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Amistad de barrio

Lanzarote y De la Espada coincidieron hace seis años en el Sant Andreu. En las calles del distrito 9 de Barcelona alimentaron un compañerismo que se pondrá a prueba el domingo en Zaragoza

Jaume Aparicio López

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De la Espada (en la esquina superior derecha) y Lanzarote (esquina izquierda inferior) coincidieron en la 2009-10 en el Sant Andreu. Foto: Cedida

De la Espada (en la esquina superior derecha) y Lanzarote (esquina izquierda inferior) coincidieron en la 2009-10 en el Sant Andreu. Foto: Cedida

En la temporada 2009-10 Marcos De la Espada y Manu Lanzarote se hicieron inseparables. Ambos eran residentes del Narcís Sala de Sant Andreu. Los dos vestían la camiseta cuatribarrada. Para el delantero mallorquín era su primer año en el club. Lanzarote cumplía el tercer curso en el barrio. Congeniaron al momento. En el césped compartían terreno en la delantera, cuando el ‘jefe’, Natxo González, así lo decidía. Pero su relación se forjó fuera del césped. «Siempre hacíamos cosas juntos junto con Dani Martí y David Cárdenas», recuerda Marcos.

Aquella pandilla tenía pinta de hacerla grande. Acabó la temporada como campeón del grupo 3 de Segunda B. Se jugaron el ascenso directo frente a la Ponferradina. Cayeron en los penaltis.

Superada la segunda eliminatoria frente a la Universidad de Las Palmas volvían a situarse frente a las puertas de Segunda. El FCBarcelona B de Luis Enrique era su último escollo.

Marcos jugó los minutos finales en el Miniestadi. Manu Lanzarote fue titular en el partido de vuelta. Los sanandreunses tenían que remontar el 1-0 de la ida. Una más que dudosa actuación arbitral les privó siquiera de permitirse el lujo de soñar con la remontada. La desesperación tejió unos hilos entre los componentes de ese equipo que tocó la categoría de plata con la punta de los dedos.

El delantero de Barcelona, que ya había jugado con el Lleida en la 2005-06, tuvo que esperar dos temporadas para volver a Segunda. Para Marcos De la Espada el camino hacia la LFP le costó cinco temporadas en recorrer. Hasta este mismo curso con la camiseta del Nàstic.

Este fin de semana, Manu y Marcos volverán a encontrarse con motivo del Zaragoza-Nàstic. Lanzarote llegó en el mercado de invierno a la capital de Aragón, procedente del Asteras Tripolis FC. El de Pollença volvió al terreno de juego después de cinco jornadas. Una etapa en la que «he notado los ánimos de la afición». A Marcos se le aprecia en Tarragona. Su carácter y sus goles hace tiempo conquistaron el Nou Estadi. Incluso a los más reticentes. Queda expuesto cada vez salta al campo. La grada ruge.

Por primera vez desde que sus caminos se separaron, Lanzarote y De la Espada se medirán. Tratando de eliminarse en la carrera hacia Primera. Una división que el grana nunca ha pisado, mientras que el hoy delantero blanquillo disfrutó de ella de manera efímera en la 2013-14 con el Espanyol. El jugador grana avisa «el Zaragoza es un equipo fuerte, y más en buena dinámica, y sabe que si nos ganan se meterán de lleno en la batalla por el ascenso directo. Pero nosotros también iremos a por el triunfo».

Nadie mejor que Marcos en el vestuario del Nàstic para advertir de lo que es capaz de hacer Lanzarote:«Es un gran jugador con mucho carácter. Uno de esos futbolistas que te solucionan un partido con una acción de otro planeta, ya sea con un gol o una asistencia. Tiene una calidad de locos».

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