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Bienvenidos al almacén de los Juegos Mediterráneos

Por el Centre Logístic, una especie de enorme despensa, pasarán más de 2.000 personas. Desde aquí se distribuye todo el material a las sedes: desde comida o frutos secos pasando por la crema solar. Los voluntarios recogen sus kits 

Raúl Cosano

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El material para los voluntarios, dispuesto en pasillos. Foto: Pere Ferré

El material para los voluntarios, dispuesto en pasillos. Foto: Pere Ferré

En el Refugi 1 del Moll de Costa se habla italiano, y también algo de francés y de inglés. Vanessa, Antonella y Federico, y más chavales jovencísimos y entregados a la causa, conversan sobre cómo preparar los kits que irán a parar a manos de los deportistas: meten en bolsas el programa oficial, frutos secos y crema solar. El destino serán los hoteles de la Vila. 

El trajín aumenta a medida que pasa la mañana en este Centre Logístic dels Jocs (CLT). Ahora son esos voluntarios transalpinos los que trabajan en cadena y se dejan ver en algo así como el gran almacén de la cita olímpica, una inmensa –y repleta– despensa de la que sale cualquier tipo de material que irá a parar a las sedes. 

Foto: Pere Ferré

Aquí se pueden ver desde palés cargados con cajas de zumo de piña y uva, a básculas, lotes de café, medallas conmemorativas o televisiones, pasando por espejos, decenas de embalajes apilados con botellas de agua, banderas o hasta los carteles de los árbitros para indicar las sustituciones en los partidos de fútbol; y todo ello bien ordenado, con el nombre de su destino escrito.

Las etiquetas como ‘velòdrom de Campclar’, ‘pabellón Joana Ballart de Valls’, ‘Futbol Calafell’ o ‘Estadi del Nàstic’ desvelan cuál será el viaje que hará cada caja.

«Aquí recibimos todo el material de los proveedores que después se envía a las sedes. Aquí hay desde balones hasta el avituallamiento», comenta Óscar Rodríguez, el principal responsable de este centro logístico con dos partes bien diferenciadas. En una de ellas descargan los camiones como si fuera un gran centro comercial.

Hay operarios trabajando con toros montacargas y carretillas elevadoras. Toca entonces tirar de orden para clasificarlo todo y que el material se distribuya correctamente.

Paquetes para el deportista

«Ahora se están preparando los wellcome pack», cuenta Rodríguez. Se trata de aquellos paquetes que serán entregados en los hoteles a los deportistas. En otra de las estancias, la central dentro del Refugi 1, los voluntarios de diversos países se agolpan en el mostrador para recoger su pack de flamante material: chaqueta, chándal, pantalones cortos y largo, polos, bolsa de frutos secos y crema para el sol.

Foto: Pere Ferré

«Está muy bien, es muy completo... y todo es de marca», presume orgullosa Pilar Bueno, una voluntaria vecina de la Part Alta que está recogiendo su lote, en muchos casos personalizado, para ser voluntaria en el voleibol de la TAP. «Por Tarragona hay que hacer lo que sea, hay que ayudar en todo lo que se pueda», asume, luciendo orígenes.

En las afueras del Refugi 1, en pleno Moll de Costa, el desfile de voluntarios ataviados ya con su ropaje azul se vuelve constante. 

Las bolsas con todo el material están dispuestas en estanterías, que albergan también cajas de zapatos para los miembros del voluntariado y la organización. Nada se deja a la improvisación.

‘Ja estàs fent història’ 

En otro mostrador se entregan las acreditaciones a los voluntarios. Se calcula que durante los juegos más de 2.000 personas pasarán por este centro, que abrió sus puertas el domingo. Hay 25 personas dando asistencia en estas instalaciones que históricamente han sido un comodín para la Tarragona deportiva, acogiendo a veces la logística de maratones y medias maratones.

Esta vez, sin embargo, la cita es mucho más célebre. Un cartel en la puerta avisa con un mensaje sobre todo para envalentonar a los voluntarios: ‘Ja estàs fent història’.

La simulación de un tartán en el suelo y las letras en grande de la palabra ‘Hola’ dan la bienvenida, recordando esa palabra inevitablemente ligada en el imaginario colectivo a la ceremonia de inauguración de Barcelona 92. En suma, todo desprende un ambiente ilusionante, un halo de nervios por la cuenta atrás.

En el otro extremo del Refugi 1, hay más cajas dispuestas para ser colocadas en uno de los camiones de logística. El trasiego de estos vehículos es también muy común. Son días de cargar y de descargar para tenerlo todo a punto.

«Desde aquí parte todo. También es importante este lugar porque es el primer encuentro de los voluntarios con el material y con su tarea», añade Óscar Rodríguez. A partir del viernes, parte del espacio se liberará y quedará habilitado para el esquí náutico, que se celebrará el 23 y 24 de junio cerca de allí, en las instalaciones de la Marina Tarraco.

«Adecuaremos una zona de oficina, de descanso y de masajes para la náutica, aprovechando que la competición se hace al lado», añade Rodríguez. El ritmo se vuelve ajetreado conforme llega más gente.

El horario de apertura del Centre Logístic dels Jocs es de 10 a 14 h. y de 16 a 20 horas, de lunes a sábado. 

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