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Deportes HOKEY

Álex lidera la revolución del Reus Deportiu

Fiel exponente de la fábrica del Voltregà, sus precoces 23 años no le han impedido esquivar la añoranza. Su salto a un grande como el Reus ha resultado convincente. Como las siete victorias del seguidas del equipo, que se ha desatado

Marc Libiano Pijoan

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Álex Rodríguez celebra su gol ante el Sporting, el pasado sábado en el Palau d'Esports.Foto: Alba Mariné

Álex Rodríguez celebra su gol ante el Sporting, el pasado sábado en el Palau d'Esports.Foto: Alba Mariné

Álex Rodríguez Dalmau (Sant Hipòlit de Voltregà, 1993) vio marcado su destino desde que salió de la cuna. El pequeño de la saga de los Rodríguez sintió hockey incluso hasta antes de asomar la cabeza el día de su parto. Sus hermanos, Dani (Voltregà) y Carles (Quevert), le inculcaron esa pasión desenfrenada por el vértigo. La plaza en la que se educó también ayuda. Sant Hipòlit de Voltregà, de tradición absoluta por este juego. Un lugar con encanto especial para los románticos.

 Esa desmesurada juventud en la que habita, 23 años recién cumplidos, no le ha impedido abrazarse a un progreso elegido. Sus condiciones le delatan. Jugador de físico privilegiado, de disparo de pala deslumbrante. Sus virtudes técnicas le facilitan el camino cuando precisa resolver conflictos en la pista. Estamos hablando de uno de esos aspirantes al templo de los dioses. ‘Hockista’ emergente con un rasgo aclarador; el descaro.

 Álex no ha esperado a la coartada de la integración para alcanzar rendimiento. En el Reus andan encantados porque toma responsabilidades de forma natural. Va con su carácter. No es un atacante cerebral, es un devorador de la presión. Da la sensación de que en ese escenario disfruta. En Reus se ha instalado sin pestañear, ha asumido la etiqueta de ganxet adoptado sin rechistar. La añoranza y la soledad no pasan factura, por lo menos hasta el momento.

 Rodríguez completó ante el Sporting, en el duelo rascacielos de la Champions, una actuación convincente. La enésima desde que el curso se inauguró. Confirmó que la apuesta del club, casi ciega por él, no estaba vacía de contenido. Ante tal amor declarado, el osonense prefirió romper ese vínculo de control que le mantenía el poderoso Barcelona. En junio decidió que su futuro lo controlaba él. Dani, ese hermano protector, ejerce de representante desinteresado.

 El gol continental decoró muchísima presencia en una de las noches grandes en la fase de grupos. Álex lidera la revolución de un Reus que se ha desatado. Los registros hablan. Siete victorias consecutivas y la impresión de que el equipo que cada vez controla más registros. Sin exhibir una rigurosidad militar, el Reus se arropa en la experiencia de sus talentos para generar fiabilidad. En todo caso, ese equipo siempre se expresará como un alma libre. El que pretenda ponerle cadenas que invierta en otro negocio. En la madurez de tipos con miles de cicatrices a sus espaldas, como Casanovas, Torra o Marín se encuentra el hierro del actual Reus.

 Mariotti y sus chicos desafían a un fin de año descomunal, con Vic y Barcelona como enemigos esperando en la esquina. Las siete conquistas consecutivas devoran records, pero la ambición de ese grupo de entusiastas no permite abandono. Álex lo confirma, como líder de esa rebelión.

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