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Bruno Perone y David Luiz, 'amizade eterna'

El defensa grana Bruno mantiene un estrecha amistad con el futbolista del Chelsea desde que ambos se conocieran con 10 años en las categorías inferiores de Sao Paulo FC

Jaume Aparicio López

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Bruno Perone y su amigo David Luiz durante la estancia del segundo en el PSG.  Foto: instagram (brunoperone87)

Bruno Perone y su amigo David Luiz durante la estancia del segundo en el PSG. Foto: instagram (brunoperone87)

Está a punto de comenzar el partido entre el Manchester City y el AS Mónaco de octavos de final de la Champions League 2016-17. Uno de esos encuentros locos que ningún amante al fútbol puede perderse.

Bruno Perone (Sao Paulo, 06/07/1987) pertenece a ese clan de futbolistas apasionados de su profesión. Desayuna, come y cena con el balón entre ceja y ceja. Le da igual consumir Premier League, el Campeonato brasileiro o la gran competición europea. Tiene amigos jugando al fútbol por todo el planeta y disfruta siguiéndoles día a día.

Para el encuentro de Champions ha quedado con uno de sus más íntimos para ver el partido juntos. Les separan 1.200 kilómetros. Pero no hay distancia que Facetime no supere. Unos cuantos números y los dos amigos se encuentran cara a cara.

En Tarragona, el central del Nàstic. Al otro lado de la línea está su amigo del alma, David Luiz (Diadema, 22/04/1987), jugador del Chelsea y, como dice Bruno, «uno de los mejores centrales del mundo». Razón no le falta.

No van a soltar el móvil en ningún momento de los apasionantes 90 minutos de partido.

Bruno y David Luiz se conocen desde hace casi 20 años. Su encuentro tuvo lugar en los alevines del Sao Paulo Futebol Clube. Conectaron enseguida. Tanto que después de los entrenamientos con el equipo, David solía irse a casa de Bruno para seguir jugando en la pista de fútbol sala que había en la urbanización de los padres del grana. Eran años de infancia futbolística en la que ninguno de los dos actuaba en su posición actual. Bruno era mediocentro y David Luiz mediapunta.

Crecieron unidos durante cuatro años. Hasta que los técnicos del Sao Paulo descartaron a David Luiz ‘por bajito’. El chico no había dado aún el estirón que lo llevaría hasta los 1,90 metros actuales. Para entonces la amistad entre ambos ya era inquebrantable.

El fútbol les llevó por caminos separados. David dio el salto a Europa con 19 años. Su destino, el Benfica de Portugal. Bruno lo haría tres años después (2007) con destino Xerez. Apenas a 350 kilómetros de Lisboa. No era extraño ver al hoy central del Nàstic salir de las instalaciones del Xerez con el coche para pasar los días libres en casa de su amigo David, en Lisboa.

Un fijo en Stamford Bridge

El destino futbolístico les juntó aún más en el 2011. El de Diadema firmaba por el Chelsea de Londres, mientras que el de Sao Paulo lo hacía por el Queens Park Rangers de la capital británica. «Me pasaba más tiempo en su casa que en la mía», recuerda Bruno Perone.

No sería la última vez que vivirían bajo el mismo techo. Cuando Bruno finalizó su contrato con el Wilmington de la United Soccer League (USL) norteamericana se marchó a Londres para mantenerse en forma entrenando junto con David Luiz. Fueron tres meses en los que Perone visitaba a diario el Cobham Training Centre, la ciudad deportiva del Chelsea y era un fijo de los partidos en Stamford Bridge.

Su dominio del castellano le acercó a los futbolistas españoles del equipo inglés como Cesc Fábregas, Pedro o Marcos Alonso con quien también guarda una bonita amistad.

Bruno degustaba cada ejercicio para tratar de absorber todas y cada una de las indicaciones que el nuevo entrenador del Chelsea, Antonio Conte, daba a sus pupilos. Especialmente a los defensas.

Bruno trata cada día de subir un peldaño más. Mejorar sus debilidades y cultivar sus virtudes. Para ello le ayuda David Luiz. «Comparto vídeos con él de mis actuaciones para que pueda corregirme y darme consejos», explica el defensa grana.

Da la coincidencia de que ambos futbolistas están jugando con el mismo sistema de tres centrales. Los dos por el medio. Tienen charlas futbolísticas para rato.

El trato casi diario da para comentar la situación que Bruno está viviendo en Tarragona. «Sigue todo lo que hace el Nàstic. Mira la tabla y me anima porque ve que estamos cerca de salir de la zona de abajo».

Bruno también está pendiente de lo que sucede en la Premier League. Sabe que su amigo está cerca de ganar el título. Los de Conte aventajan en ocho puntos al segundo clasificado, el Manchester City de Pep Guardiola.

«Están haciéndolo muy bien. Defensivamente son el mejor equipo de la liga con David Luiz jugando a un nivel muy alto». Bruno sabe que su amigo ha recibido críticas muy duras por parte de la prensa inglesa. «Decían que su regreso al Chelsea era un error y ahora, los mismos que le atizaron lo alaban». Lindezas del espectáculo.

Unión de fe

La fe en la palabra de Dios es otro de los aspectos que unen a los dos jugadores. El refugio en la lectura de la Biblia les ayudó a alejarse de los vicios que rodean a los futbolistas de éxito en Brasil. Bruno tenía 19 años cuando acompañó a un amigo a un grupo de creyentes. Un encuentro que le ofreció estabilidad para afrontar su carrera futbolística con otra perspectiva.

Las complicidades entre ambos se extienden a las vacaciones que pasan juntos en la casa de los padres de David Luiz, en Minas Gerais. En el mismo sitio en que forjaron su amizade eterna.

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