en el primer equipo reusense que entrenaba como ahora Natxo González (entonces en su primera etapa). «Era un jugador con talento. Tenía desparpajo incluso frente a jugadores de mayor edad. No le podía la presión. En los entrenamientos con el primer equipo si tenía que hacerle un cañito a un veterano, lo hacía», explica Natxo.

Pero Aleix anhelaba triunfar en un grande. Y se marchó otra vez. Al Espanyol, que sin embargo le cedió primero a la Damm y luego al Pantrakikos griego. Tampoco pudo triunfar. Regresó, a la Pobla de Mafumet.

En el filial del Nàstic tuvo como entrenador a Santi Coch, que da con la clave de lo que le sucedía hasta entonces. «Para nosotros fue un jugador importante, pero en su juego primaba más lo individual que el colectivo. Los equipos se fijaron más en él cuando entendió ese concepto y cambió».

Tras otro fichaje fugaz (el Mallorca B) fue en el Almería donde pudo afianzar su talento, ya con 21 años. De su filial pasó al primer equipo, con el que ascendió a Primera División y debutó en la máxima categoría.

La estabilidad familiar (allí conoció a su pareja y madre de su hija) y ese don que siempre ha tenido pusieron el resto: llegó el Sevilla, el Barça y el debut con la selección española.

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