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Árbitros víctimas de la violencia

En 15 días dos árbitros de Tarragona han sufrido incidentes en campos de fútbol. Daniel López salió escoltado y David Cornejo fue agredido. Se aviva el debate de la violencia en las gradas

Raúl Cosano

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El colegiado tarraconense Daniel López, saliendo escoltado por los Mossos el pasado fin de semana en un partido en Lleida. FOTO: AMADO FORROLLA / SEGRE

El colegiado tarraconense Daniel López, saliendo escoltado por los Mossos el pasado fin de semana en un partido en Lleida. FOTO: AMADO FORROLLA / SEGRE

Daniel López, árbitro de Primera Catalana, tuvo que salir escoltado por los Mossos d’Esquadra del campo del Artesa de Lleida este pasado fin de semana. Este colegiado de Tarragona suspendió en el minuto 85 el partido de Cuarta Catalana entre el Artesa de Lleida y el Bloques Juan Carlos, cuando los locales vencían por 3-2 en un duelo entre dos equipos con el ascenso de categoría en juego. Destacaba la elevada presencia policial y una asistencia de público alta, de unas 400 personas.

Todo se torció cuando el equipo local anotó el 3-2, alrededor del minuto 70. A partir de ahí los visitantes empezaron a perder los papeles. El capitán se dirigió hacia el árbitro, le empezó a protestar y cuando el colegiado le enseñó la tarjeta roja le amenazó con arrancarle la cabeza.

El partido se reanudó. El Bloques Juan Carlos se fue al empate a la desesperada. Un jugador se tiró simulando un penalti y Daniel López no pitó nada. Es ahí cuando comenzaron los problemas. Los futbolistas del Bloques Juan Carlos increparon, rodearon y empujaron al trencilla tras reclamarle lo que consideraban que era un penalti a su favor. A partir de ahí, el ambiente se caldeó y el colegiado tuvo que pedir la ayuda de los agentes al sentirse amenazado. Entonces los Mosos tomaron el control de la situación y Daniel pudo salir escoltado en mitad del alboroto. Incluso llegó a ser protegido por un futbolista del Artesa de Lleida que también era Mosso.


Un equipo reincidente
El hecho no es aislado. Hace unos 15 días, también en tierras ilerdenses, otro colegiado resultó agredido por un espectador. En esta ocasión se enfrentaban el Alpicat B y, curiosamente, también el polémico Bloques Juan Carlos. Era también un encuentro de Cuarta Catalana. Los hechos ocurrieron cuando un aficionado, seguidor del equipo visitante, saltó al campo y empujó al colegiado, David Jorge Conejo, del Comitè Tècnic de la Delegació de Tarragona.

Corría el minuto 35. El árbitro había señalado un penalti a favor de los locales, que por entonces ganaban 2-0 y que se acabarían imponiendo por 8-1. En ese momento se requirió la intervención de los Mossos d’Esquadra, que se habían desplazado hasta el Municipal de Alpicat con una dotación de ocho agentes.

Rápidamente, la policía identificó y expulsó al agresor. El incidente obligó a parar el partido, que se reanudó después y que acabó con normalidad. Debido al percance, la Federació decidió clausurar el campo del Bloques Juan Carlos en las dos próximas jornadas en que jugara como local.

Estas agresiones se producen precisamente en mitad del debate sobre la violencia en las gradas, incluyendo el fútbol base. La semana pasada tuvo lugar una batalla entre padres en un campo de fútbol de Mallorca. En esta jornada un partido de juveniles entre El Prat y el Andorra acabó en pelea. Ante estas situaciones, en los últimos días diversos equipos, entre ellos el Racing de Bonavista y el Turó-Montroig, han mostrado con pancartas su repulsa a estos hechos y su apuesta incondicional por el ‘fair play’.

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