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Bélgica rompe el cascarón y trunca el sueño de Brasil

La selección belga liderada por Eden Hazard superó a una canarinha que murió matando. Neymar pudo empatar

Juanfran Moreno

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Bélgica celebra el triunfo ante Brasil. Foto: EFE

Bélgica celebra el triunfo ante Brasil. Foto: EFE

Y Bélgica rompió el cascarón.  Así se puede resumir en cinco palabras el encuentro de ayer del combinado belga frente a Brasil. Porque después de muchos años prometiendo felicidad y regalando desencanto, los de Roberto Martínez dejaron de ser una selección aspirante para convertirse en una indiscutible realidad. 

Roman Lukaku, De Bruyne y Eden Hazard volvieron a demostrar que están a un nivel excelso y fueron incontenibles para una impotente canarinha. En un constante intercambio de golpes, los diablos rojos demostraron tener una pegada fuera de lo normal. 

Están a dos pasos de alcanzar la gloria. Por la parte del cuadro más difícil y después de remontar de manera agónica frente a Japón en octavos y tras tumbar a Brasil, la que se presentaba como la selección con más números para conquistar el cetro intercontinental. Francia espera en semifinales, pero Bélgica ya es un combinado que no teme. Está liberada y sin complejos. 

No se tardó en vislumbrar el transcurrir del encuentro. Dos selecciones con un potencial ofensivo desorbitado que se arropaban en la verticalidad para generar peligro. En esa tesitura, el encuentro iba a caminar en un escenario predilecto para los futbolistas determinantes en los metros finales.

Curiosamente, las dos primeras acciones trascendentes del encuentro llegaron a balón parado. Fueron en dos córneres con dos finales antagónicos. En el primero, Brasil rozó el gol a través de Thiago Silva quien no logró conectar con firmeza un remate en boca de gol que acabó siendo expulsado por el palo corto de Courtois cuando los aficionados cariocas ya celebraban el tanto. 

Sí que festejaron los aficionados belgas tan solo unos minutos después del susto. Fue en otro córner en el que la fortuna se alió con ellos. En un centro medido, Fernandinho y Gabriel Jesus no actuaron con el oficio suficiente en las profundidades del área. Tal fue el infortunio que el balón impactó en la cabeza del mediocampista del City y entró como un misil en la meta defendida por Alisson. 

Con el gol, el marcador y el transito del partido sufrieron un claro viraje. Bélgica replegó y buscó a Brasil a la contra. Los de Tité, cada vez más ansiosos conforme pasaban los minutos, dejaron demasiados espacios atrás. Con Lukaku como pivote y De Bruyne y Hazard como alas, los diablos rojos se despliegan con una facilidad insultante. 

Precisamente, el segundo gol llegó en una jugada trenzada entre el ariete de United y el mediocentro del City. Conducción vertiginosa de Roman y definición maravillosa de Kevin después de un disparo tenso y a media altura al palo largo de Alisson. El dos a cero era un hecho irrefutable, como lo era la capacidad de los de Roberto Martínez para saber atacar en el momento que el partido lo demandaba. Se le llama inteligencia táctica. Madurez de equipo. Personalidad de campeón. 

En la segunda mitad, Brasil ganó en creación en los metros finales con la entrada de Firminho. El delantero del Liverpool se maneja con cátedra sin balón. No hay movimiento sin cuero en el que no genere vértigo.

Bélgica aceptó el guion planteado por la canarinha. Lo hacía sabiendo que Hazar, De Bruyne y Lukaku podrían rematar la faena en cualquier desajuste. No lo hicieron.

Lo que sí que hizo Brasil fue meterse en el partido. Mereció hacerlo porque es cierto que la canarinha ha vuelto a fracasar en el Mundial, pero al menos lo ha hecho matando. Su imagen sale resultado si se analiza todo fríamente.

Renato Augusto hizo soñar a la parroquia carioca con un cabezazo ajustado al palo largo de Courtois. No hay que olvidar el pase medido de Coutinho. Sublime.

En los últimos minutos, Bélgica se atrincheró de manera evidente. Le entró miedo. Es lógico. Con Brasil desbocada no hay selección que no tiemble. 

Le pudo pasar factura, pero resistió bajo dos cimientos. El primero, Hazard, quien consiguió enfriar las embestidas cariocas con largas conducciones. El segundo, Courtois. El meta belga sacó una mano impresionante a un tiro de Neymar en el descuento. Bélgica sigue soñando.

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