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Deportes FÚTBOL

Alfred Abad y Oksana, amor grana en Moscú

El aficionado cambió Tarragona por Rusia por motivos del corazón. Desde hace dos años combate el frío moscovita con el calor de la pasión que le despierta cada encuentro del Nàstic

Jaume Aparicio

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Alfred y Oksana, con un balón firmado por la plantilla del Nàstic. Foto: Cedida

Alfred y Oksana, con un balón firmado por la plantilla del Nàstic. Foto: Cedida

Moscú es una de las mayores megalópolis del mundo. Viven más de 20 millones de personas, extraoficialmente, en una ciudad que se extiende hasta los 2.500 kilómetros cuadrados. Dimensiones lógicas para la capital del país más grande del mundo. Hasta allí emigró en agosto de 2015 Alfred Abad, un tarraconense de 28 años, al que Cupido le juntó con Oksana.

La historia es cinematográfica. Unas vacaciones en Madrid. Chico conoce a chica, se enamoran y final feliz con boda. Una ceremonia que tuvo lugar en Rusia y en la que no pudo faltar el Nàstic. Josep Maria Andreu, presidente del club grana, felicitó a Alfred por su matrimonio con un vídeo grabado que tocó la fibra del joven seguidor.

«Soy del Nàstic desde que tengo uso de razón. Mis primeros recuerdos van asociados a mi padre y mi padrino que me llevaban al campo», cuenta. Una semilla que germinó por cuenta propia con años y años de sonrisas y lágrimas en la grada del Nou Estadi.

Alfred Abad es la mejor propaganda del Nàstic en la gran Moscú. Sus amigos, que hasta hace poco desconocían completamente al club tarraconense, comienzan a interesarse por el devenir del equipo de Juan Merino en Segunda división. Su mujer viste ya la zamarra grana y ha empezado a ganarse adeptos para la causa entre su familia política que comienza a entender la pasión de ese joven tarraconense con el Nàstic.

Un entusiasmo que le lleva a adaptar sus horarios de trabajo como profesor de Relaciones Internacionales y de idiomas (catalán, castellano e inglés) a los partidos del equipo. Un PC en el trabajo o el Ipad en una cafetería le garantizan su hora y media de sufrimiento viendo a su equipo.

La distancia le permite ser más analítico. «Seguramente, si estás en el Nou Estadi te enfadas más porque el ambiente te contagia», comenta. En ese análisis ve que «sufriremos hasta el día del UCAM Murcia, pero nos salvaremos» y espera que este sábado «no salgamos de amarrategui con cinco defensas y un pivote defensivo».

Vergüenza de su fútbol

En Rusia el fútbol local ha perdido fuelle. Abad señala que es «porque les avergüenza el nivel de sus equipos». A ello se suma un problema grave con los ultras que genera inquietud. «Mi mujer no quiere que vaya por los hooligans», reconoce Abad. En Moscú le va más el baloncesto. Es seguro y barato. Una entrada para ver al CSKA o el Khimki, los dos grandes, en la Euroliga cuesta 7 euros.

Abad define Rusia con una frase común entre los habitantes de Moscú:«Es un país que no lo tienes que entender, tienes que creértelo». Solo así es comprensible encajar sin sobresaltos irrazonables como conviven en una misma plaza el Ministerio del Interior, una iglesia ortodoxia y una estatua de Lenin.

Lo peor de su estancia, el frío. Seis meses con temperaturas bajo frío (-10 y -15) y con el sol ganando la batalla a las nubes en contadas ocasiones. «En todo el invierno habremos gozado del sol seis días a lo sumo». La vida se hace en casa, en el metro, en lugares cerrados, etc. Abad espera que la primavera le de una tregua y pueda expresar su latinismo en el exterior.

Mundial

En poco más de un año Rusia acogerá la Copa del Mundo de la FIFA 2018 (del 14 de junio al 15 de julio). El país ya se prepara para ello. Desde programas televisivos que muestran el desarrollo de la construcción de los estadios que albergarán los partidos, hasta ejercicios de seguridad e incluso cursos de inglés dirigidos al personal de los transportes públicos.

«Rusia es un país que si no hablas ruso es muy difícil de sobrevivir». Él se tiró un año de cursos intensivos. Con profesora durante seis horas al día los siete días de la semana.

Una de las cuestiones que más preocupan desde el exterior es la seguridad. Abad responde que «nadie tiene que preocuparse por ello, ya que a nivel general el nivel de alerta es altísimo y se está incrementando a medida que se acerca la fecha».

Es habitual que la policía realicen controles aleatorios en el metro. «Cualquier indicio que consideren sospechoso es motivo suficiente para pedir el pasaporte, registrarte o hacerte pasar por un detector de metales», explica Alfred.

Existen dos perfiles muy señalados por los agentes: árabes y sudamericanos. El primero está marcado por el terrorismo musulmán, mientras que el latino arrastra el estigma de concentrar la inmigración ilegal en Rusia. «Por suerte para mí, no me suelen parar porque les parezco del sur de Rusia», explica medio en broma.

El Mundial de fútbol es uno de los mayores escaparates –junto con las Olimpiadas y el Mundial de Rugby– y Vladimir Putin quiere aprovechar el momento para mostrar su mejor cara al planeta.

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