Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Deportes

Álex Menéndez, el ovetense que triunfó en el Sporting

La captación de Mareo cazó a aquel niño llamado Álex, que destacaba en el  infantil de Astur CF. Menéndez se crió en el barrio de la Tenderina y llegó a entrenar al benjamín D de su club de origen. Hoy es fichaje de relumbrón del nuevo CF Reus
Whatsapp
A la derecha. Álex Menéndez intenta parar un avance de Neymar. Foto: El Comercio

A la derecha. Álex Menéndez intenta parar un avance de Neymar. Foto: El Comercio

Sólo 28 kilómetros separan los dos centros neurálgicos de la bella Asturias. Gijón y Oviedo. Oviedo y Gijón, como deseen sus paisanos. Existen entre ellos viejas rivalidades y una pasión desmesurada por el Sporting y el Real Oviedo, sus dos equipos de fútbol, con épocas de lágrimas y bailes, pero con la fidelidad absoluta de sus hinchas. Oviedo ha necesitado combatir con la ausencia de recursos y pelear en el fango del fútbol para un regreso deseado a la élite. Se ha postulado en Segunda con intenciones de Primera después de casi dos décadas alejado de su hábitat histórico. Hasta el punto que 18 años después, Asturias va a recuperar su derbi. Sporting y Real cruzarán sus caminos en pocos meses en el fútbol de plata.
En ese intervalo de vacío ovetense, la captación del Sporting se fijó en un chaval que destacaba en el infantil del Astur FC, uno de los tradicionales clubs de Oviedo. De nombre Álex y de apellido Menéndez, había enseñado virtudes como extremo. Solía frecuentar el costado zurdo por naturaleza. Álex creció en el barrio de La Tenderina, uno de los lugares que más se ha expandido en Oviedo. Eso no impidió su ingreso en Mareo. Desde entonces se convirtió en una de las esperanzas de esa fábrica de talento tan crucial para el subsistir del Sporting.

 
Menéndez sufrió una transformación futbolística ya en el filial gijonés. Retrasó su zona de influencia para coronarse como un lateral profundo, coast to coast como lo llamarían en baloncesto. Con Pitu Abelardo alcanzó su consolidación en la primera plantilla el curso 2014-15, con el Sporting en Segunda División. Aportó 24 apariciones y disfrutó del ascenso a Primera. En todo caso, su estreno con los mayores se había producido mucho antes, en un partido de Copa ante el Mallorca en 2011. Incluso asomó de forma esporádica por la Primera División un 1 de mayo de 2012, en un Sporting-Villarreal, con derrota de los asturianos en El Molinón. En todo caso, dos instantes han marcado en tránsito deportivo Álex. Dos goles agónicos en Primera. Se enamoró del descuento para ofrecer dos conquistas al Sporting en la 2015-16. Anotó el 2-3 en Riazor ante el Deportivo y el 1-2 en Cornellà El Prat, ante el Espanyol. En esa época acumuló 21 actuaciones en la máxima categoría.

Ni siquiera la exigencia del foco profesional le impidió ejercer una de sus pasiones, la formación de jóvenes promesas. Mientras lucía en el escaparate de Primera, entrenaba al benjamín D del Astur FC, el club que le abrió las puertas cuando todavía nadie le conocía.
El pasado verano, el lateral decidió tomar aventura en Girona, pero en agosto, a principios, se rompió la rodilla y el club gerundense le cortó. Padeció el olvido, el ostracismo del jugador maltratado por el físico. Necesitó casi un año para recuperar energía. Encontró arropo de nuevo en Mareo, donde médicos y recuperadores le mimaron y asesoraron. En ese desierto que atraviesan los lesionados emergió el Reus. Parés y compañía le han convencido transmitiendo tranquilidad y confianza. En el Estadi espera hallar el impulso que reabra su carrera. La de aquel ovetense que triunfó en el Sporting.

Temas

Comentarios

Lea También