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Alianza sincronizada

El Club Natació Tarraco lleva a cabo una iniciativa pionera basada en el intercambio de nadadoras con diversos clubes de Bélgica, bajo la coordinación de Laura Amorós
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Una de las monitoras practicando movimientos de la coreografía con las nadadoras  Foto: Pere Ferré

Una de las monitoras practicando movimientos de la coreografía con las nadadoras Foto: Pere Ferré

El amor por un deporte mueve montañas y traspasa barreras, haciendo que todos aquellos que lo practiquen hablen un mismo idioma. La natación sincronizada no es una excepción y cada vez hay más practicantes de una modalidad acuática donde Cataluña siempre ha tenido figuras destacadas como Ona Carbonell o las ya retiradas, Gemma Mengual o Andrea Fuentes. Sin embargo, hay personas menos mediáticas como Laura Amorós que encabezan iniciativas como la que se lleva a cabo en el Club Natació Tarraco, basado en un intercambio de jóvenes nadadoras con clubes de todo Bélgica.

Amorós lleva toda una vida ligada a la natación sincronizada, participando en diversos torneos y llegando a ser entrenada por, nada más y nada menos, que Anna Tarrés. Gracias a sus lazos con clubes de natación en Bélgica, propuso, con la ayuda del Club Natació Tarraco y su gerente, Francesc Bordas, hacer un intercambio de nadadoras. Tal como afirma Laura, el gran objetivo de la iniciativa es que las chicas «puedan perfeccionar su técnica y su condición física, pero también que haya un intercambio de idioma, de cultura y de relaciones sociales».

Estos días en el club se encuentran 20 nadadoras del extranjero, las cuales viven con las familias de otras nadadoras del Club Natació Tarraco. Las edades de las chicas van desde los 8 años a los 24, y no hay ningún tipo de requisito para poder participar en el intercambio, tal como afirma Amorós: «Aquí hay tanto nadadoras que han estado en la selección de Bélgica, como otras que lo hacen en plan lúdico. Los ponemos por edad y por niveles».

La natación sincronizada es un deporte muy bello para el espectador, pero muy duro para los que lo practican ya que exige mucho esfuerzo y perseverancia. Tal como marca uno de los objetivos, se busca que las chicas mejoren en su técnica y su físico, así que tienen un día a día de mucho entrenamiento. Su jornada empieza a las 9:30h, con unos calentamientos fuera del agua. Media hora después, entran ya en el agua para hacer algo de natación, series de sincro y ejercicios de técnica hasta la 13:00h. Después de comer, de 14:30h a 16:30h se realizan movimientos de coreografía, para terminar haciendo algo de zumba o pilates. El resto del día lo tienen libre para conocer la ciudad, pese a que algunas prefieren continuar entrenando para mejorar.

Esmé y Lemonié son dos de las chicas que han venido a entrenar en el Club Natació Tarraco. Ambas tienen 13 años y, en un muy buen inglés, nos cuentan que «es una gran experiencia porque te permite aprender mucho y te da la oportunidad de conocer a muy buenas nadadoras». Además añaden que se trata de una iniciativa «muy recomendable porque aprendes mucho y vuelves hecha una mejor nadadora».

A causa del éxito que ha tenido y observando la alegría con que las chicas han afrontado esta experiencia, el futuro se muestra optimista «todas las posibilidades que se puedan dar de que participen otros clubs, tanto de fuera como de aquí, se pueden llevar a cabo siempre que se desee», añade Laura Amorós. También se da la posibilidad de que nadadoras del Club Natació Tarraco se desplacen hacia Bélgica para entrenar en sus clubs.

Todo el trabajo realizado durante la semana tendrá su representación hoy en una exhibición que se mostrará en el Aquopolis para todo aquel que quiera observar un espectáculo realizado con muchas ganas e implicación.La natación sincronizada pide sitio.

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