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Análisis rival del Nàstic: Un Oviedo que ha vuelto a sus orígenes tácticos

Ante el Lugo abandonó la defensa de cinco. Juan Antonio Anquela apostó por un equipo más ofensivo, con más gente en la medular. Dio resultado, puesto que el Oviedo mejoró y venció

Juanfran Moreno

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Imagen del partido de la primera vuelta.  FOTO: pere ferré

Imagen del partido de la primera vuelta. FOTO: pere ferré

Juan Antonio Anquela decidió regresar a los orígenes en la jornada pasada frente al Lugo. Abandonó la defensa de cinco que había implantado precisamente en el partido de la primera vuelta frente al lucenses para regresar al 4-2-3-1 por el que apostó en los primeros partidos de la temporada.

El resultado del viraje táctico no pudo ser más satisfactorio. El Oviedo mostró solidez, fiabilidad y madurez. Superó al Lugo y dejó la portería a cero después de cuatro partidos sin hacerlo. Porque la defensa de cinco en un principio aumentó las prestaciones defensivas de los ovetenses, pero en los últimos partidos había perdido fiabilidad. Daba la sensación de que los equipos sabían atacar ese engranaje defensivo. Además, en fase ofensiva solía pecar de falta de efectivos por delante del balón.

Toché, una amenaza que no pasa por su mejor momento: El delantero de Santomera siempre ha sido un futbolista de grandes registros. Esta temporada, sin embargo, no está acumulando una cifra de goles impactantes. En 25 partidos ha conseguido seis tantos. Pese a ello, es un peligro en las profundidades del área. 

Precisamente, esta fue una de las grandes noticias para el equipo de Anquela frente al Lugo. Los azulones fueron más protagonistas con el balón, juntando a más futbolistas en la medular y permitiendo tener una circulación del esférico más fluida. En esta fase, Fabbrini resultó ser un futbolista diferencial, puesto que supo interpretar de manera rutilante la posición de mediapunta en el 4-2-3-1, logrando compactar al equipo en los metros finales.

A nivel defensivo, el hecho de defender con un futbolista menos en la retaguardia no abrió grietas, todo lo contrario, el Oviedo defendió mejor con cuatro que con cinco. El gran damnificado fue Mossa, quien se quedó en el banquillo. La concentración y contundencia de la zaga fue brillante. Por todo esto, es casi seguro que el Oviedo comparezca ante el Nàstic repitiendo esquema. 

A nivel de nombres propios, el Oviedo es un conjunto con mucha calidad en todas sus líneas pero que se arma entorno a tres futbolistas de dimensiones impactantes. El primero de ellos es Carlos Hernández, un central llegado del Lugo este pasado verano con el papel de liderar a la defensa carbayona. Su rendimiento está siendo excelso, tanto en fase defensiva como en fase ofensiva, donde acumula seis goles y dos asistencias; números más propios de un mediocentro que de un defensa central. 

Su virtud: Con el cambio de sistema ha recuperado punch ofensivo y a nivel defensivo demostró fiabilidad. 

Una brújula muy conocida
El siguiente nombre propio que destaca en las filas del conjunto ovetense no es otro que el de Ramon Folch, el mediocentro llegado procedente del CF Reus se ha convertido en un futbolista indispensable en los planes de Anquela. Como siempre, explotando sus virtudes y disimulando sus carencias. Su inteligencia y su criterio con balón le han servido para convertirse en uno de los centrocampistas más fiables de la categoría. El hecho de que lo haya jugado todo menos un partido frente al Barça B por acumulación de amarillas es un dato que habla por si solo. Ni siquiera ha sido sustituido. 

Su defecto: Hay dudas, necesita ganar y debe demostrar que el cambio de sistema no fue un espejismo. 

Por último, Saúl Berjón es el tercer futbolista que suele marcar las diferencias en el conjunto azulón. Este jugador se trata de un extremo que ocupa la banda izquierda, escenario en el que intimida a sus rivales con su intensidad, con su capacidad para salir victorioso en el uno contra uno y con su golpeo de balón que resulta temible. Acumula cinco goles y doce asistencias en lo que va temporada. Por ello, no será de extrañar que los carbayones vuelquen el juego por la banda izquierda de manera permanente.

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